diciembre 16, 2007
No puedo mirar atras
Este video es un fotoclip que he editado hace menos de una semana con fotos de Filio y una de mis rolas favoritas de Extasis, No Puedo Mirar Atras.
Espero que lo disfruten, el mensaje es como que muy personal, pero tanto las fotos como el sonido valen mucho la pena. Espero sus comentarios,
noviembre 28, 2007
Borges, El Amenazado
Es el amor. Tengo enfermo el cuerpo de sonrisas. Mi oscuridad calla, y mis letras se sueltan a volar, con este ejercicio absurdo de olvidar los acentos y las tildes y el acento de una tilde. Es como si me monopolizara el idioma, o la inhabilidad de mi cuerpo para adaptarse a la abstinencia. No tengo frecuencia continua que me lleve a negar la periodicidad. Los poemas de Oliverio y Alejandra me bajaron la fiebre, me hicieron sudar y ahora me llenaron otra vez la cabeza de letras, esas locas invisibles que tanto me salvan la vida.Los poemas me llevaron hasta Borges, al Amenazado, y hoy Borges y yo nos reconciliamos, uno menos entre mis fantasmas.
Y los poemas me llevaron a mis poemas, a ese estado tan limpio, a un cementerio en Orizaba, es decir, la fiebre saborea mis recuerdos y yo la dejo, porque nadie me mima ni le hace cosquillas a mi tristeza. Soy una mueca que se dobla hasta perderse. Y de esto salieron unos poemas muy nuevos y viejos a la vez, que escribo antes de Borges, platillo fuerte de esta vez en el blog. Espero que los disfruten, Peni.
Llueve dentro de mi sombra Llueve
vida llueve dentro
Y se expone
tibia
la demora.
Las palabras no se ven y sin embargo
su color se arrastra como un barrido de tango
como pasiones de viejos
como una vida que lleva todo el pensamiento
entre las manos.
En cada momento juego a ser lo que no soy
Cuando despierto recuerdo que estoy triste
cuando duermo recuerdo que estoy viva
cuando amo recuerdo fui engañada
cuando no amo no sé
Nunca mis estados transitorios han llegado a tal límite
de fortunio.
El hombre niega la respiración la humedad la ausencia
nunca la periodicidad
Y es en esos ciclos donde por siglos queda atrapada
la especie.
ahora Borges, el ciego.
noviembre 23, 2007
Novena carta para Voi

Han pasado nueve meses y siento que muchos más, todos los años de mi vida, no se comparan al dolor de estas horas. Los animales de la ciudad y los espejos caminan cabizbajos, nadie sabe donde han quedado todas las palabras. La primera carta que escribí para Carlos era en verdad un cuento, hablaba de todas las veces que soñé con él cuando lo conocí, de esa manera tan peculiar que tuve de pensarlo, cuando miraba a las esquinas y en todas veía su nombre, en el título de una calle, en un graffiti, en un titular del periódico, en el de un reportero de televisión. Pudiéramos decir que era por su nombre, Carlos, que debe tener como un millón de consumidores en el libro de páginas amarillas, pero yo no veía escrito Carlos, sino Voi, ese apodo que tanto me han preguntado y nunca he sabido que significa. Carlos comenzó a ser Voi por un cuento, porque cuando comía espaguetti quería besarlo, y porque se llamaba Voi y ese nombre solo acurrucaba la estancia, y cambiaba de lugar los muebles, y la luz del anochecer.
En la otra carta les conté, mis queridos amigos, cómo nos conocimos, como nos enamoramos y cuál fue la forma en que nos tuvimos que separar. La esperanza del reencuentro ha variado mucho, por las circunstancias, por el tiempo tan elástico que ajusta y desajusta todo, por la fuerza que a veces es debilidad. Yo muchas veces me pregunto, ¿existe una guía, un manual para mantener viva una relación, para que no la deterioren las ocupaciones, las amistades, los libros, las noches, el cansancio, las palabras que lastiman más de lo que a veces lo hace la distancia? ¿Uno debe luchar, como si el amor fuera un proyecto de escuela, un empleo, algo que debe sembrarse, cultivarse, embellecerse para que luzca hermoso? Creo que toda la teoría sobre el amor es burda, sin sentido y falsa.
Carlos muchas veces entorna los ojos, o los abre, y sé si cometió una falta ortográfica, o se sorprendió agradable o desagradablemente. También sé cuando mira mi pantalla u otra, cuando algo le causa curiosidad, o asco, cuando alguien le harta. Nunca me canso de mirarlo. Nuestras personalidades son tan diferentes, que él puede estarse cayendo de sueño y aún así le pido que se quede, sólo para poder mirarle otra vez el fondo de los ojos. Cuando nos peleamos, ¡cuánto me gustaría tener calma, no pensar en él a toda hora, no sentir esa necesidad de comunicárselo, al menos! No debes llorar enfrente de los hombres, no debes parecer débil, no debes parecer indecisa, no debes parecer ruin. Eso me dicen siempre. Parece que nadie me amaría nunca, porque soy una mujer, aunque me cueste trabajo admitirlo, y mi naturaleza me lleva al hartazgo casi por vía natural.
Ojalá pudiera encerrarme en una cúpula para que saliera de mí una mujer sana. Al menos una mujer cuerda. Me duele mucho que a alguien le duela mi locura, y a la vez, me duele mucho no tener la fuerza para defender lo que soy, sin dañar a los seres que amo. Este no es, como diría Carilda, un papel paciente donde puse a cantar los ovarios; sin embargo, nunca mis manos habían sentido tanto amor como ahora, nunca alguien había sido tan mío como lo es mi esposo. ¿Qué debo hacer para limpiar la distancia, para limpiar el tiempo, para limpiar las heridas que causa un golfo entre dos cuerpos? No lo sé, eso es lo que más me duele. No sé que debo hacer. Y lo peor, ni siquiera sé si estoy negándome, si estoy otra vez siendo sumisa, siendo algo que no soy. No tengo derecho a lastimar, como nadie lo tiene, pero tampoco debo arrastrar mis defectos como si me hicieran un monstruo. Uno debe aprender a llevar sus muecas con las manos, y yo debo lidiar con mi locura. No sé donde ponerla, no sé como acomodarla en un rincón del cuarto para que Carlos y yo podamos reír sin que sienta que mueren dentro de mi estómago todas las mariposas. No sé como mantenerme tranquila, cómo pensar, como levantarme y acostarme con los ojos secos. A estas horas, no sé cómo te enamoraste de mí. Y duele.
Han pasado los meses, y lo más extraño es la certeza de seguirán pasando, y se suceden las noches del restaurante, la cama y mi hermano, las sábanas suaves que nos regalaron hace poco, los libros que me faltan por leer, los poemas de Calendario, las fotografías, mis ganas de aprender a dibujar, las noches, las pizzas, las coca-colas, los abogados, las cuentas bancarias, las conversaciones sobre abogados-cuentasbancarias-delmejorpaisdelmundo, y nada de eso me interesa, sino que Carlos ría con la mirada franca que me une a él de una forma inexplicable.
Carlos Cerdán es un misterio, incluso su dolor es un misterio. Su cuerpo, y su corazón, son un laberinto intrincado que me atrapa, que a la vez me fascina y me asusta. No puedo escapar de esa fascinación. Incluso cuando duele, es un dolor que se incrusta a mis huesos, no corre, porque es pastoso, es denso, único. Carlos Cerdán tiene una personalidad enorme, tiene un corazón hermoso donde caben todos los milagros. Espero, desde el fondo de mi corazón, que al menos Dios me permita abrazarlo otra vez, y la bendición enorme de despertar para ver sus ojos quietos, su respiración tranquila, su cuerpo cálido. Nací para ajustarme a su alma, para verterme en él de una forma completa. Sin miedos, sin rencores, sin excusas, sin lástima. Ojalá esta carta sea el comienzo de algo nuevo, y si no lo fuera, siento que ahora quedo más limpia, porque he sido sincera conmigo a la vez que lo soy con ustedes. Carlos, gracias por dar la misma luz que da la tierra, gracias por hacerme saber que puedo armar tu cuerpo si se me antoja, he bebido tu alma.
Teamo Voi,
Lina
noviembre 08, 2007
Mixture Paper

octubre 30, 2007
Habana Abierta, rock&roll con timba
Peniley Ramirez/ Metropolis
Habana Abierta entre los jóvenes en Cuba es casi una carta de presentación, un símbolo de quién eres y cómo piensas. Para muchos representa un instrumento de identificación de patria, más allá de la política, la raza o la cultura. Estas emociones se convierten en una música cubana que recibe influencias de rock, pop, jazz, soul, música clásica, poesía, pintura, escultura. Resultan en esta banda que ha cruzado las fronteras del público cubano para llenar sus conciertos tanto en Europa como en América y tener seguidores en todo el mundo, aún sin el apoyo de los medios masivos y con la gran competencia de la música pop. Por segunda ocasión en un año, Habana Abierta viene a Miami. Como parte de esta visita a Estados Unidos, Metrópolis se acerca a ellos para cuestionarles acerca de su público, su propuesta musical y el papel de su música al presentarse en esta ciudad, considerada por muchos como la capital de América Latina.
Conocemos que en Europa, como en el gran mercado internacional, la fusión de géneros es una constante y muchas veces uno de los ingredientes del éxito. En Habana Abierta hay mucho de fusión pero también mucho de raíces. ¿Cómo es recibido esto por su público, en especial aquí en Florida? En España, donde residimos, el público hasta ahora ha acogido muy bien nuestra propuesta sobre todo en los directos, porque los medios no suelen promover música de raíz cubana. Allá en la Florida, al igual que en Cuba, a la gente le encanta lo que hacemos.
Para Habana Abierta, ¿es un crecimiento hacer su música fuera de Cuba? ¿Por qué? Para nosotros, hacer nuestra música fuera de Cuba ha significado aferrarnos más a nuestras raíces, y a la vez estar más abiertos a toda la información que nos llega de cualquier parte del mundo.
Un concierto en Miami representa, como han declarado en otras ocasiones, un acercamiento a estos cubanos “de la mejor vida” y un recibimiento cada vez más numeroso. ¿También perciben un seguimiento de su música por resto de los latinos que viven acá? Hemos conocido a mucha gente de diversos países de América Latina, y la recepción que han hecho de nuestro trabajo ha sido muy buena, tenemos mucho en común con ellos.
Muchas de las estrellas musicales latinas residen en Miami y desde aquí lanzan su música a todo el mercado hispanoamericano. En su caso, ¿Qué ha representado hacerlo desde España? Ha sido accidental. Viajamos hace diez años a España porque fue donde radicaban Pável y Gema, los productores del disco Habana Oculta, que fue un preludio de lo que luego sería Habana Abierta. Ellos nos consiguieron un contrato discográfico en España y una invitación para un Festival. Y aquí estamos, no es el mejor país para tener una buena proyección de nuestra música en cuanto a promoción, pero se vive muy bien en él.
Quiero comenzar esta pregunta con una anécdota. Conocí a Habana Abierta en La Habana por un amigo quien supo de ustedes por otro amigo que vive en Canadá. Los volví a escuchar en México donde los consideraban vanguardia en la trova y la fusión cubana. Ahora veo que sus conciertos han sido punto de reencuentro para viejos amigos cubanos recién llegados a Estados Unidos. En todo este enredo de sitios, una y otra vez están ustedes. Mi pregunta es, ¿son concientes de esto, y si lo son, en alguna forma afecta su música? Empezamos a ser conscientes de ello cuando el Ministerio de Cultura cubano nos invitó a viajar a Cuba para hacer un grupo de conciertos en enero del 2003, con todos los gastos pagados. Fue una gran sorpresa porque nunca hemos tenido una actitud nada complaciente hacia el gobierno de nuestro país, cualquiera que escuche las letras de nuestras canciones se dará cuenta. Hicimos varios conciertos individuales en salas de teatro de La Habana, donde antes no hubiéramos soñado tocar. Todas las presentaciones se llenaron de gente que cantaba y escuchaba con total devoción. Terminamos con un concierto en el salón rosado de la Tropical Benny Moré, lugar que en su larga historia sólo había acogido música popular bailable, como timba y salsa. Lo abarrotamos con casi diez mil personas que coreaban las canciones viejas y nuevas, a pesar de que nuestras producciones circulaban de mano en mano en copias caseras, porque nunca hemos editado un disco en Cuba. En Octubre de ese mismo año viajamos a Miami invitados por Nat Chediak, y a otra escala, volvimos a ver el mismo fenómeno, que se repitió en marzo del 2007 en el Miami-Dade County Auditorium. Es muy halagador saber que, por alguna razón, mucha de nuestra gente nos ha escogido para ser la banda sonora de sus días, lo cual nos hace persistir en nuestro trabajo contra viento y marea.
Miami tiene una gran cantidad de población latina. Muchos de ellos han dicho compartir ese sentimiento de exilio, falta de identidad o dualidad. ¿Qué hay de esto en Habana Abierta que pueda servirnos para reconocer en ustedes lo que muchas veces nos falta? Llevamos diez años viviendo fuera de nuestro país, y seguimos llevándolo en el corazón dondequiera que estemos. Creo que mucho de ese sentimiento de exilio y desarraigo está en nuestras canciones, sin tristeza, rabia ni rencor. La alegría como la mejor medicina.
La vida es un divino guión. Hay músicos que inventan la realidad, y nos hacen ver que el rock&roll sabe mejor con timba. A veces uno encuentra las llaves del cuerpo con un solo de saxofón en una esquina del Café Paola, se convierte en la novia de Superman, o sabe que cuando se quiere, el corazón será siempre un Boomerang. Ellos son Habana Abierta, viven en España, cantan, tocan y fusionan. Defienden la cubanía como forma de vida, y la distancia como recurso para aferrar lo que se ama.
Calendario otra vez
Esta hoja en blanco es un animal que vuela
Tus piernas son a veces ese despojo donde
a oscuras
le desprendo al tiempo su savia de poemas.
314
Escribir para llenarse de seres intermitentes
para que alguien sonría en la mesa contigua
para convencer al cuerpo de quedarse en la ciudad
¿Y qué es entonces
el desorden poesía?
312
Qué es un poema cuando mi mano es hierba
un gorrión que calla sus secretos
un fósil envuelto en capas de cristal
Qué es mi mano lejos de tu cuerpo
un trozo apenas, una venganza
para los crédulos de verdades terribles.
311
Jadea la gran ciudad turca
Has llegado a la gran manzana muchacho tibio
aún no caes de tu balanza de mar salado
aún no caes y ya tiembla en ti la noche iluminada
oscura ventanilla para la condensación
de lo que una vez fue vida.
310
Plazo de octubre
La lluvia desciende de nariz a boca
salada como plantas submarinas
Ha de recordarme el tiempo
Soledad como estafa de olores
Unánime deseo de trascendencia
La música dispara mi cuerpo hacia la lluvia
No sé si hay luz y muchas veces no importa
Malos tiempos para los soñadores, señorita,
Humanos tiempos
Y yo sin ganas
y yo vistiéndome para el día de mi muerte.
Donde una vez hubo la duda
hoy es un collage de tus imágenes
II
Encontré un hombre que fue hecho
para que yo le ame.
307
Afuera es movimiento. El circo entre mis cabellos es un algodón de ruido. Lo aplasto con mis manos y lo trago. El espacio es un fantasma insondable, edifica máscaras. Pero no escapo, me maravillo.
II
Tu falta juega a ser lluvia dentro de mi vientre. Hoy he descubierto: un higo crece en mis venas. Lavo mi cuerpo con el ácido que baja del cielo. Saco la lengua para que le zafe de su sabor ambiguo, pero es necia la lluvia, se niega al soborno.
III
Nada es grave, ni siquiera mi muerte. No cae mi miedo, ni los milagros que guardo en el colchón. Nada cae, ni siquiera tu ausencia. Oculto mi silencio para que nadie se atreva a llenarlo de colores. Y hablo para decir nada. He aquí mi modesto luto, única confirmación de que aún te espero.
306
(la otra orilla huele a patria)
Mi locura sella la luz
la rendija entre las cortinas recuerda
un siglo cuando dormí en tus venas
Miro el océano y es África al otro lado
entera con su fertilidad indomesticable
Abajo la escarbada de montañas
en medio una gran bolsa de olas el farol
y en el extremo izquierdo
el beso cuando dije te quiero
y aguzaste las venas para hacerme espacio dentro
Escucho el saxo y cierro los ojos
para recordar versos que no he escrito.
305
Huyo de este mar de adjetivos inertes
Seré libre de metáforas
y escribiré lo que quiero sin que deba llamarse poesía
ni moriré en Nueva York como héroe
de la enredadera más iluminada del mundo
(Tengo un águila por marido
en cualquier instante vendrá a morderme)
porque he sido bendecida con la humedad
y lo sé porque soy capaz de aún desde la nada
construir mil veces tu cuerpo.
304
amarra mi cuerpo a una bolsa de aire
Yo no sé donde es la música.
II
Yo no sé cual de mis venas es el abandono
Mi nacimiento es una cuerda alargada veinte años
III
en mis venas como un nudo de planes
Hombre misterio he olvidado tu cuerpo
esa frágil línea que bordea mi deseo
los días son manos que tiemblan
Hombre coral te conviertes en sombra
IV
No logro desasir mi muerte
¿Qué has hecho cobarde
por qué tuviste que tragarla?
V
en el patio de mi casa
Y yo vivo sola
sola en la cima del mundo donde caigo.
303
302
me ha visto morder el aire
sabe de la sangre que ríe fuera de mí
existe para que yo pesque los inviernos
Octubre cuelga el silencio de mis labios
se desliza sordo por mi cuerpo
octubre de ruidos oblicuos
octubre disfrazado de viuda
te sabe tatuado en mis manos
te huele en las raíces de mi sombra
Octubre no te ha visto pero acierta
mientras no vuelvas
aunque escriba todos los atardeceres del mundo
y su aliento revele qué es una gota de agua
yo desearé siempre
la primavera.
octubre 01, 2007
Alejandra

septiembre 24, 2007
Carta para Voi

Esta vez haré algo que es inusual en mí. Siempre he sido amante de las cartas de amor, incluso puedo enorgullecerme de haber conquistado uno o dos tipos por mis improvisadas metáforas en secundaria, o mi a veces loca visión de la vida, plasmada en cartas intimísimas de las que tengo pocos recuerdos. Una vez, en bachillerato, hice una muy original, porque era un cartel enorme con un borde rojo, y en el borde escribí muchas frases cariñosas. Lo coloque en el pizarrón de la escuela, muerta de pena de que alguien me leyera. Pero era tan complicado estar mucho tiempo con la cabeza volteada tratando de seguir mi manuscrita que optaron por decir ¡qué chido! y largarse.
Esta vez es distinto. Esta vez Carlos existe, es palpable (lo sé aunque no le toque) esta vez Carlos existe y merece que les diga a todos ustedes amigos, que él nació para que yo le ame, o que, tal vez, yo nací para maravillarme con la forma en que toma un cigarro entre los dedos, o como frunce el ceño cuando discute y cree que tiene la razón.
Mi amiga se apareció en la cafetería y estuvimos juntas muchas horas. Ella lo llamó, ella tomó su teléfono, marcó su número y por alguna extraña razón el corazón comenzó a latirme con fuerza.
Yo sólo lo había visto dos veces. Lo más que recordaba de él eran sus ojos fijos, que me cortaron la voluntad aquellas dos veces cuando fue a mi escuela y me miró. Ella lo llamó, concertamos la entrevista y me fui a casa con un salto en el pecho. Si alguien pudiera hacer un recuento de lo mejor de su vida, o de cómo comienza lo mejor de su vida de la forma más banal, fue cuando conocí a Carlos. Quién sospecharía que aquel muchacho alto, que caminaba tan lento y parecía siempre cansado, sería este montón de letras que me alimentan la vida. Quién iba a sospechar que comenzaríamos a hablar de los tratamientos para el cabello, las bandas locales de rock, la mala técnica periodística, y después caminaríamos hasta el periódico donde me había emocionado tantas veces con algo de que verdad me llenaba, y que ahí nos miraríamos un segundo, y yo me sentiría cohibida por un hombre.
No necesito explicar mucho esto a las personas que me conocen. Sin embargo, muchas veces después le di vueltas al asunto. Soñé con el todas las noches siguientes durante un mes. Me tomaba de la mano, estábamos en la Habana, hacíamos el amor.
Cuando lo vi de nuevo pensé que toda mi adolescencia estaba viniendo de un golpe. Nunca, ni siquiera cuando no sabía nada de conquista masculina, me había empequeñecido tanto que alguien me mirara, que se fijara en mí y para colmo de maravilla viniera a hablarme, se sentara conmigo.
Tuvo que darse cuenta. Con una excusa muy barata le di mi número de teléfono, y por arte de magia en unos días olvidé pedir un dato y estuve forzada a llamarlo. Le dije: soy Peniley Ramírez, la alumna de tu papá. Respondió: hola Peni, claro que me acuerdo, ¿cómo estás?
Usaré una frase de Amelié, que queda bien porque Carlos es mi Nino. Sólo el descubridor de la tumba de Tuntankamón sabe como me sentí cuando él dijo que recordaba mi nombre.
Después vino la noche mágica, el recuerdos más hermoso de todo el continente americano. Salí de la cafetería a las dos de la mañana, después de atender al ultimo cliente y limpiar todo el lugar. Caminé las seis cuadras en silencio, escuchando Café Paola, de Habana Abierta. Me gustaba mucho el intro de piano y el solo de saxo, me gusta mucho el saxo, un saxo en una noche tranquila, en una calle consumida por la niebla no puede ser sino buen augurio.
Llegué a la casa sin sueño. Me bañé con la luz apagada, cosa rara porque en esos días le tenía un poco de miedo a la oscuridad. Ese hombre lleva medio siglo en la soledad de aquella mesa, ya casi es media noche. ¡Qué bien poder meterte en un rincón del tiempo! Y Habana Abierta y el saxo y la luz apagada y yo con uno de esos presentimientos de que algo grande iba a ocurrir. Estuve sentada un rato escribiendo, recuerdo que leí un poco y traté de arreglar el mundo con un amigo de otra ciudad.
A las cuatro y media sonó mi celular. Un mensaje que al principio no entendí. Se disculpaba mucho por la hora, y decía que si quería ir al aniversario de su banda. Ni siquiera lo pensé. Descolgué el teléfono, apreté las teclas y allí salió su voz, cortada por la pena, y la mía que era un hilito, y así nos dimos cuenta de que nos pensábamos. Le dije que me iba, que no se ilusionara conmigo. Quiero vivirlo, dijo, quizá no habrá después algo mejor en mi vida. Cuatro horas después confesó que moría de ganas de verme. Yo estaba embelezada con el sueño de las ocho de la mañana, después de toda la madrugada de saxo y teléfono y la sorpresa que aún no me dejaba en paz.
Nos besamos en la tercera vez. Me llevó al mar y me amarró por la cintura con sus brazos. Dijo que pelearíamos a los ochenta años. Dos meses después hicimos el amor. Dios existe. Una noche le dije que deberíamos terminar. Me pidió matrimonio. Otra noche le dije que lo extraño mucho. Dijo que vendrá a llevarme a París.
Y yo sólo escucho café Paola y se me enciende el rostro y se me humedece la entrepierna y Dios existe otra vez. Escribo ahora poemas de amor. Tengo un fondo de pantalla con una foto nuestra. Le dedico mis páginas, mis contraseñas, mis pensamientos y mis palabras, las lecturas de mis poemas y mis libros. Le dedico mis gastos mensuales y mis ahorros y mis deseos de anonimato y mis lágrimas y todos mis instintos sexuales reprimidos por la distancia.
He de desdoblarme una vez amor mío para que sepas que te pertenezco
He de desenvolverme de mi cuerpo y de mis letras para que me veas desnuda
y la humedad de mi piel diga las palabras que mis dedos no alcanzan a pronunciar
He de pertenecerte para dejar de ser esta bestia hurgando la inanimidad
este recorte de persona que hoy existe porque tú le amas.
Quiero agradecerles a todos, amigos míos, por leernos y sabernos tantas veces felices y tristes y juntos. Y a ti, Carlos, gracias por creer que un solo de saxo puede convertirse en una niña hermosa que se llame Carolina y sea hija nuestra, y gracias por hacerme creer en los milagros y en la vida. Felices siete meses, amor mío.
Te ama,
Lina de Voi.
septiembre 21, 2007
Tercer Mandamiento: Hector& Viv-oh!
Viv-oh!, por su parte, es la gran musa verde que casi no necesita presentación. Si eligiera una sería que yo la amo. No me gusta caer en tanta tanta tanta poca objetividad, pero la artista tiene aquello que a mi parecer le falta al mundo: el verde. Esta mujer es una amalgama de verde y de paciencia, de lujo y de cubos de hielo. Puede convertir en metáfora desde un maguey con una botella plástica instalada, hasta una línea de bambúes con una mujer desnuda recorriéndolos. Les dejo algunos textos de Héctor de Paz, parte de Ahogada Lumbre en la Sangre, y unas imágenes de la serie Todo y Nada, de Viviana Alcohón, como ya les había prometido.
A su debido tiempo
será el deseo
flor de sangre y neblina
hierba calcinada
en el jardín marchito
de estos papeles
que te nombran.
(El evangelio de tu llegada)
El evangelio de tu llegada
está escrito sobre el aire nocturno
tatuado con resplandores de ámbar
y olor a encajes nuevos
reverberan
el mundo
sus contornos
y esta respiración
que te presiente.
(Aparto las columnas del templo)
Aparto las columnas del templo
hasta encontrar un jardín
entre incendios.
(Porque te invento con mi boca)
Porque te invento con mi boca
desde los pies que sostienen al mundo
hasta los cabellos que brotan de la noche
ya no hay sitio para el vacío
ni vacante para la ausencia.
(Es el rumor de tu sangre)
Es el rumor de tu sangre
un mantra silencioso
que despierta con el tacto
de mis labios.
(Hay esquirlas de furor en cada poro)
Hay esquirlas de furor en cada poro
(transpiramos)
y esta sed
ávida de labios
estas bocas
ahítas de piel.
(Toda caricia)
Toda caricia
es ofrenda
palpitante
a la piedra inerte
del
vacío.
(Caerán)
Caerán
también
nuestros
besos
como
la
hojarasca
en
el
vientre
de
la
lumbre.
(En todas las lenguas)
En todas las lenguas
el amor desborda vocablos
que lo nombran
los amantes aprenderán
–entonces–
el duro trajín
del silencio.
(Toda pasión)
Toda pasión
construye imperios
sobre fósforo y cal
(labios del polvo)
(huesos de amantes)
( )
(Todo era)
Todo era
zumbar de abejas
delirio de hormigas
vuelo de gaviotas
nubes presagiando minúsculos diluvios
rondar de libélulas sobre hierba sensitiva
(ahora duermes)
yo me desvelo
con tu imagen acunada
en mis párpados insomnes.
(Dibujas sobre sábanas tu cuerpo)
Dibujas sobre sábanas tu cuerpo
como si nunca fueras a irte.
Primer Mandamiento: Filio& Tere

allá
en las alturas
yo aquí
abajo
con agua de mar
limpio mis heridas
arde
hasta el grito
la noche
y me burlo
porque para sobrevivir
sólo necesito recordar los golpes.
El mar se estrelló en mi garganta
rompí en gritos
se abrió el silencio en la piedra.
La espuma hizo de sal
la palabra en mis ojos, los arranque
para vaciar en una caracola
la claridad que me hizo ciega.
La caracola es el eco
donde sumerges tu oído,
yo soy la brisa
la voz que levanta la arena.

un aprendiz de poeta
escribe versos sobre la arena,
cree estar desafiando
el ritmo de la muerte,
no entiende que frente al mar
todo se deshace
en la cresta de la ola,
que aquí solo existe
la fugacidad de la espuma.
Me hundo con el brillo arrogante de una navaja
Estoy adentro
Desde la profundidad de mi sangre
Lanzo la red de palabras
Que tejió mi histeria
Son la promesa
Las palabras son otra forma de esperarte

Experimentando
Mírese en el espejo atento
no deje que ciertas imperfecciones lo distraigan,
tampoco aquellos detalles que puedan hacerlo bello,
digamos que atractivo a ciertas horas,
no, no piense en eso, es importante que sea conciente
de que, lo que mira y busca en el espejo no es usted,
así que concéntrese en buscar el asco, el vomito en lo que mira,
si es necesario utilice recuerdos de la infancia,
noticias vistas en el televisor,
el objetivo es horrorizarse,
por ejemplo: dedíquese a rememorar a la multitud tan solidaria, tan unida
gracias al sudor y a sus grasientas preocupaciones,
si esta a punto de ceder, de rendirse ante su cometido,
respire profundo y haga que sus fosas nasales recuerden la peste
del indigente que esta mañana estuvo a punto de patear,
ahora si, puede usted empezar a ensayar la misantropía
saque las uñas, escarbe, escarbe, dentro, muy dentro
un hueco tibio donde enroscarse como gusano.
Si no hablo
es porque abajo de mi lengua mi saliva afila palabras
voy a escupirle al silencio los ojos.
Si no hablo
es porque no quiero,
yo le impongo mi mudez al silencio
es tan fácil engañarlo
que su cierva me ha creído
pero en esta oscuridad lo he vuelto ciego.
Sé muy bien que el silencio
quiere cortarme la lengua
pero yo lo he sometido
por eso estoy a oscuras
cosiéndole la boca con mis labios.
Si no hablo
es porque yo lo decido,
en la humedad de mi boca el silencio
jamás tendrá hijos.
Este mutismo a oscuras es mentira
hablar nunca me ha hecho falta
estoy gritando y nadie entiende
que mi voz revienta en la lengua roja de mi sangre.
me avergüenzo
de ella y de mí
cuando la violento hasta penetrarla
con la lengua voluptuosa de la tinta.
Insomnio
No llega el sueño:
brazos de la muerte
donde se fuga mi vida
para hallar su corto descanso.
Los pensamientos
se vuelven una congestión viscosa
que me quita el habla.
Mi insomnio
despierta la página,
mis manos la arrugan.
Me horroriza
la blancura de tanto silencio,
debo darle aire al grito de mis dedos.
Debo abrir la voz de mis manos:
centro de mis nervios
hasta que brote en la página la llama
y se haga mancha,
hasta que se desprendan de mis dedos
como coágulos de sangre las palabras.

septiembre 10, 2007
Segundo Mandamiento: Alex& Betty

Entre estos dos artistas encuentro puntos comunes. Ambos tienen la misma edad, no se conocen, y han ganado premios importantes en sus respectivos trabajos. Recuerdo a Betty sentada en una esquina de la mesa de lectura durante el Encuentro de Escritores en Orizaba. El orden de su trabajo, la forma en que miraba como si nada hacia el público, y su ridículum que la avalaba y la precedía. Un premio Rosario Castellanos, uno de los principales de poesía en México, varias publicaciones en antologías y sus pocos años allí, burlándose de todo aquello. Después ella comenzó a leer, citó a Alejandra Pizarnik, dijo que le gustaban las triki trakes (son unas galletas con chispas de chocolates que pueden detener la avalancha migratoria, si a uno le advirtieran que no las venden en Estados Unidos). Hasta ahora no se me ha pasado el deseo de tenerla siempre cerca. Tuvimos la oportunidad de leer en una mesa juntas en una Universidad en Orizaba, y curiosamente no tuve más esa sensación de estar frente a un artista casi de mi edad, pero artista en serio, hasta que conocí a Alejandro hace algunas semanas. En el caso de él, y esto se que le encantará a Betty, nadie lo presentó. Encontré en Internet su ridículum, bitácora de sus muchos premios y exposiciones en Cuba. Premio de la Fototeca, de la Bienal de la Habana, profesor de San Alejandro, premios premios premios. Lo invitaron a una exposición en Canadá y zaz! cruzó a pie las Cataratas del Niágara, llegó a Florida y ahora presenta una exposición fotográfica en una galería de Miami. Aquí les dejo entonces algunos textos de Mapas del Viaje, de Beatriz Pérez Pereda y fotos de Límites y Monumentos, de Alejandro Taquechel. Por favor comenten, ellos lo esperan, aunque no lo admitan.

Coordenada 1º
Regreso a la habitación
a los cuadros que nunca he colgado
No hay retorno feliz
sólo la resignación de que otra ausencia hace fila en la memoria
Cuál es el significado de volver
cómo abrir un libro y decir este es mi sitio
De regreso en la habitación
no sé si las paredes o yo son las dueñas del aire
No sé cuál de las dos segrega más silencio.
Me levanto con la sensación de tierra en la garganta
de espinas que brotan con el sudor
Dormir es imposible
si la nostalgia teje nudos en las sienes
En aquel lugar son cinco minutos menos que aquí
En aquel lugar soy menos yo
soy más palabra
escritura
dolor que tensa la hoja.
Coordenada 3º
El reloj marca la hora de hace dos meses
mi mente se fija en una plaza
en las mejillas sucias de un cielo
que llora todas las tardes a las cinco
Caminar entre tanta gente es poner un ruido inmenso
rodeando un silencio más profundo
Andar con la memoria en los pies
cansarla
poner trampas al dolor
Mientras la calle no termine
el exilio no comienza.

Coordenada 4º
Sentada afuera aguardo una ambulancia. Escucho sirenas que nadie más parece notar, miro algunas que van hacia otros desahuciados.
Pronto, una vendrá hacia mí y se sorprenderá de la herida. Estoy a punto del diluvio. En mi frente, un cielo ceniza relampaguea.
Coordenada 5º
Odio la casa
sus ventanas sin cristales
la cama que se hunde con mi peso
Abro la puerta
y los retratos caen sobre mí con su estruendo de botellas
Mi cabeza gira sin encontrar el sueño que soporte su cansancio
No existe lugar en el que yo caiga
sin advertencia sin cuerdas
como esta casa de cimientos blandos.
Coordenada 6º
la escandalosa visión de levantarse
La luz está por fugarse en alguna aduana
Cómo pedirle que permanezca
si el sol es un centavo sin brillo
Cómo puedo yo también permanecer
si nada germina ya en mis ojos.

Coordenada 7º
(parada para una lectura de mano)
En otro reino hubo una mesa cubierta de promesasuna victoria en la copa de tu manoun castillo de naipes invenciblesExistió el cielo para encauzar tu suerteel peñasco que contuvo la miseriael mar dispuesto a consumir tu salHubo también una verdad puesta en tu lenguaen algún otro reino.
Coordenada 8º
El frío es señal de muerte
nos deshace con su sol de granizo
La palabra se refugia en unas manos
donde la nieve calca sus irrepetibles copos
¿Qué invocar que no se congele a la vista?
¿Cómo correr al huésped de hielo en mi garganta?
Hoy es mi primer encuentro con el frío.
Coordenada 9º
Un niño con atraso en la memoria
un hombre que arrastra la lujuria de sus padres
una madre que oprime el brazo de su hijo
como si las piernas pudieran llevarlo a alguna parte
Un tren con pasillos de hospital
que muestra en sus cristales la descomposición de nuestros rostros
No existe antiséptico para limpiar la miseria
Reversa y todo gira
un niño un hombre una madre
ven la herida de una mujer
que finge mirar sólo la ventana.
Coordenada 10º
Conservo los boletos de autobús para convencerme del regreso
fijar mi geografía
aunque los dedos se estiren para alcanzar otras distancias
Mi realidad no concuerda con la brújula
no encuentro las calles a mi hogar
el de luces como piras en la playa
Oprimo timbres mudos
lanzo versos a balcones de cortinas apagadas
No está la calle
el cuerpo que me espere
Sólo mi boleto de autobús
llegar a ninguna parte.
agosto 30, 2007
Nuevas hojas del Calendario

Te hablo
Mi boca traga mi cuerpo
Soy una espiga,
una culebra que se retuerce dentro de su sangre
En el silencio del subsuelo vetado
un eco viene y recoge
lo que ha dejado el cemento.
320
Estoy condenada a permanecer inútil
Aprendo con los años el complicado juego
saltar hacia adentro de mi cuerpo
Cuando logre entrar
Mi cuerpo estará cerrado de tiempo y de ciclones
y huiré de nuevo
esa vez sin la sutilidad absurda de la vida.
319
He caminado yo como otros sin cansarme
He recorrido cuerpos y cortinas de cualquier dirección
sé diferenciar una niña enferma y un ramo de ojos azules
he escrito para las cinco de la tarde y las noches de octubre
he sido huérfana y madre de algún hombre entre mis piernas
Ahora recuerdo que nunca quise
ni por un instante
salir de casa.
318
Entre una y otra vertientes del día
en alguna parte de la gran acera
atestada de almas en silencio
yo muero
Mientras caigo ruidos de portafolios
rugen un eco sobre mi carrera loca
para que no me traguen mis venas inertes
no tuve valor para alejar los brazos de las losas secas
Pero alguna noche me rebosaré de lágrimas
ya no habrá sequedad que me sujete a la tierra.
317
La nada es un hueco cíclico y periódico
Cuando menos lo espero
sucede la nada
íntima máscara del silencio.
Viv-Oh!
En esta serie, aparecen algunas de las fotos que sirvieron como portada al poemario Estaciones, y otras de trabajos recientes. Esperamos sus comentarios, sus preguntas o cualquier cosa que les gusten escribir. En poco tiempo, les presentaremos parte de su trabajo con un conjunto de retratos apodados como "Todo y Nada".
Viviana es residente non grata de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (UV), en México. Tiene una madre, dos hermanos y dos hijas, Lizek y Moanna: su cámara fotográfica y su laptop. Escribe cuando quiere, y ganó en secundaria segundo lugar nacional de Cuento. Ahora prepara su carpeta para ser una alumna ilustre de Licenciatura en Fotografía de la UV a partir del próximo agosto. Si tienen comentarios, pueden contactarla, vía email, vam_pacifista@hotmail.com.
agosto 24, 2007
350
Siempre me ha gustado imaginar las formas curvas en constante mezcla. Ahora con esta imagen de la Casa Milá, imagino a Gaudí tratando de colocarle un poema. Yo no lo escribo, por supuesto, pero encuentro ahora en él, como tantas veces, la respuesta a mis incógnitas.
Les dejo un texto que me parece varía un poco la forma de lo que he puesto antes en este blog, pero que tiene un significado especial para mí. Lo dedico a Pipa, quien por supuesto es culpable, además de tantos recuerdos hermosos, del eterno culpable de todo este Calendario.
Y porque espero que de una vez me visite.
350
La autopista es una enredadera de cemento
en sus agujeros lleva despedidas y retornos
La autopista se cansa de andar ahí
posada bajo el sol
sin pasiones ni chismes ni sentido
Los automóviles pasan por encima
con sus ventanillas cerradas
los helicópteros le dan envidia
y de vez en cuando la golpean
las botellas plásticas que lanzan desde arriba
o las gotas de lluvia que no pagan impuestos
Las autopistas tienen ganas de doblarse
tendríamos rollos de autopista corriendo el continente
verían maravillas de marcas no registradas
ni páginas de Internet
sabrían del caos que abunda el sur
y como se siente dormir armado de periódicos
Rezaré esta noche por el milagro
Ten cuidado porque quizás
el próximo bocado que te lleves a la boca
me lleve dentro no sea que comas
taco de autopista con mujer incluida.
agosto 23, 2007
327

Santiago de Chili, Inc., 0 pm.- Escribo desde un sitio que no existe, en un café junto a la Plaza de Armas, para mostrar que esta noche no soy poeta. La realidad es una jugarreta nueva que inventaron los niños, y lo sé porque tengo una, que como no ha nacido confía en mí y cuenta sus secretos planes.
Ya estoy harta de buscar nombres propios sin poder meterlos a un poema, y que al final vengan con la integralidad integrada de un poemario actual, sólo porque me tocó la mala venia de estas calles y horas.
Yo no quiero que te confundas con mi musa, pero debes saber con todas sus letras que eres tú, Carlos, y ningún otro, quien sabe cómo coser mi sueño para bordar letras. No me engaño, no escribiría poemas, ni siquiera podría estremecerme.
No te engañes, Carlos, no eres una pausa ni la luz de la ventana, eres el asfalto de mi tiempo, el despertar de todas mis letras, sus mezclas y niveles.
No calles, porque desarmarías las reglas, me hundirías en una cuenca con escombros, porque si callo, sólo tú serías culpable de mi muerte.
agosto 22, 2007
331
como latigazos en la espalda de Cristo
Gozo los rayos esparciéndose en la casa
escribo largos compases de versos
He ensuciado con la sangre de dios
esta libertad para escribirte
he comprado al traidor
para pronunciar tu nombre
Ahora soy un personaje dispuesto
a morir en cualquier parte de mi historia
ahora a punto del suicidio no temo
estuve prescrita desde antes de amarte
anduve sobre ti desde que mi sombra era un murmullo
La luz cae sobre la ventana
escribo tu nombre nuevamente
y los grandes temas se acumulan llenos de polvo
en una esquina de mis versos.
326

Nada me fatiga en este oficio de minúsculas. Me encanta este vacío de la casa después de un día entero de mirar por la ventana. Si no fueran las responsabilidades y la preocupación de estar haciendo nada, creo que no gozaría tanto de esta sensación de octubre, con el vacío de lunas griegas a pleno agosto.
Yo no sé nada de la evolución de mis poemas.
Yo sólo soy la copista, la artesana que ve desde fuera lo que está sucediendo con mis versos. Cuando un poema se levanta de nivel y decide emerger solemne, yo lo dejo. En realidad sólo me interesa morirme, ser lo suficientemente irónica como para que alguien me entienda.
Mis familiares dicen que escribo poesía vanguardista. Mis conocidos dicen que evoluciona, que dejo mis influencias y trato de ser más yo. A mí no me queda nadie para leerme. Mi marido estará de acuerdo con todo lo que le escriba, por supuesto, mientras no sea que me quiero librar de él. A mis enamorados les conviene que los ignore, eso les da material para escribirme. Y nada de eso me importa sino que Alejandra, o Sylvia, si estuvieran vivas, nada les interesaría de mi cuerpo, o quizá sólo mi cuerpo. Al contrario de ellas, me miro al espejo y me gusto, pero me siento a leer y todo me parece bajo, digno de quemarse en la primera fosa común que me encuentre cuando salga. Pero no salgo, y las fosas comunes ya se extinguieron hace mucho en este país.
Un viejo amigo dice que cada día escribo mejor, y a mí me retumban en los oídos las palabras de los escritores, o la cifras de publicaciones basura alrededor de la red.
agosto 21, 2007
Carta sin carta

Les dejo un poema de El Poeta, un conjunto de cinco textos que tengo en este momento en un concurso. La imagen es Frida con la Gitana Tropical, la pintura de Victor Manuel conocida como la Mona Lisa cubana.
Carta sin carta
Las calles duelen y no asoman su vergüenza.
Lina de Feria
La ciudad es este cuerpo duro
de largas venas por donde transito.
Roberto Díaz Muñoz
Nunca la humedad de sílabas compite contigo. la hoja no corrige mis voces ni mis ausencias, el poema no arma el horror ni me justifica, es más que el lenguaje lo que duele, mas sólo esta herida de palabras me hunde, me aprieta el cuello, me condensa fuera de mis senos. las calles son unas vírgenes incautas frente a la poesía, esa inquisidora amorosa decantó mis células nobles para suplirme con recursos, métricas, ritmos, nada cercena. cuando vi tus ojos de cuervo supe: había nacido para hablarte de todas las desgracias inventadas fuera de los libros y qué es un libro sino una rutina de páginas donde el poeta acomoda sus muertes y sus orgasmos y sus enfermedades y su amor por la abuelita y su disciplina y sus catarsis y sus influencias lejanas a los maquillajes de su cuerpo. qué es la poesía sino esa madrastra hipócrita, ese filtro de la luz instalado en mis ojos, esta queja escrita en los andenes del tren. Vengaré sin palabras el yugo de mis palabras: no les contaré del cuerpo donde transitas.
Ashé Habana

Tú lo que tienes es que hacerte santo. Dale, si aquí en la Habana hay una pila de yorubas que te lo pueden hacer barato, y con eso quedas saldada por un buen tiempo, a ver si ese tipo deja de rondarnos, que me tiene la vida ostinada.
A fin de cuentas tú ya no quieres estar con él, y tenemos que darle salida al dinerito que nos quedó del último negocio, mira que nuestra suerte no va a ser eterna y si nos cogen en el brinco no hacemos el cuento ninguna de las dos. Yo ya tengo arreglado mi problema con el españolito, pero tú por estar comiendo mierda y enamorándote ahora estás endeudada, estropeada y con la preocupación de lo del cuerpo.
Vamos vieja, levántate de esa cama y píntate un poco la cara que ya dentro de un rato tenemos que irnos para el Malecón y si te ven así hoy si que no consigues ni quien te cargue la caja de muerto.
Yo te lo dije, te lo advertí desde hace más de un año, que ese tipo era un mierda desde lo que nos hizo con la mercancía de Santiago de Cuba, pero tú no entendías, eso te pasa por necia.
Ya chica, que no estás enferma ni te falta un pie, hombres libres son lo que se sobra aquí, y si no está libre eso lo arreglo yo, le doy un dinerito a mi madrina y ella le consulta a sus muertos, vas a ver que la que esté con él, por más ashé que tenga, sale corriendo en un dos por tres.
Dale, vamos a arreglar lo de Humberto porque ése si que no se está con cuentos. Él ya me dijo que antes de fin de año todas nos tenemos que hacer santo, si queremos que nos siga poniendo en el Catálogo. Te buscas un par de cobas blancas que estén en talla, y así vestida como una diosa te paseas por toda La Habana Vieja, si aquí no hace falta ser mulatísima para que los yumas se te queden mirando como si se les fueran a salir los dólares por la boca.
Si no te lo quieres hacer con mi madrina tú misma te buscas alguien, o Humberto te lo busca. Él si no dice que no es de La Habana nadie lo cree, de verdad que se sabe de todas todas. Con unos doscientos dólares tienes arreglado tu asunto, y ya mandas para el carajo al narizón ése que aunque tú lo niegues seguro era pichi-corta.
Un mujerón como tú no necesita chulo, estoy cansada de decírtelo, pero a ti parece que lo del campo nunca se te va a salir de la cabezota. Esto es otro mundo, mama, aquí con un buen santo hecho para que te proteja, un tipo como Humberto que te da lo tuyo y te mete en el Catálogo de los taxistas, y un cuartico para tus cosas ya tienes el viaje asegurado, máximo un par de años.
Esto es la calle mija, levántate ya y déjate de llantos que no se ha muerto nadie de tu familia.
El cuerpo de ese nadie lo va a encontrar, ni te preocupes, en esta isla las mareas se llevan todo, y lo que no, lo esconden.
Calendario
Esto pertenece a Calendario, un trabajo en proceso que pretendo contenga 365 poemas, uno diario durante los primeros doce meses de mi estancia en Estados Unidos. 333
No deja de llover. Mi casa es un cántaro con huesos destartalados. Esta ventana salpica mi cuerpo, el eco salpica las avenidas enlazadas. Oigo ruidos en un jardín al fondo de mis gestos, los ecos se desparraman en la noche, son ángeles llenando la estancia de olores ocres. Parezco una mascota que pasea junto a su jaula para esconder su deseo.
Amanece el olor dentro.
Hace cuatro siglos dios decidió no mirarme. Ahora me perdona, y me encomienda militancia clandestina, búsqueda de palabras insondables. Encuentro mi palabra sujeta a un árbol con una cinta roja, embelezada con una camarada. Mi palabra lésbica, mi palabra perspicaz, mi palabra huyendo de mi cuerpo, mi palabra llena de laberintos y de olores, mi palabra en el rastro de mi boca, y mi boca bajo el árbol estremecida con el rostro de la ausencia.

