Ayer fue Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor y leí unos poemas de la nueva serie que estoy armando: Las sombras en los días. Aquí les dejo par de ellos, para que no me diga Iván que ya no subo poesía al blog. Pronto tendrán un ensayito sobre el lenguaje y si la logro, la anunciada entrevista con Gorki.
“María se bebe las calles”, de Pasión Vega
Ligada con la lengua del barrio,
Arropada en los álamos de hielo
de aquél con quien duerme,
la mujer se abre al día
con una certeza:
la risa es otra sombra
donde hemos visto cal
donde hemos suspendido los espacios
donde fue concebido el absurdo silencio
de la lluvia en mayo.
habría deshecho los números,
habría sido fuego para endulzar la esencia de lo atroz
habría sido un boleto de autobús con rumbo al día siguiente,
y en la noche,
el cansancio de las letras,
almidón de los sonidos que rugen en la radio,
natura en los colores de Pantone,
lo verde en el metódico ornamentaje de los parques,
comprenderían el tino
en el atestado ir y venir de la nada,
en las zanjas de su aldea de luces,
cuya vialidad ha superado la historia,
cuya idónea administración decidió escondernos,
para que ella, y nosotros,
no fuésemos un parche más en el paisaje.
¿Quién quiso entonces derramarse en el oscuro vitral de mi silencio?
¿Qué ápice de gloria infinita he mordido, que ando intoxicada, molida por las noches, tejiendo para mi cuerpo unas calcetas de olor?
Niña de la Casa de Muñecas
Soy nada: no les temo mis demonios
Las decapitaciones que sufro a diario
no me bastan,
Requiero más dolor, como si la angustia de ser perpetrada a la vida
durmiera sobre mis manos
Si alguna vez caigo apresurada comprendan
Los viajes han tejido telarañas de humo en mis palabras
Y si expreso lo que soy nadie podrá creerlo
De ahí los tatuajes de gloria que bordo en mi silueta.
No podría desubicarme en un pueblo pequeño,
ni siquiera en una parte oculta de algún continente
en ciudades de fibra en las que se mira el mar en los carteles
luciérnaga iluminando el huracán
bandoneón en medio del Pacífico
larga cabellera en la armazón de la noche.
mi poesía me ha llevado a volar más alto que los hombres.