agosto 30, 2007

Nuevas hojas del Calendario


Esta imagen es el exilio. Los colores, la forma de las palmas en fila, incluso el edificio al fondo. Hay tardes en que caigo, y en la noche, en una pantalla iluminada, un hombre a miles de millas me despierta, y con sus manos alegres me pone de regreso entre los vivos. De esas tardes, estas hojas, que he arrancado nuevamente al Calendario, ese que parece no termina nunca. Espero sus protestas y comentarios, y sus colaboraciones, tengo muchas ganas de publicar algo de ustedes.


321

Te hablo
Mi boca traga mi cuerpo
Soy una espiga,
una culebra que se retuerce dentro de su sangre

En el silencio del subsuelo vetado

por los gritos de una palabra que no escucho

una palabra que podría ser tu nombre


un eco viene y recoge
lo que ha dejado el cemento.



320

Estoy condenada a permanecer inútil
Aprendo con los años el complicado juego
saltar hacia adentro de mi cuerpo

Cuando logre entrar
Mi cuerpo estará cerrado de tiempo y de ciclones
y huiré de nuevo
esa vez sin la sutilidad absurda de la vida.



319

He caminado yo como otros sin cansarme
He recorrido cuerpos y cortinas de cualquier dirección
sé diferenciar una niña enferma y un ramo de ojos azules
he escrito para las cinco de la tarde y las noches de octubre
he sido huérfana y madre de algún hombre entre mis piernas

Ahora recuerdo que nunca quise
ni por un instante
salir de casa.



318

Entre una y otra vertientes del día
en alguna parte de la gran acera
atestada de almas en silencio
yo muero

Mientras caigo ruidos de portafolios
rugen un eco sobre mi carrera loca
para que no me traguen mis venas inertes


Cuando despierto veo otra vez
no tuve valor para alejar los brazos de las losas secas

Pero alguna noche me rebosaré de lágrimas
ya no habrá sequedad que me sujete a la tierra.



317

La nada es un hueco cíclico y periódico
Cuando menos lo espero
sucede la nada
íntima máscara del silencio.

Viv-Oh!


Amigos, les dejo una muestra de algunas fotos que pude rescatar, como primera entrega del trabajo de mi amiga Viviana Alcohón, de quien ya había publicado una imagen hace poco tiempo.

En esta serie, aparecen algunas de las fotos que sirvieron como portada al poemario Estaciones, y otras de trabajos recientes. Esperamos sus comentarios, sus preguntas o cualquier cosa que les gusten escribir. En poco tiempo, les presentaremos parte de su trabajo con un conjunto de retratos apodados como "Todo y Nada".

Viviana es residente non grata de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (UV), en México. Tiene una madre, dos hermanos y dos hijas, Lizek y Moanna: su cámara fotográfica y su laptop. Escribe cuando quiere, y ganó en secundaria segundo lugar nacional de Cuento. Ahora prepara su carpeta para ser una alumna ilustre de Licenciatura en Fotografía de la UV a partir del próximo agosto. Si tienen comentarios, pueden contactarla, vía email, vam_pacifista@hotmail.com.





agosto 24, 2007

350


Siempre me ha gustado imaginar las formas curvas en constante mezcla. Ahora con esta imagen de la Casa Milá, imagino a Gaudí tratando de colocarle un poema. Yo no lo escribo, por supuesto, pero encuentro ahora en él, como tantas veces, la respuesta a mis incógnitas.

Les dejo un texto que me parece varía un poco la forma de lo que he puesto antes en este blog, pero que tiene un significado especial para mí. Lo dedico a Pipa, quien por supuesto es culpable, además de tantos recuerdos hermosos, del eterno culpable de todo este Calendario.

Y porque espero que de una vez me visite.






350

La autopista es una enredadera de cemento
en sus agujeros lleva despedidas y retornos

La autopista se cansa de andar ahí
posada bajo el sol
sin pasiones ni chismes ni sentido
Los automóviles pasan por encima
con sus ventanillas cerradas
los helicópteros le dan envidia
y de vez en cuando la golpean
las botellas plásticas que lanzan desde arriba
o las gotas de lluvia que no pagan impuestos

Las autopistas tienen ganas de doblarse
tendríamos rollos de autopista corriendo el continente
verían maravillas de marcas no registradas
ni páginas de Internet
sabrían del caos que abunda el sur
y como se siente dormir armado de periódicos

Rezaré esta noche por el milagro
Ten cuidado porque quizás
el próximo bocado que te lleves a la boca
me lleve dentro no sea que comas
taco de autopista con mujer incluida.

agosto 23, 2007

327






Santiago de Chili, Inc., 0 pm.- Escribo desde un sitio que no existe, en un café junto a la Plaza de Armas, para mostrar que esta noche no soy poeta. La realidad es una jugarreta nueva que inventaron los niños, y lo sé porque tengo una, que como no ha nacido confía en mí y cuenta sus secretos planes.
Ya estoy harta de buscar nombres propios sin poder meterlos a un poema, y que al final vengan con la integralidad integrada de un poemario actual, sólo porque me tocó la mala venia de estas calles y horas.
Yo no quiero que te confundas con mi musa, pero debes saber con todas sus letras que eres tú, Carlos, y ningún otro, quien sabe cómo coser mi sueño para bordar letras. No me engaño, no escribiría poemas, ni siquiera podría estremecerme.
No te engañes, Carlos, no eres una pausa ni la luz de la ventana, eres el asfalto de mi tiempo, el despertar de todas mis letras, sus mezclas y niveles.
No calles, porque desarmarías las reglas, me hundirías en una cuenca con escombros, porque si callo, sólo tú serías culpable de mi muerte.

agosto 22, 2007

331




La luz cae sobre la ventana
como latigazos en la espalda de Cristo
Gozo los rayos esparciéndose en la casa
escribo largos compases de versos

He ensuciado con la sangre de dios
esta libertad para escribirte
he comprado al traidor
para pronunciar tu nombre

Ahora soy un personaje dispuesto
a morir en cualquier parte de mi historia
ahora a punto del suicidio no temo
estuve prescrita desde antes de amarte
anduve sobre ti desde que mi sombra era un murmullo

La luz cae sobre la ventana
escribo tu nombre nuevamente
y los grandes temas se acumulan llenos de polvo
en una esquina de mis versos.

326





Nada me fatiga en este oficio de minúsculas. Me encanta este vacío de la casa después de un día entero de mirar por la ventana. Si no fueran las responsabilidades y la preocupación de estar haciendo nada, creo que no gozaría tanto de esta sensación de octubre, con el vacío de lunas griegas a pleno agosto.
Yo no sé nada de la evolución de mis poemas.
Yo sólo soy la copista, la artesana que ve desde fuera lo que está sucediendo con mis versos. Cuando un poema se levanta de nivel y decide emerger solemne, yo lo dejo. En realidad sólo me interesa morirme, ser lo suficientemente irónica como para que alguien me entienda.
Mis familiares dicen que escribo poesía vanguardista. Mis conocidos dicen que evoluciona, que dejo mis influencias y trato de ser más yo. A mí no me queda nadie para leerme. Mi marido estará de acuerdo con todo lo que le escriba, por supuesto, mientras no sea que me quiero librar de él. A mis enamorados les conviene que los ignore, eso les da material para escribirme. Y nada de eso me importa sino que Alejandra, o Sylvia, si estuvieran vivas, nada les interesaría de mi cuerpo, o quizá sólo mi cuerpo. Al contrario de ellas, me miro al espejo y me gusto, pero me siento a leer y todo me parece bajo, digno de quemarse en la primera fosa común que me encuentre cuando salga. Pero no salgo, y las fosas comunes ya se extinguieron hace mucho en este país.
Un viejo amigo dice que cada día escribo mejor, y a mí me retumban en los oídos las palabras de los escritores, o la cifras de publicaciones basura alrededor de la red.

agosto 21, 2007

Carta sin carta


Les dejo un poema de El Poeta, un conjunto de cinco textos que tengo en este momento en un concurso. La imagen es Frida con la Gitana Tropical, la pintura de Victor Manuel conocida como la Mona Lisa cubana.








Carta sin carta



Las calles duelen y no asoman su vergüenza.
Lina de Feria

La ciudad es este cuerpo duro
de largas venas por donde transito.

Roberto Díaz Muñoz

Nunca la humedad de sílabas compite contigo. la hoja no corrige mis voces ni mis ausencias, el poema no arma el horror ni me justifica, es más que el lenguaje lo que duele, mas sólo esta herida de palabras me hunde, me aprieta el cuello, me condensa fuera de mis senos. las calles son unas vírgenes incautas frente a la poesía, esa inquisidora amorosa decantó mis células nobles para suplirme con recursos, métricas, ritmos, nada cercena. cuando vi tus ojos de cuervo supe: había nacido para hablarte de todas las desgracias inventadas fuera de los libros y qué es un libro sino una rutina de páginas donde el poeta acomoda sus muertes y sus orgasmos y sus enfermedades y su amor por la abuelita y su disciplina y sus catarsis y sus influencias lejanas a los maquillajes de su cuerpo. qué es la poesía sino esa madrastra hipócrita, ese filtro de la luz instalado en mis ojos, esta queja escrita en los andenes del tren. Vengaré sin palabras el yugo de mis palabras: no les contaré del cuerpo donde transitas.

Ashé Habana





Tú lo que tienes es que hacerte santo. Dale, si aquí en la Habana hay una pila de yorubas que te lo pueden hacer barato, y con eso quedas saldada por un buen tiempo, a ver si ese tipo deja de rondarnos, que me tiene la vida ostinada.
A fin de cuentas tú ya no quieres estar con él, y tenemos que darle salida al dinerito que nos quedó del último negocio, mira que nuestra suerte no va a ser eterna y si nos cogen en el brinco no hacemos el cuento ninguna de las dos. Yo ya tengo arreglado mi problema con el españolito, pero tú por estar comiendo mierda y enamorándote ahora estás endeudada, estropeada y con la preocupación de lo del cuerpo.
Vamos vieja, levántate de esa cama y píntate un poco la cara que ya dentro de un rato tenemos que irnos para el Malecón y si te ven así hoy si que no consigues ni quien te cargue la caja de muerto.
Yo te lo dije, te lo advertí desde hace más de un año, que ese tipo era un mierda desde lo que nos hizo con la mercancía de Santiago de Cuba, pero tú no entendías, eso te pasa por necia.
Ya chica, que no estás enferma ni te falta un pie, hombres libres son lo que se sobra aquí, y si no está libre eso lo arreglo yo, le doy un dinerito a mi madrina y ella le consulta a sus muertos, vas a ver que la que esté con él, por más ashé que tenga, sale corriendo en un dos por tres.
Dale, vamos a arreglar lo de Humberto porque ése si que no se está con cuentos. Él ya me dijo que antes de fin de año todas nos tenemos que hacer santo, si queremos que nos siga poniendo en el Catálogo. Te buscas un par de cobas blancas que estén en talla, y así vestida como una diosa te paseas por toda La Habana Vieja, si aquí no hace falta ser mulatísima para que los yumas se te queden mirando como si se les fueran a salir los dólares por la boca.
Si no te lo quieres hacer con mi madrina tú misma te buscas alguien, o Humberto te lo busca. Él si no dice que no es de La Habana nadie lo cree, de verdad que se sabe de todas todas. Con unos doscientos dólares tienes arreglado tu asunto, y ya mandas para el carajo al narizón ése que aunque tú lo niegues seguro era pichi-corta.
Un mujerón como tú no necesita chulo, estoy cansada de decírtelo, pero a ti parece que lo del campo nunca se te va a salir de la cabezota. Esto es otro mundo, mama, aquí con un buen santo hecho para que te proteja, un tipo como Humberto que te da lo tuyo y te mete en el Catálogo de los taxistas, y un cuartico para tus cosas ya tienes el viaje asegurado, máximo un par de años.
Esto es la calle mija, levántate ya y déjate de llantos que no se ha muerto nadie de tu familia.
El cuerpo de ese nadie lo va a encontrar, ni te preocupes, en esta isla las mareas se llevan todo, y lo que no, lo esconden.
Lina de Voi