Héctor fue un espejismo en la central de autobuses de Veracruz. Yo estaba en medio de un tórrido arrumaco con mi maridito, imagínense, nuestro primer viaje y todo eso que ya saben. Entonces, aunque su rostro me pareció conocido, no le hice mucho caso. Él me miró de reojo y yo dije sin ton ni son: éste seguro que va a donde nosotros vamos. Subimos al autobús y cuando nos bajamos vino con su voz suave, de esas que parecen no querer nunca importunar a uno, y me preguntó si yo era con quien había hablado varias veces por Internet. Yo me moría de la vergüenza de que EL, Héctor de Paz, me hubiera reconocido, a pesar de mi despiste banal e injustificado. Pero es que así puede describirse Héctor, por eso tantas veces lo han llamado la revelación. Yo conocía de él por Pulido, mi maestro, quien lo adora y con razón de más. A medida que pasa el tiempo su fama crece y se expande por todo el sureste mexicano, como el gran poeta que habla sólo cuando uno le escucha, y pocas veces se olvida lo que ha dicho.
Viv-oh!, por su parte, es la gran musa verde que casi no necesita presentación. Si eligiera una sería que yo la amo. No me gusta caer en tanta tanta tanta poca objetividad, pero la artista tiene aquello que a mi parecer le falta al mundo: el verde. Esta mujer es una amalgama de verde y de paciencia, de lujo y de cubos de hielo. Puede convertir en metáfora desde un maguey con una botella plástica instalada, hasta una línea de bambúes con una mujer desnuda recorriéndolos. Les dejo algunos textos de Héctor de Paz, parte de Ahogada Lumbre en la Sangre, y unas imágenes de la serie Todo y Nada, de Viviana Alcohón, como ya les había prometido.
Viv-oh!, por su parte, es la gran musa verde que casi no necesita presentación. Si eligiera una sería que yo la amo. No me gusta caer en tanta tanta tanta poca objetividad, pero la artista tiene aquello que a mi parecer le falta al mundo: el verde. Esta mujer es una amalgama de verde y de paciencia, de lujo y de cubos de hielo. Puede convertir en metáfora desde un maguey con una botella plástica instalada, hasta una línea de bambúes con una mujer desnuda recorriéndolos. Les dejo algunos textos de Héctor de Paz, parte de Ahogada Lumbre en la Sangre, y unas imágenes de la serie Todo y Nada, de Viviana Alcohón, como ya les había prometido.
(A su debido tiempo)
A su debido tiempo
será el deseo
flor de sangre y neblina
hierba calcinada
en el jardín marchito
de estos papeles
que te nombran.
(El evangelio de tu llegada)
El evangelio de tu llegada
está escrito sobre el aire nocturno
tatuado con resplandores de ámbar
y olor a encajes nuevos
reverberan
el mundo
sus contornos
y esta respiración
que te presiente.
(Aparto las columnas del templo)
Aparto las columnas del templo
hasta encontrar un jardín
entre incendios.

(Porque te invento con mi boca)
Porque te invento con mi boca
desde los pies que sostienen al mundo
hasta los cabellos que brotan de la noche
ya no hay sitio para el vacío
ni vacante para la ausencia.
(Es el rumor de tu sangre)
Es el rumor de tu sangre
un mantra silencioso
que despierta con el tacto
de mis labios.
(Hay esquirlas de furor en cada poro)
Hay esquirlas de furor en cada poro
(transpiramos)
y esta sed
ávida de labios
estas bocas
ahítas de piel.
(Toda caricia)
Toda caricia
es ofrenda
palpitante
a la piedra inerte
del
vacío.
(Caerán)
Caerán
también
nuestros
besos
como
la
hojarasca
en
el
vientre
de
la
lumbre.

(En todas las lenguas)
En todas las lenguas
el amor desborda vocablos
que lo nombran
los amantes aprenderán
–entonces–
el duro trajín
del silencio.
(Toda pasión)
Toda pasión
construye imperios
sobre fósforo y cal
(labios del polvo)
(huesos de amantes)
( )
(Todo era)
Todo era
zumbar de abejas
delirio de hormigas
vuelo de gaviotas
nubes presagiando minúsculos diluvios
rondar de libélulas sobre hierba sensitiva
(ahora duermes)
yo me desvelo
con tu imagen acunada
en mis párpados insomnes.
(Dibujas sobre sábanas tu cuerpo)
Dibujas sobre sábanas tu cuerpo
como si nunca fueras a irte.
A su debido tiempo
será el deseo
flor de sangre y neblina
hierba calcinada
en el jardín marchito
de estos papeles
que te nombran.
(El evangelio de tu llegada)
El evangelio de tu llegada
está escrito sobre el aire nocturno
tatuado con resplandores de ámbar
y olor a encajes nuevos
reverberan
el mundo
sus contornos
y esta respiración
que te presiente.
(Aparto las columnas del templo)
Aparto las columnas del templo
hasta encontrar un jardín
entre incendios.
(Porque te invento con mi boca)
Porque te invento con mi boca
desde los pies que sostienen al mundo
hasta los cabellos que brotan de la noche
ya no hay sitio para el vacío
ni vacante para la ausencia.
(Es el rumor de tu sangre)
Es el rumor de tu sangre
un mantra silencioso
que despierta con el tacto
de mis labios.
(Hay esquirlas de furor en cada poro)
Hay esquirlas de furor en cada poro
(transpiramos)
y esta sed
ávida de labios
estas bocas
ahítas de piel.
(Toda caricia)
Toda caricia
es ofrenda
palpitante
a la piedra inerte
del
vacío.
(Caerán)
Caerán
también
nuestros
besos
como
la
hojarasca
en
el
vientre
de
la
lumbre.
(En todas las lenguas)
En todas las lenguas
el amor desborda vocablos
que lo nombran
los amantes aprenderán
–entonces–
el duro trajín
del silencio.
(Toda pasión)
Toda pasión
construye imperios
sobre fósforo y cal
(labios del polvo)
(huesos de amantes)
( )
(Todo era)
Todo era
zumbar de abejas
delirio de hormigas
vuelo de gaviotas
nubes presagiando minúsculos diluvios
rondar de libélulas sobre hierba sensitiva
(ahora duermes)
yo me desvelo
con tu imagen acunada
en mis párpados insomnes.
(Dibujas sobre sábanas tu cuerpo)
Dibujas sobre sábanas tu cuerpo
como si nunca fueras a irte.



