Y aquí va otros dos.
267
En el lecho del mediodía
mi corazón herido
ave de rapiña
descansa de su verbo.
257
Amor, he de contar la distancia célula en célula
no más lágrima en lágrima
En el libro de los mudos
tu voz de alcatraz iluminó los campos del olvido
todas las flores que ambientan la estancia
donde mi corazón pasea
fueron inventadas por tu sudor y tus dedos
En el país de mi cuerpo
los segundos del tiempo se aceleran
conforme a los jadeos de tu risa
y amarte es este verano húmedo
este amanecer incurable.