noviembre 25, 2009

Para todos: Facico

Lo que presencié ayer no tiene paralelo en mi historia. Por primera vez, compañeros de escuela con los que convivo a diario, compañeros de los que no sé sus nombres y quizá muchos de ellos tampoco conocen el mío, nos unimos para escuchar, alegar y pedir lo que creíamos justo.

Ante un hecho que nos sorprendió a todos -la difusión por Internet de un video en que un estudiante hacía mofa de tres integrantes de la comunidad- acudimos a la Junta Académica Extraordinaria, convocada por la vicerrectora de la UV campus Veracruz, con la intención de que se aclarara el asunto y se resolviera con tolerancia, justicia y autocrítica.

De inicio, nos dejaron fuera. Por primera vez desde que estoy en la escuela (2004) y según escuché desde mucho antes, hicieron la Junta a puertas cerradas. Es cierto, así está en el reglamento. Pero no alcanzo aún hoy a entender por qué la mayoría de los maestros votaron en contra de que presenciáramos la Junta. Logramos al menos que nos sacaran una bocina, para enterarnos entre shhhhhh's de lo que acontecía dentro, siempre que se usara micrófono.

Escuchamos de la maestra María de Jesús (Chuchis) que a ella le dolió el video, le molestó, pero que estaba en contra de que las consecuencias fueran muy severas.

Víctor (Papitas) nos conmovió. En una hilación de ideas brillante, a mi juicio, dijo: sé que se burlan de mí y yo los perdono, creo que deben ser sancionados pero desde mi punto de vista no debe ser tan grave, y quiero que se atrapen a todos los responsables y no se incriminen personas. Desde afuera, vitoreamos para molestia de él, atormentado.

Nuestra Directora (la mayor afectada, por el caliz de las burlas en su contra en el video) relató el hecho desde su perspectiva y la de su familia. Lloró, se oía muy afectada, pero pidió a la junta tomaran en cuenta, si bien la gravedad del problema, el hecho de que son jóvenes inmaduros y no los afectaran con una sanción definitoria, que tomáramos el principio de la tolerancia, que es uno de los valores de nuestra Facultad.

Luego hablaron los implicados, según dijeron, sin orden aparente.

Nicolás aclaró que no sabía por qué su nombre aparecía en el video. Aunque ya la Directora había dejado antes en claro que la inclusión de él era un poco casualidad, e implícitamente que no lo creía cierto.

Pedro (Zombie), quien es el único que aparece en cámara, aceptó su participación, alegó que fue en un momento de "farra" y que aunque no lo sancionaran él pediría su baja definitiva de la Facultad.

Josué admitió haber grabado y subido el video a su portal de Youtube, demostró con estadísticas de este Portal que, durante seis meses, éste fue casi desconocido y que las visitas al mismo se dispararon a partir de que otra compañera, Karla Briseño, lo puso como link desde su página de Facebook.

¿Dónde está Karla? Decíamos. No vino, no fue citada, aclaraba nuestro compañero Balam. Es cierto, no fue citada.

Al final habló Antonio (Baloo). Se vio inmiscuido en el asunto pues, en días posteriores al debate en la página de Facebook de Karla acerca del video, "alguien" envió un correo a nombre de Club Facico -la organización estudiantil que preside- y de él mismo, pidiendo disculpas por el material y "justificándose" en la libertad de expresión para su difusión. Contó que él no tenía nada que ver, mostró un correo aclaratorio que él había enviado a propósito y que ya disponía de una respuesta de nuestro rector, Raúl Arias Lovillo. Al ser el delito suplantanción de identidad, puso ya una denuncia ante el Ministerio Público y citó el número de averiguación previa.

A pesar de todo, los condenaron. Nicolás y Antonio fueron absueltos, Pedro y Josué estarán desde ahora -y durante seis meses- suspendidos de la Facultad. Y es aquí donde quisiera compartir tres cuestiones:

1.- Si los implicados ya conocían que Karla Briseño era elemento fundamental para aclarar la difusión del video y su intencionalidad, ¿por qué no fue citada a esa Junta? Hoy hemos juntado firmas para que se convoque a otra Junta y se analice también su caso. ¿Qué opinan de esto?

2.- El estatuto de la Universidad Veracruzana pone como tiempo máximo de suspensión (y pérdida de acreditación, por ende) un semestre. La sanción de suspensión tomará efecto inmediato a la culminación de la Junta, dejará por tanto a Pedro y Josué fuera de las aulas de diciembre 2009 a mayo 2010, imposibilitándolos de presentar los exámenes de este semestre y de acreditar asistencias, participaciones y trabajos de casi todo el siguiente semestre. Los deja entonces casi en automático reprobados de UN año (dos semestres) de estudios en la UV. ¿No les parece esto ilegal? ¿Qué proponen al respecto?

3.- Si los tres afectados pidieron que se pusieran sanciones "no tan graves" a los implicados, ¿por qué la mayoría de la Junta hizo caso omiso a su voluntad y condenó con mano dura?

Espero sus comentarios, réplicas y lo que quieran aportar a este caso que, evidentemente, merece ser tratado con guantes de seda. A mí, a pesar de lo triste, me quedó en claro algo que a veces olvido: mi escuela es para los altos, los flacos, los tristes, los intelectuales, los románticos, los hippies, como decía un comercial, para todos. Me alegra, eso sí, haber levantado la cara de la rutina para escuchar, evaluar, opinar. Y al día siguiente (hoy), ya fuera del calor del momento, levantarla de nuevo.

noviembre 23, 2009

Imágenes de mi Habana 3/3: Sin tierra


Conocí el blog de Yoani Sánchez por una clase de Periodismo, cuando un profesor mexicano me preguntó por ella a propósito del premio Ortega y Gasset. En ese momento me resultó más divertido el hecho de que algunos de mis compañeros de clase pensaran que Ortega y Gasset eran dos amigos que siempre andaban juntos y no le di importancia a Generación Y.

Un día entré por curiosidad, el concepto del nombre llamaba mucho mi atención. Al leerlo pensé que era un blog que podría haber escrito cualquier persona, sin necesidad de una profesión de periodista (argumento que la misma Yoani repitió en una entrevista que hace poco vi en Youtube).

Noté que los comentarios que replicaban los posts eran muy ofensivos, tanto de una parte como de la otra. La revancha, el espíritu de venganza y de odio que enfrentaba a personas que tenían en común historias, recuerdos, melodías y sabores me espantó. Sinceramente.

Salí volada del blog y no regresé a tocar el tema con nadie hasta hace poco más de un mes, en el Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social (Felafacs) en el Palacio de las Convenciones en La Habana.

Ya me habían contado que Yoani era un tema tabú en Cuba, y por más que había indagado con mi familia, amigos y vecinos nadie la conocía ni jamás había oído o leído algo sobre ella. Esto era lógico, tomando en cuenta que Yoani es "más virtual que real" como ella misma se ha calificado y que en Cuba para conocer lo virtual se deben disponer de recursos que mi familia no posee.

Luego supe que en Cuba su blog había sido bloqueado, tema que fue constatado por la avalancha de participantes en Felafacs que ansiosos por el morbo corrieron esa tarde a buscar Generación Y desde sitios públicos, laptops, netbooks, Blackberrys y todo dispositivo que se le parezca.

Fue en el tercer Diálogo, con el tema de las nuevas tecnologías y el mercado laboral en comunicación, que se destapó el tema. Ya durante la conferencia magistral de esa mañana, Octavio Islas había halagado hasta el cansancio a Ramón Alberto Garza, director de Reporte Índigo, una de las revistas de periodismo de investigación que más respeto y admiro en México.

Al tomar el micrófono, Garza llevó de un tema a otro hasta engancharlo rápidamente a Yoani, y pidió al gobierno cubano que la dejasen salir a recoger el Premio María Moors Cabot, que le había otorgado una mención especial y de cuyo jurado el propio Garza había formado parte.

Pasó a otros temas, pero sinceramente no escuché nada más. Como estaba sentada en la parte trasera del salón, sentí mi cabeza calentarse, sentí los nervios de antaño en todo mi cuerpo y comencé a ver entrar mucha gente, otros salir, todos a moverse despavoridos y algunos constreñir el rostro, aguzar los dientes, conteniendo la ira.

Al final Garza regresó al tema de Yoani y dijo que una sola persona, sin un gran medio de comunicación detrás, podría generar un gran cambio. Creo que en ese punto ya nadie más escuchaba, a excepción de los extranjeros, que ni idea tenían de lo que vendría a continuación.

Se dio la palabra a Arleen Rodríguez, recuerdo de ella una frase en particular: es muy fácil vender a Cuba, lo que es difícil es defender a Cuba. (Aplausos repetidos y largos).

Luego habló una estudiante de Periodismo. Dio los datos exactos del dominio y la página (datos que hacía diez minutos le había yo explicado a un amigo, también estudiante de Periodismo en la UH). Dijo que el dominio de la página de Yoani era alemán, que tendría que tener respaldo económico "del imperio" para tener tantas traducciones a idiomas y que ella no trabajaba, así que tenía que ser mantenida de algún enemigo de la Revolución. Me pregunté de nuevo cómo sabía todo eso, si el sitio estaba bloqueado en Cuba, según ella por Estados Unidos.

Ahí me dije, ¿y cómo se mantiene Yoani? ¿Quién es ella, por qué hace todo eso, finalmente? La interrumpían continuamente con aplausos, griteríos, entre las caras de absoluta sorpresa de los delegados internacionales, que asistían a un festejo ajeno al que no habían sido invitados.

Luego replicó Garza. Con una media sonrisa, la voz pausada (sin la evidente pasión al tema que mis compatriotas mostraron) dijo: yo no estoy defendiendo a Yoani. Estoy diciendo que tienen que haber muchas como ellas, para que cada quien dentro y fuera de Cuba haga su versión de lo que sucede aquí. Y digo que esos fantasmas, esos grandes emporios de los que hablan ya no existen, una sola persona que es leída puede ser un gran cambio.

Y se calló, aún con la risa en los labios.

Alcancé a ver como Octavio Islas, apenado, pedía disculpas a una profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, organizadores del evento.

Al salir, aún me temblaban las manos.

He pensado largamente en todos los argumentos que pude decir esa tarde. Que Yoani podía ser vendida pero que no podían comprar a todos los que entraban a su blog, que su éxito era culpa de que no hubieran otras propuestas mejores (entonces no conocía La Polémica Digital, que creo es no sólo mejor sino mucho mejor), que era una contradicción que le dieran tanta importancia y levantara tanta furia alguien que "no representaba nada", que Cuba es mucho más que las historias de una sola persona, pero es también las historias de una sola persona.

Pero no dije nada. Aún con mi ciudadanía extranjera, mi título de una Universidad en México, mi larga trayectoria contestataria en cualquier tema, desde la elección del menú hasta las posiciones políticas, no dije nada. Lo poco que dije fue tomado como lógico, porque yo vivía en el extranjero. Ninguneado, claramente.



Pocos días después, declaró que había sido atacada, culpó a la seguridad del Estado. Me atreví entonces a escribirle, bajo apodo, para pedir una foto de sus golpes. Fui acusada por sus comentaristas de comunista retrógrada. Afirmaron categóricamente que era yo empleada de una oficina de seguridad, y que escribía desde la comodidad de una oficina climatizada en Miramar.

Yo, enferma en Veracruz, me sentí de nuevo sin tierra.