octubre 30, 2007

Habana Abierta, rock&roll con timba

Imagen: Orlando Galvez

Peniley Ramirez/ Metropolis


Habana Abierta entre los jóvenes en Cuba es casi una carta de presentación, un símbolo de quién eres y cómo piensas. Para muchos representa un instrumento de identificación de patria, más allá de la política, la raza o la cultura. Estas emociones se convierten en una música cubana que recibe influencias de rock, pop, jazz, soul, música clásica, poesía, pintura, escultura. Resultan en esta banda que ha cruzado las fronteras del público cubano para llenar sus conciertos tanto en Europa como en América y tener seguidores en todo el mundo, aún sin el apoyo de los medios masivos y con la gran competencia de la música pop. Por segunda ocasión en un año, Habana Abierta viene a Miami. Como parte de esta visita a Estados Unidos, Metrópolis se acerca a ellos para cuestionarles acerca de su público, su propuesta musical y el papel de su música al presentarse en esta ciudad, considerada por muchos como la capital de América Latina.

Conocemos que en Europa, como en el gran mercado internacional, la fusión de géneros es una constante y muchas veces uno de los ingredientes del éxito. En Habana Abierta hay mucho de fusión pero también mucho de raíces. ¿Cómo es recibido esto por su público, en especial aquí en Florida? En España, donde residimos, el público hasta ahora ha acogido muy bien nuestra propuesta sobre todo en los directos, porque los medios no suelen promover música de raíz cubana. Allá en la Florida, al igual que en Cuba, a la gente le encanta lo que hacemos.


Para Habana Abierta, ¿es un crecimiento hacer su música fuera de Cuba? ¿Por qué? Para nosotros, hacer nuestra música fuera de Cuba ha significado aferrarnos más a nuestras raíces, y a la vez estar más abiertos a toda la información que nos llega de cualquier parte del mundo.


Un concierto en Miami representa, como han declarado en otras ocasiones, un acercamiento a estos cubanos “de la mejor vida” y un recibimiento cada vez más numeroso. ¿También perciben un seguimiento de su música por resto de los latinos que viven acá? Hemos conocido a mucha gente de diversos países de América Latina, y la recepción que han hecho de nuestro trabajo ha sido muy buena, tenemos mucho en común con ellos.


Muchas de las estrellas musicales latinas residen en Miami y desde aquí lanzan su música a todo el mercado hispanoamericano. En su caso, ¿Qué ha representado hacerlo desde España? Ha sido accidental. Viajamos hace diez años a España porque fue donde radicaban Pável y Gema, los productores del disco Habana Oculta, que fue un preludio de lo que luego sería Habana Abierta. Ellos nos consiguieron un contrato discográfico en España y una invitación para un Festival. Y aquí estamos, no es el mejor país para tener una buena proyección de nuestra música en cuanto a promoción, pero se vive muy bien en él.

Quiero comenzar esta pregunta con una anécdota. Conocí a Habana Abierta en La Habana por un amigo quien supo de ustedes por otro amigo que vive en Canadá. Los volví a escuchar en México donde los consideraban vanguardia en la trova y la fusión cubana. Ahora veo que sus conciertos han sido punto de reencuentro para viejos amigos cubanos recién llegados a Estados Unidos. En todo este enredo de sitios, una y otra vez están ustedes. Mi pregunta es, ¿son concientes de esto, y si lo son, en alguna forma afecta su música? Empezamos a ser conscientes de ello cuando el Ministerio de Cultura cubano nos invitó a viajar a Cuba para hacer un grupo de conciertos en enero del 2003, con todos los gastos pagados. Fue una gran sorpresa porque nunca hemos tenido una actitud nada complaciente hacia el gobierno de nuestro país, cualquiera que escuche las letras de nuestras canciones se dará cuenta. Hicimos varios conciertos individuales en salas de teatro de La Habana, donde antes no hubiéramos soñado tocar. Todas las presentaciones se llenaron de gente que cantaba y escuchaba con total devoción. Terminamos con un concierto en el salón rosado de la Tropical Benny Moré, lugar que en su larga historia sólo había acogido música popular bailable, como timba y salsa. Lo abarrotamos con casi diez mil personas que coreaban las canciones viejas y nuevas, a pesar de que nuestras producciones circulaban de mano en mano en copias caseras, porque nunca hemos editado un disco en Cuba. En Octubre de ese mismo año viajamos a Miami invitados por Nat Chediak, y a otra escala, volvimos a ver el mismo fenómeno, que se repitió en marzo del 2007 en el Miami-Dade County Auditorium. Es muy halagador saber que, por alguna razón, mucha de nuestra gente nos ha escogido para ser la banda sonora de sus días, lo cual nos hace persistir en nuestro trabajo contra viento y marea.

Miami tiene una gran cantidad de población latina. Muchos de ellos han dicho compartir ese sentimiento de exilio, falta de identidad o dualidad. ¿Qué hay de esto en Habana Abierta que pueda servirnos para reconocer en ustedes lo que muchas veces nos falta? Llevamos diez años viviendo fuera de nuestro país, y seguimos llevándolo en el corazón dondequiera que estemos. Creo que mucho de ese sentimiento de exilio y desarraigo está en nuestras canciones, sin tristeza, rabia ni rencor. La alegría como la mejor medicina.


La vida es un divino guión. Hay músicos que inventan la realidad, y nos hacen ver que el rock&roll sabe mejor con timba. A veces uno encuentra las llaves del cuerpo con un solo de saxofón en una esquina del Café Paola, se convierte en la novia de Superman, o sabe que cuando se quiere, el corazón será siempre un Boomerang. Ellos son Habana Abierta, viven en España, cantan, tocan y fusionan. Defienden la cubanía como forma de vida, y la distancia como recurso para aferrar lo que se ama.


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