agosto 21, 2007

Ashé Habana





Tú lo que tienes es que hacerte santo. Dale, si aquí en la Habana hay una pila de yorubas que te lo pueden hacer barato, y con eso quedas saldada por un buen tiempo, a ver si ese tipo deja de rondarnos, que me tiene la vida ostinada.
A fin de cuentas tú ya no quieres estar con él, y tenemos que darle salida al dinerito que nos quedó del último negocio, mira que nuestra suerte no va a ser eterna y si nos cogen en el brinco no hacemos el cuento ninguna de las dos. Yo ya tengo arreglado mi problema con el españolito, pero tú por estar comiendo mierda y enamorándote ahora estás endeudada, estropeada y con la preocupación de lo del cuerpo.
Vamos vieja, levántate de esa cama y píntate un poco la cara que ya dentro de un rato tenemos que irnos para el Malecón y si te ven así hoy si que no consigues ni quien te cargue la caja de muerto.
Yo te lo dije, te lo advertí desde hace más de un año, que ese tipo era un mierda desde lo que nos hizo con la mercancía de Santiago de Cuba, pero tú no entendías, eso te pasa por necia.
Ya chica, que no estás enferma ni te falta un pie, hombres libres son lo que se sobra aquí, y si no está libre eso lo arreglo yo, le doy un dinerito a mi madrina y ella le consulta a sus muertos, vas a ver que la que esté con él, por más ashé que tenga, sale corriendo en un dos por tres.
Dale, vamos a arreglar lo de Humberto porque ése si que no se está con cuentos. Él ya me dijo que antes de fin de año todas nos tenemos que hacer santo, si queremos que nos siga poniendo en el Catálogo. Te buscas un par de cobas blancas que estén en talla, y así vestida como una diosa te paseas por toda La Habana Vieja, si aquí no hace falta ser mulatísima para que los yumas se te queden mirando como si se les fueran a salir los dólares por la boca.
Si no te lo quieres hacer con mi madrina tú misma te buscas alguien, o Humberto te lo busca. Él si no dice que no es de La Habana nadie lo cree, de verdad que se sabe de todas todas. Con unos doscientos dólares tienes arreglado tu asunto, y ya mandas para el carajo al narizón ése que aunque tú lo niegues seguro era pichi-corta.
Un mujerón como tú no necesita chulo, estoy cansada de decírtelo, pero a ti parece que lo del campo nunca se te va a salir de la cabezota. Esto es otro mundo, mama, aquí con un buen santo hecho para que te proteja, un tipo como Humberto que te da lo tuyo y te mete en el Catálogo de los taxistas, y un cuartico para tus cosas ya tienes el viaje asegurado, máximo un par de años.
Esto es la calle mija, levántate ya y déjate de llantos que no se ha muerto nadie de tu familia.
El cuerpo de ese nadie lo va a encontrar, ni te preocupes, en esta isla las mareas se llevan todo, y lo que no, lo esconden.
Lina de Voi

1 comentario:

Antonio Mundaca dijo...

si no mal recuerdo fue este uno de los cuentos donde te comente que senti la influencia de Pedro Juan Gutierrez.