abril 24, 2009

Día del Libro


Ayer fue Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor y leí unos poemas de la nueva serie que estoy armando: Las sombras en los días. Aquí les dejo par de ellos, para que no me diga Iván que ya no subo poesía al blog. Pronto tendrán un ensayito sobre el lenguaje y si la logro, la anunciada entrevista con Gorki. 

Salud, patriotas.

María

 María pensó que el amor era un mandamiento de Dios

“María se bebe las calles”, de Pasión Vega

 Dormida en la maleza de los días

Ligada con la lengua del barrio,

Arropada en los álamos de hielo

de aquél con quien duerme,

la mujer se abre al día

con una certeza:

la risa es otra sombra

donde hemos visto cal

donde hemos suspendido los espacios

donde fue concebido el absurdo silencio

de la lluvia en mayo.

 Ella fue cascarón

habría deshecho los números,

habría sido fuego para endulzar la esencia de lo atroz

habría sido un boleto de autobús con rumbo al día siguiente,

y en la noche,

el cansancio de las letras,

almidón de los sonidos que rugen en la radio,

natura en los colores de Pantone,

lo verde en el metódico ornamentaje de los parques,

 y jamás sus piernas abiertas

comprenderían el tino

en el atestado ir y venir de la nada,

en las zanjas de su aldea de luces,

cuya vialidad ha superado la historia,

cuya idónea administración decidió escondernos,

para que ella, y nosotros,

no fuésemos un parche más en el paisaje.


II

¿Quién quiso entonces derramarse en el oscuro vitral de mi silencio?

¿Qué ápice de gloria infinita he mordido, que ando intoxicada, molida por las noches, tejiendo para mi cuerpo unas calcetas de olor?

 

Niña de la Casa de Muñecas

Soy nada: no les temo mis demonios

Las decapitaciones que sufro a diario

no me bastan,

Requiero más dolor, como si la angustia de ser perpetrada a la vida

durmiera sobre mis manos

Si alguna vez caigo apresurada comprendan

Los viajes han tejido telarañas de humo en mis palabras

Y si expreso lo que soy nadie podrá creerlo

De ahí los tatuajes de gloria que bordo en mi silueta.

 Soy nada: y nunca fui más ni menos

No podría desubicarme en un pueblo pequeño,

ni siquiera en una parte oculta de algún continente

en ciudades de fibra en las que se mira el mar en los carteles

 He sido más

luciérnaga iluminando el huracán

bandoneón en medio del Pacífico

larga cabellera en la armazón de la noche.

 He sido más,

mi poesía me ha llevado a volar más alto que los hombres.


Capitana confesa

He cambiado la letra, con ella los contornos. Sucede que hay días, la letra florece o se nubla de golfo y yo no sé para dónde va, o con quién se viene y no sé más de lo que mi letra sabe de sí misma. He cambiado, con ella los números que una vez usé me miran atareados en otras decapitaciones y destierros. Ahora tengo más: dos suegros y dos cuñados, y nuevas sobrinas que me surten de colores y nostalgias. Tendría más, pero una febril neblina descobijó alguna parte terrible de mi infancia. Todos los fantasmas aparcan fuera de mi casa, vigilan día a día cómo intento ser feliz. Ya no sé si cambié mi letra o ella me abandonó pérfida y vengativa, como los pocos amigos que no tuve pero aún figuran en mi lista de teléfonos, o como los poemas que jamás pronunciaré, o como la definición del amor que le di a mi esposo esa tarde de agosto frente a un vitral infinito. Entonces puedo: cambio mi letra en este fácil ejercicio de quitarle adornos y soltarla a la calle, o mejor me atornillo la cabeza y sigo por el día en el tramo del bien luchar. 

abril 06, 2009

Gorki, el imbatible


Me enteré de buena fuente que Gorki Aguila viene a vivir a Xalapa. El personaje más polémico de la escena punk-rock cubana en los últimos tiempos, y me atrevería a decir que uno de los más queridos y odiados entre la intelectualidad y los jóvenes que viven dentro y fuera de la isla, sale para asentarse en una realidad gobernada por otro Fidel, que también es rojo y pide fidelidad absoluta e intransitoria. 
Gorki Aguila fue conocido para mis ojitos por la popular película cubano-española Habana Blues, de la cual su canción "Felación" fue parte del repertorique intentó dar un panorama al menos amplio de la escena underground cubana en pleno siglo XXI. 
El grupo Porno para Ricardo ha interpretado temas como "La Política", "El Cake" y "El Comandante", motivo por el que fue repudiado en la escena institucional cubana y alabado en la de Miami. 

Gorki tiene casi cuarenta años y dice que "no le gusta la política". Me pregunto cómo será ahora su vida fuera de Cuba. Si bien muchos de los cubanos que han salido del país bajo alguna circunstancia, han dejado en ella gran parte de su sentido de vida, este personaje lo hace diferente. La cotidianidad de Veracruz, ¿lo abrumará, lo encandilará? ¿Qué sentirá de ver el Parque Juárez de Xalapa atestado de rojo tomate, cómo reaccionará?
El lenguaje y el descaro de Gorki le ganaron el apoyo de algunos de los críticos ciudadanos de la Revolución Cubana más famosos de estos años. Yoani Sánchez personalmente, autora del blog Generación Y, abogó por él en una manifestación pública a raíz de la detención de que Gorki fue objeto recientemente.
Sólo sé que quiero entrevistarlo, pero antes dejo este adelanto, algunos links y un espacio abierto para sugerencias y dudas, antes de que logre dar con él, y ofrecer en este blog lo que él pueda considerar algunas respuestas a todas las dudas que me asaltan sobre esta nueva etapa.

Sweet 22





He llegado al calificativo de la flor de la juventud. Recuerdo que éste me asaltaba en la infancia, cuando un avión que iba de Barbados a La Habana se estrelló y mi padre perdió a muchos de sus amigos, "en la flor de su juventud". 
¡Yo estaba entonces tan lejos de ese acento pueril con que se menosprecia la infancia, con que se vislumbra la adultez ya no con miedo -está demasiado cerca ya para temerle- sino con el coraje de quien sabe algo ineludible!
Y ahora miro al suelo antes de levantarme de una banca, miro a un esposo antes de alzarme de la cama, miro una lista de calificaciones antes de dejar la universidad. Soy un estanque que se descuelga de sus alas, y estoy muerta de miedo, tanto como lo estuve ante mi primer chico o mi primer poema. 
No soy sutil, ni limpia, ni ordenada. Pero he aprendido que el amor se desprende de la gloria con la misma similitud que lo hacen los peces de la tierra. Tengo miedo de escribir, de entrevistar gente, de mirarme al espejo y saber lo que me he traicionado. Por Dios, tengo el cabello pintado y de vez en cuando me sale un pelito cerca del pezón izquierdo, ¡soy una adulta!
Pero si escribo un oficio quejándome de una negligencia burocrática, o un recado para una compañera de trabajo, sé que nací para perderme en los adjetivos y los artículos, sé que es mi vocación, por más que intente eludirla. 
Esta fecha de mi cumpleaños quiero aprovechar para dar un vuelco a este blog y seguir el ejemplo de mi amigo Pepe Pulido, quien ha hecho del suyo una hermosa bitácora de su vida con Astrid, de sus lecturas y sus mitos, o como de mi amigo Iván Sánchez, que convirtió el suyo en una herramienta indispensable para nuestra amistad, el hermoso blog de Yoani Sánchez o el recién descubierto en mi vida Erasmo Calzadilla.  
Quiero hacer de este blog un ejercicio de lo que luego será mi columna, que espero comience a publicarse a partir de agosto de este año. Por lo pronto, aquí me tendrán, moviendo las aspas en este Andén Sin Tregua, en donde nunca es uno capaz de quedarse quieto. 
De más casi está dedicarlo a mi esposo, Carlos Cerdán, quien todos los días me comprueba tantas verdades indispensables sobre la vida y el amor, a mi madre, quien es la fan más desilusionada con el abandono en que he tenido mis palabras y a mi familia, la política, matemática y científica, que va desde Marifer y Natalia hasta Nani y Chiquitico, pasando por todas las mezclas de nacionalidades y razas que por obvias razones es mi familia, y este continente. 

Un abrazo a todos, y ahora los pondré de vuelta y media. Preparados, listos, go!

Peni

enero 11, 2009

S/T

Para Voi, por encargo y porque teamo y para Iván, porque todos vamos a extrañarte mucho.

Fuera de mi mapa

muerta catorce veces en un ciclo menstrual

reina de mis seis palabras

sorda a la voz de agua

que murmura-me

vuelvevuelve

me ocupo en el diario alboroto de mi nombre

construyo un camino entre la tierra infértil

de mi falaz silencio

me hundo en el diario desdoblarse de tu falta.

noviembre 09, 2008

Adiós a La Época


Dibujo: María, por Orlando Galvez "Filio", amigo entrañable y lejano

Para todas las mujeres de mi casa, 

a quienes dedicaré esta locura que amenaza con convertirse en novela


La literatura es el azúcar que me he puesto sobre las heridas para que dejen de sangrar, tomo pastillas de literatura cuando me duele la cabeza, es el sustituto de los brazos del ser amado, es el único acicate verdadero con que cada día enfrento mi muerte.

                He muerto tantas veces en mis pocos años que podrían haberse escrito miles de páginas; el lugar de ello se repliegan en mí, me acosan y construyen un escudo de palabras que ha pintado mis venas de verde y me ha convertido inefablemente en un árbol hablante.

                Ahora me veo como tal, por primera vez descubro puntos rojos en mi cuerpo, frutas que quizá algún día serán poemas, pero ahora son mis enormes ganas de ser madre.

                La vida será este largo cerrar de mis labios, esta larga estela donde las palabras irán adquiriendo fuerza, carácter, y la batalla será cada día más dura en el campo del silencio, el único del que siempre salen herederos.  Algunos de ellos serán mis manos, mi esposo y mis hijos, quizá mis lectores, si es que alguna vez, el árbol hablante decide irse a tierra seca. 

(Fragmento de Adiós a La Época. Última noción de María Aránjuo, proyecto de novela, aún en ciernes). 

septiembre 14, 2008

Poemas de una joven marxista recién cazada

I

Tal vez en unos años esta nimiedad del tiempo 
se torne dolorosa 
Tal vez el amor sea más estar unidos
y menos de esta muerte diaria
Tal vez el volver signifique
comprar carne o vigilar el vivero
Tal vez los signos vitales confirmen
la otredad como muestra de amor
Tal vez el día a día me enseñe 
a no ser vulnerable 
ser en cambio elegida
tal vez el mañana no devuelva esta suma de olores y sabores
sino fotos en un álbum de papel carne

Hoy mi certeza es una
el humo de la casa de mar
donde posan mis noches
sabe siempre detectar tu cuerpo
y traerlo a mis huesos que descubren aún
todos los misterios 
que arruinarían este contrato. 

II

La cobija para remendar el silencio
el paquete de pañales de los sueños
la libreta en blanco de hojas de servilleta
la cámara fotográfica rota para fijar imágenes en mi mente
el chocolate para entretener mi lengua
la nariz pronunciando un discurso inentendible
la bolsa con mis miedos derritiéndose al sol de agosto
la muerte persiguiendo aún a mi abuela Francisca
los cuentos de niña listos para mi Carolina
los ojos de abuelo más abiertos que el día cuando murió
la lágrima de mamá cociéndose en su párpado
el espeso mediodía alargándose
la puerta de vitrales abierta
el primero de nuestros años aguardando en un acta
la caja con mis poemas allá lejos
donde alguna vez de tantos años
aún te buscaba. 

Trato I

Ella se abandona en la tregua originada por la noche. Dentro de ella todo hace el amor. Pizarnik


No alcanzo a figurarme qué han hecho estos meses con mis dedos. Los viejos poemas caen, como las palabras donde me revuelco como en un ego de arenas movedizas. Las nuevas palabras andan lejos, en la tierra de los galardonados. 
Y tengo apenas la madrugada, mi socorrido azahar donde veo posar libélulas. 


julio 02, 2008

La vuelta al mundo con Prensa Latina



Entrevista con Jorge Timossi,
el Felipito de Mafalda.


Peniley Ramírez

Conocí a Timossi por casualidad, una tarde en que no quería entrar a clase de Gramática en la Facultad de Periodismo de La Habana. Mis amigos iban a una conferencia sobre Rodolfo Walsh, periodista argentino asesinado en 1977. Me uní a ellos para matar el tiempo. Cuando llegamos noté que el ponente era argentino y que su cara era muy curiosa, extrañamente conocida.
La conferencia fue muy buena, tomé nota casi por instinto y descubrí que Jorge, como le llamaban sus compañeros, en verdad no había vivido la dictadura porque estuvo en Cuba casi desde el inicio de la Revolución. Contó, sin embargo, acerca de sus inicios como químico y de unas reuniones bohemias a las que asistía en Buenos Aires, donde conoció a Juan Gelman y a Joaquín Lavado (Quino).
Creo que por eso me interesé en Timossi, esa semana descubrí que él era Felipito. Una entrevista que le habían hecho en Bogotá revelaba: no supo que era el amigo de Mafalda hasta años después, cuando la caricatura tuvo éxito mundial. En ese momento le pidió a Quino que confesara y éste lo hizo, con un poco de risa y pena.
Unas semanas después fui a otra conferencia de Timossi, esta vez autobiográfica. Obtuve muchos datos, pero aún con ellos fue difícil tener valor para pedirle que me dejara entrevistarlo. Lo hice a finales de noviembre, una mañana en que llovía mucho en el Vedado, una zona de La Habana con grandes casas de principios del siglo XX.
Me presenté en su oficina y dije mi nombre, que venía de la Facultad y que necesitaba hablar con él. Iba yo con pantalón de mezclilla y una camisa a cuadros enorme que me hacía ver como una niña tímida. Además, mi cabello empapado no ayudaba a mi aspecto. Cuando la secretaria me dijo que pasara tuve más vergüenza por mi facha que “timidez periodística”. Aceptó casi sin mirarme y sólo objetó que no quería que lo grabara, tendría que anotar todo. Acordamos la entrevista para el 6 de diciembre de 2005 a las diez de la mañana.
Tenía poco más de una semana para prepararme. Fui directamente a la escuela, busqué sus datos en Internet y supe que era fundador de la Agencia de Noticias Prensa Latina (PL), amigo personal de Alejo Carpentier, vicepresidente del Instituto Cubano del Libro y Presidente de la Agencia Literaria Latinoamericana. Otro dato muy relevante: cuando ocurrió el golpe militar en Santiago de Chile en 1973, Timossi fungía como director de la oficina de PL, a petición del propio Salvador Allende.
En esos días casi no salí de mi cuarto. Leí 21 libros suyos, de 23 que había publicado en toda su carrera como periodista, narrador y poeta. La noche antes de ir a verle, cuando hice un listado de posibles preguntas, noté que ya tenía información suficiente para escribir una entrevista larga sin muchas complicaciones. El reto era entonces tratar de que me dijera lo que no había escrito ni dicho antes a otro reportero.
Fue muy difícil, al día siguiente sólo pude hablar con él poco más de una hora, aunque lo recuerdo como el primer trabajo importante que he escrito desde que comencé a estudiar. En su oficina había muchos retratos pegados a la pared, un libro de Ignacio Ramonet presidiendo la enorme mesa redonda y llena de papeles desde donde él me observaba sonriente. No vi ningún título bajo su autoría en el librero de la esquina. Para mí quedaba una silla minúscula que era como un precipicio desde la altura de mi metro con sesenta y dos.
¿Por qué les pondrá a los visitantes una silla tan pequeña? Pensé en todos los escritores que pasarían diariamente por allí. Chinos, bolivianos, argentinos. Él usaba pantalón de mezclilla, camisa clara, grandes espejuelos y una enorme nariz arrugada, como una zanahoria.
Al acercarme a Timossi tuve la sensación de hacerlo a la Historia del continente, sin ser parte de ella. Eso es lo que él define como el oficio del periodista. Desde este anonimato de reportero de agencia, su pluma afilada ha descrito por más de cuarenta años desde el cepillo de dientes que fue diseñado para morir de pie hasta el pan dorado que está sobre un trípode, redondo y horneado, que es el único signo de vida y está en venta.
Su andar inquieto lo llevó de Buenos Aires a Bolivia, luego a Río de Janeiro. Allí se integró a la recién fundada agencia de noticias Prensa Latina. Ya en 1961 estaba instalado en La Habana.
Después de esta etapa su vida se convirtió en un collage de imágenes del mundo. En él se mezclan Libia, Irán, Cuba, Chile, Argelia, Bolivia, Argentina. Fue el único periodista latinoamericano que cubrió la caída del Sha Reza Pahlevi en Irán, levantó el cuerpo muerto de Alejo Carpentier en París, fundó la oficina de Prensa Latina en Indonesia, obtuvo el Premio Internacional de Periodismo, el Premio Nacional José Martí y una mención de poesía en Casa de las Américas.
No hablamos nada de eso. Al cuestionarle sobre el periodismo, sobre la vida, sobre la militancia y el miedo, me resultó más cercano, como la lupa del observador que se inmiscuye, lo ubica y lo interroga…







Sobre el oficio

Al cubrir un hecho periodístico, ¿ha sentido miedo? El miedo mismo da la fuerza, es el que mueve. Cuando los soldaditos entraron a la oficina de PL en Chile después del golpe de estado todos teníamos miedo, pero había que hacerlo. Aquí el tímido se vuelve audaz, hay que preguntar siempre.

En su caso, que tiene formación de químico y no de periodista, ¿cómo siente que los hechos le aportaron destreza en su profesión? Yo tuve mucha suerte por la oportunidad que tuve de estar en ciertos sitios con hechos insólitos y muy importantes en su momento, ellos fueron la mayor ayuda.

Muchos reporteros no tienen esa oportunidad de grandes hechos históricos, ¿cómo ganan ellos la destreza? Ante todo deben estar siempre olfateando, buscando. Recuerda la frase de Picasso –yo no busco, encuentro. Mi primer trabajo periodístico fue hacer una nota sobre un circo. Fui cuarenta y pico de veces, siempre me parecía que faltaban datos. Me hice amigo del cuidador de elefantes. Un día llegué y faltaba la elefanta, pregunté y me dijo que se había muerto. ¿Y donde la entierran? No la entierran, la mandan a la fábrica de jabón. Entonces el primer título fue: una elefanta se convierte en una pompa de jabón.

Entonces, ¿es un mito lo de la fórmula mágica para cubrir con éxito una noticia? Bueno, cuando el Ayatollah Khomeini terminó su exilio en París y cogió un avión a Teherán lo que yo tenía que hacer era ir detrás y eso hice. Eso me permitió entrevistarlo a él, a los otros Ayatollahs importantes, recoger los primeros momentos de esa revolución.

¿Y el conocimiento del tema? Bueno, uno debe siempre intentar prepararse lo más posible. En ese caso yo estudié sobre esa cultura, el Corán, la religión chiíta que era la de Irán y sus diferencias con la sunnita. Así cuando llegué a Teherán tenía un bagaje aproximado del país y de la situación. Los periodistas que no tienen esa oportunidad deben buscar en todas las fuentes posibles. Internet, libros, revistas, con personas que sepan o que hayan estado en el sitio.

¿Qué sucede si uno se enfrenta a una situación de la que no tiene conocimiento ni oportunidad de prepararse? Lo enfrenta, lo mejor posible. Me pasó cuando estaba en Argelia de corresponsal de PL. Me mandaron a Libia para la toma de poder y tuve que ir sin tiempo de prepararme. Estaba parando algún camión o algo que me llevara y cuando me paró uno no querían hablar más que en árabe. Entonces hice señas con las manos: Estados Unidos, pulgar abajo, Francia, igual, Unión Soviética, abajo, Cuba, pulgares arriba y sonrisas por ellos. Me sentí muy feliz, uno no es capaz de imaginarse lo que la gente sabe en el mundo sobre Cuba. Otra vez, estuve en una entrevista no podíamos saber quien era el entrevistado. Nos tapaban los ojos para llegar al sitio y cada periodista decía su país y una pregunta. Cuando dije Cuba al hombre le brillaron los ojos. Al finalizar se me acercó y me dijo en francés, déle muchos saludos a Fidel Castro. ¿De parte de quién? Le pregunté, pero me dijo –no- , riéndose.

En este momento que desempeña el cargo de vicepresidente del Instituto Cubano del Libro y Presidente de la Agencia Literaria Latinoamericana, ¿cómo compagina el trabajo de oficina con el de escritor?
Escribo siempre, no me permito dejarlo. En un tiempo libre, los fines de semana, al menos dos frases diarias, aunque luego se rehagan, no se puede dejar de escribir. El resto del tiempo olfateo.

Olfateo, dice, ¿y qué puede ser noticia?
Todo, todo es noticia. ¿Y dónde queda la polémica entre qué es público y qué es privado? Esos límites los tienen que poner la ética y los principios de cada periodista.

Su obra tanto literaria como periodística integra siempre las palabras de cada región ¿Eso no va en contra de una lectura en todo el continente?
No, porque también es información. Uno debe saber dosificarlo para que los lectores gracias al contexto comprendan el significado de esa palabra.

En el caso de América Latina, ¿por qué cree que no se ha dado conjuntamente una revolución social aunada a la revolución política de inicios del siglo XXI? Porque ellos no tienen un Fidel, tan abarcador, tan integral.

¿Y cómo puede combatirse la enorme desinformación, la monopolización de los canales informativos en estos países? Con Telesur, el canal latinoamericano que ha promovido Chávez desde Venezuela. Ellos son ahora, aunque con un medio distinto, lo que fue PL cuando se fundó. Pienso que seguirá creciendo. Además se complementa con las radios alternativas que ya existen en muchas regiones. Es difícil, pero para PL también lo fue. Muchas veces nos cerraron las oficinas pero se buscaba, se insistía, se abría por otro canal.

Habla de una constancia militante, como en la época del Che. Si en cada país existen líderes, héroes, ¿por qué él es cada vez más popular? Por la relación de sus palabras con sus hechos. Así fue siempre, porque hay quienes dicen palabras muy bonitas, pero de ahí a los hechos hay una gran distancia. En él fue siempre lo contrario.



Sobre el hombre

¿Ha soñado con Fidel Castro?
Sí, he soñado que conversamos mucho, que está sentado conmigo. ¿Qué es Fidel hoy? El gran estadista que siempre ha sido, el gran conductor, con una cultura vastísima, como ningún otro dirigente en el mundo.

En su libro El 11-S y la Gorda, ella quiere irse para”la Yuma” (Estados Unidos), pero en sus alocuciones sobre Fidel se ve un respeto. ¿Quiso resumir con la Gorda la posición de las personas que están en contra del gobierno, o simplemente quieren irse de Cuba, y su visión de Fidel? Sí, de hecho en ella está resumido. Fíjate que hay una parte en que ella dice –Fidel nunca miente- existe ese respeto incluso en ese sector de la sociedad cubana hoy.

Usted ha sido premiado tanto por sus crónicas como por sus poemarios. Ante un hecho, ¿cómo ve el periodista y cómo el poeta? Es indistinto, soy la misma cosa, aunque cada trabajo tiene sus particularidades y grandes diferencias en el fondo están muy unidos. Tenemos por ejemplo a Saramago, sus crónicas son tanto periodísticas como literarias y son hermosísimas. Yo siempre creo que lo peor que puede pasarle a un periodista es creerse parte de la Historia, pero un poeta no tiene ese problema.

Si trata de respetar ambos lenguajes, ¿por qué los cuentos que ha escrito en los últimos años tienden a lo corto, a lo cada vez más breve? Creo que ahí sí es un vicio que me ha dejado el periodismo: quitar palabras, resumir. De todas formas no hay una escuela para aprender a escribir, uno puede ir a la academia y que le den algunas herramientas, pero ahí solo se empieza.

Volvemos a Timossi periodista. Una vez escribió: aquí la realidad es más grande que nosotros mismos. Eso lleva a muchas imágenes en las mentes lectoras. Si tuviera que hacer un collage de imágenes que le quedan, ¿cuáles serían? Hay muchísimas, todo el día están pasan por mi mente como una película. Me veo caminando por el desierto de Sudán, por el desierto de Atacama, recuerdo el olor de una flor, el de una mujer.

¿Cuáles sensaciones desagradables recuerda?
Hay algunas muy raras. Por ejemplo, cuando voy a Buenos Aires para ir a una dirección tengo que preguntar porque no sé donde queda. Me siento extranjero en el lugar donde nací. Una vez iba en un camión de Kenia a Jartum, en cada parada todos los pasajeros se bajaban y se hincaban a orar a Mahoma, entonces tuve una duda existencial: ¿Qué rayos hago yo aquí?

¿Y las sensaciones felices? Cuando estaba en Santo Domingo durante la invasión norteamericana soñé con las aceras rotas del Vedado. Fue muy real, cuando regresé y las vi fue de lo más feliz que me ha sucedido. Cuando llegué a La Habana después del golpe de estado en Chile en el 73. En viajes que he hecho con Fidel.

¿Siempre relacionado al trabajo?
Sí, casi siempre. El trabajo es lo primero, lo más esencial.
¿Por qué se hizo ciudadano cubano? (Abre los ojos, se ríe, echa la barbilla hacia delante y sale su voz, dura, compacta, grave). Por amor a Cuba. ¿A Cuba o a la Revolución Cubana? Mijita, ambas son indisolubles.

Cuando dijo que ya era hora de que termináramos, me preguntó de repente si yo estaba enamorada. Supongo que me sonrojé y como defensa le devolví una pregunta igual. Sin que lo esperara, me contó de un amor que había ocultado por más de treinta años, una cineasta que conoció cuando joven y con la que vivía recientemente.
Me dijo que ahora era feliz, que juntos estaban plantando en su casa un jardín. Sacó del librero una alfombra china que le habían regalado. Una sorpresa para ella, dijo, con una expresión de ternura que no había visto en él ni en alguna de sus fotos.
Antes de salir le advertí que recordaría su cumpleaños porque era el 6 de mayo, exactamente un mes después del mío. Cinco meses después, el día en que cumplió setenta años, le envié un girasol y las gracias. El Felipito adulto, finalmente, me había dicho algo que no fue impreso nunca antes en algún libro ni entrevista suya.