¡Yo estaba entonces tan lejos de ese acento pueril con que se menosprecia la infancia, con que se vislumbra la adultez ya no con miedo -está demasiado cerca ya para temerle- sino con el coraje de quien sabe algo ineludible!
Y ahora miro al suelo antes de levantarme de una banca, miro a un esposo antes de alzarme de la cama, miro una lista de calificaciones antes de dejar la universidad. Soy un estanque que se descuelga de sus alas, y estoy muerta de miedo, tanto como lo estuve ante mi primer chico o mi primer poema.
No soy sutil, ni limpia, ni ordenada. Pero he aprendido que el amor se desprende de la gloria con la misma similitud que lo hacen los peces de la tierra. Tengo miedo de escribir, de entrevistar gente, de mirarme al espejo y saber lo que me he traicionado. Por Dios, tengo el cabello pintado y de vez en cuando me sale un pelito cerca del pezón izquierdo, ¡soy una adulta!
Pero si escribo un oficio quejándome de una negligencia burocrática, o un recado para una compañera de trabajo, sé que nací para perderme en los adjetivos y los artículos, sé que es mi vocación, por más que intente eludirla.
Esta fecha de mi cumpleaños quiero aprovechar para dar un vuelco a este blog y seguir el ejemplo de mi amigo Pepe Pulido, quien ha hecho del suyo una hermosa bitácora de su vida con Astrid, de sus lecturas y sus mitos, o como de mi amigo Iván Sánchez, que convirtió el suyo en una herramienta indispensable para nuestra amistad, el hermoso blog de Yoani Sánchez o el recién descubierto en mi vida Erasmo Calzadilla.
Quiero hacer de este blog un ejercicio de lo que luego será mi columna, que espero comience a publicarse a partir de agosto de este año. Por lo pronto, aquí me tendrán, moviendo las aspas en este Andén Sin Tregua, en donde nunca es uno capaz de quedarse quieto.
De más casi está dedicarlo a mi esposo, Carlos Cerdán, quien todos los días me comprueba tantas verdades indispensables sobre la vida y el amor, a mi madre, quien es la fan más desilusionada con el abandono en que he tenido mis palabras y a mi familia, la política, matemática y científica, que va desde Marifer y Natalia hasta Nani y Chiquitico, pasando por todas las mezclas de nacionalidades y razas que por obvias razones es mi familia, y este continente.
Un abrazo a todos, y ahora los pondré de vuelta y media. Preparados, listos, go!
Peni
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