noviembre 08, 2007

Mixture Paper


Sé que la ciudad tiene la derecha pegada a las aceras como mantequilla de maní. El chino tiene razón, no tiene sentido sacar a pasear al perro. La mayoría de las mujeres tienen el trasero bien instalado en el asiento delantero de su auto, así que la esperanza de la conquista se reduce a las horas de recoger los cheques, el Internet o las colas del banco. Los niños se duermen con la amenaza: si te portas mal descarrilo el auto en el lago que pasa junto a la carretera. ¿Y las mariposas? ¿Y la temperatura? Es fácil. A la hora de vestirme saco la mano por la ventana de mi cuarto y sé entonces si hay frío o calor afuera, aunque también es fácil verlo en el noticiero de las cinco y media. Las mariposas tienen una estación de luto, sólo se ven en casos desesperados. Las mariposas son polvo, los autobuses son automáticos y la temperatura es cibernética. Lindo. Por supuesto, a veces también hay frío, pero no tanto como para impedirme orinar en los estacionamientos, claro, sin que falten los anuncios de McDonald’s y las cervezas de importación. Y a todo esto da igual amar el movimiento de un auto a las dos de la mañana en LeJeune Road o en el caminito de curvas a Puente Moreno. O no da igual, y por eso duele tanto mirar el celular en la mañana y descontar los días, uno a uno, como migajas de una mandarina que se pudre en el fondo del saco. Las avenidas son anchas, uno respira y el aliento se despliega, uno abre el diafragma y en la foto caben tanto un Honda como un Lamborgini. A veces pienso que mi alma es un barrido de tango, una canción que Gardel no alcanzó a componer. Ayer supe cuando cubrí mi vida de píxeles. Moví toda la imagen, deshice toda la teoría fotográfica, yo no quería nada en esa imagen, más que el color o los colores, y sin embargo, ahí estaba su guitarra, inerme, insustituible. Por eso supe una vez que ese hombre era un brujo, que el misterio me atraía porque podía convertir esta ciudad en una izquierda potente, militante incluso. Yo quiero jugar a la Rayuela, pero alguien me robó el número, y no encuentro combinación que me convenza. ¿Qué soy? Bruja, Maga de nuevo, chiquita, corazón coraza? ¿Alguien más notará que esta ciudad se hunde? ¿Alguien sabrá que nació para que la hundiera el rencor, que se acumula con todas las despedidas y las llegadas de los vuelos y las balsas y los caminantes y los autobuses fronterizos? ¿Quién respira en una ciudad fundada sobre el odio de otras muchas, esas amantes irreparablemente orgullosas, que reciben pero no reclaman de regreso a quienes huyeron buscándose, para perderse ahora entre las avenidas anchas? No tiene caso sacar a pasear al perro, y las mariposas, quizás indiquen, de una forma extraña, la temperatura.

octubre 30, 2007

Habana Abierta, rock&roll con timba

Imagen: Orlando Galvez

Peniley Ramirez/ Metropolis


Habana Abierta entre los jóvenes en Cuba es casi una carta de presentación, un símbolo de quién eres y cómo piensas. Para muchos representa un instrumento de identificación de patria, más allá de la política, la raza o la cultura. Estas emociones se convierten en una música cubana que recibe influencias de rock, pop, jazz, soul, música clásica, poesía, pintura, escultura. Resultan en esta banda que ha cruzado las fronteras del público cubano para llenar sus conciertos tanto en Europa como en América y tener seguidores en todo el mundo, aún sin el apoyo de los medios masivos y con la gran competencia de la música pop. Por segunda ocasión en un año, Habana Abierta viene a Miami. Como parte de esta visita a Estados Unidos, Metrópolis se acerca a ellos para cuestionarles acerca de su público, su propuesta musical y el papel de su música al presentarse en esta ciudad, considerada por muchos como la capital de América Latina.

Conocemos que en Europa, como en el gran mercado internacional, la fusión de géneros es una constante y muchas veces uno de los ingredientes del éxito. En Habana Abierta hay mucho de fusión pero también mucho de raíces. ¿Cómo es recibido esto por su público, en especial aquí en Florida? En España, donde residimos, el público hasta ahora ha acogido muy bien nuestra propuesta sobre todo en los directos, porque los medios no suelen promover música de raíz cubana. Allá en la Florida, al igual que en Cuba, a la gente le encanta lo que hacemos.


Para Habana Abierta, ¿es un crecimiento hacer su música fuera de Cuba? ¿Por qué? Para nosotros, hacer nuestra música fuera de Cuba ha significado aferrarnos más a nuestras raíces, y a la vez estar más abiertos a toda la información que nos llega de cualquier parte del mundo.


Un concierto en Miami representa, como han declarado en otras ocasiones, un acercamiento a estos cubanos “de la mejor vida” y un recibimiento cada vez más numeroso. ¿También perciben un seguimiento de su música por resto de los latinos que viven acá? Hemos conocido a mucha gente de diversos países de América Latina, y la recepción que han hecho de nuestro trabajo ha sido muy buena, tenemos mucho en común con ellos.


Muchas de las estrellas musicales latinas residen en Miami y desde aquí lanzan su música a todo el mercado hispanoamericano. En su caso, ¿Qué ha representado hacerlo desde España? Ha sido accidental. Viajamos hace diez años a España porque fue donde radicaban Pável y Gema, los productores del disco Habana Oculta, que fue un preludio de lo que luego sería Habana Abierta. Ellos nos consiguieron un contrato discográfico en España y una invitación para un Festival. Y aquí estamos, no es el mejor país para tener una buena proyección de nuestra música en cuanto a promoción, pero se vive muy bien en él.

Quiero comenzar esta pregunta con una anécdota. Conocí a Habana Abierta en La Habana por un amigo quien supo de ustedes por otro amigo que vive en Canadá. Los volví a escuchar en México donde los consideraban vanguardia en la trova y la fusión cubana. Ahora veo que sus conciertos han sido punto de reencuentro para viejos amigos cubanos recién llegados a Estados Unidos. En todo este enredo de sitios, una y otra vez están ustedes. Mi pregunta es, ¿son concientes de esto, y si lo son, en alguna forma afecta su música? Empezamos a ser conscientes de ello cuando el Ministerio de Cultura cubano nos invitó a viajar a Cuba para hacer un grupo de conciertos en enero del 2003, con todos los gastos pagados. Fue una gran sorpresa porque nunca hemos tenido una actitud nada complaciente hacia el gobierno de nuestro país, cualquiera que escuche las letras de nuestras canciones se dará cuenta. Hicimos varios conciertos individuales en salas de teatro de La Habana, donde antes no hubiéramos soñado tocar. Todas las presentaciones se llenaron de gente que cantaba y escuchaba con total devoción. Terminamos con un concierto en el salón rosado de la Tropical Benny Moré, lugar que en su larga historia sólo había acogido música popular bailable, como timba y salsa. Lo abarrotamos con casi diez mil personas que coreaban las canciones viejas y nuevas, a pesar de que nuestras producciones circulaban de mano en mano en copias caseras, porque nunca hemos editado un disco en Cuba. En Octubre de ese mismo año viajamos a Miami invitados por Nat Chediak, y a otra escala, volvimos a ver el mismo fenómeno, que se repitió en marzo del 2007 en el Miami-Dade County Auditorium. Es muy halagador saber que, por alguna razón, mucha de nuestra gente nos ha escogido para ser la banda sonora de sus días, lo cual nos hace persistir en nuestro trabajo contra viento y marea.

Miami tiene una gran cantidad de población latina. Muchos de ellos han dicho compartir ese sentimiento de exilio, falta de identidad o dualidad. ¿Qué hay de esto en Habana Abierta que pueda servirnos para reconocer en ustedes lo que muchas veces nos falta? Llevamos diez años viviendo fuera de nuestro país, y seguimos llevándolo en el corazón dondequiera que estemos. Creo que mucho de ese sentimiento de exilio y desarraigo está en nuestras canciones, sin tristeza, rabia ni rencor. La alegría como la mejor medicina.


La vida es un divino guión. Hay músicos que inventan la realidad, y nos hacen ver que el rock&roll sabe mejor con timba. A veces uno encuentra las llaves del cuerpo con un solo de saxofón en una esquina del Café Paola, se convierte en la novia de Superman, o sabe que cuando se quiere, el corazón será siempre un Boomerang. Ellos son Habana Abierta, viven en España, cantan, tocan y fusionan. Defienden la cubanía como forma de vida, y la distancia como recurso para aferrar lo que se ama.


Calendario otra vez


Aquí les dejo los poemas más recientes de Calendario, que aún están pendientes de revisión, pero bueno, insisto en mostrárselos. Muchas veces prefiero que los vean cuando están desnudos, que hacerlos partícipes del maquillaje. Esta semana han cambiado muchas formas. Habana Abierta me abrió los ojos del cuerpo, y Carlos me abrió los ojos de la esperanza. Alguien dijo este sábado que la metáfora rebuscada no hace juzgar a nadie, y hoy Adrián Castro me dijo que la poesía sin ritmo está muerta. Habana Abierta me hizo bailar, después de tantos meses, y a la vez me hizo reír y pensar y desear que no regresaran a España. Carlos me pone a desear México y a la vez rezar para que venga, y Adrián me hizo desistir de mis poemas, o al menos revisarlos críticamente. Y a pesar de todo, sólo pienso en estudiar para los próximos exámenes, y uniformarme para mi trabajo de la tarde. Un dato muy curioso, en este blog, ningún texto ha recibido más comentarios que la Carta para Voi. ¿Será que en realidad eso es lo que la gente lee, será que mi matrimonio es un best-seller, o es porque cuando lo amo me olvido del orgullo poetiso y me concentro en quererlo con el cuerpo, con las yemas de los dedos. En verdad me gustaría tener esa respuesta.





316
Esta hoja en blanco es un animal que vuela
Tus piernas son a veces ese despojo donde
a oscuras
le desprendo al tiempo su savia de poemas.





314

Escribir para llenarse de seres intermitentes
para que alguien sonría en la mesa contigua
para convencer al cuerpo de quedarse en la ciudad

¿Y qué es entonces
el desorden poesía?





312

Qué es un poema cuando mi mano es hierba
un gorrión que calla sus secretos
un fósil envuelto en capas de cristal

Qué es mi mano lejos de tu cuerpo
un trozo apenas, una venganza
para los crédulos de verdades terribles.





311

Jadea la gran ciudad turca
Has llegado a la gran manzana muchacho tibio
aún no caes de tu balanza de mar salado
aún no caes y ya tiembla en ti la noche iluminada
oscura ventanilla para la condensación
de lo que una vez fue vida.





310
Plazo de octubre

La lluvia desciende de nariz a boca
salada como plantas submarinas
Ha de recordarme el tiempo

Soledad como estafa de olores
Unánime deseo de trascendencia

La música dispara mi cuerpo hacia la lluvia
No sé si hay luz y muchas veces no importa

Malos tiempos para los soñadores, señorita,
Humanos tiempos
Y yo sin ganas
y yo vistiéndome para el día de mi muerte.


309
I
La musa arroja mi cuerpo hacia dentro
Donde una vez hubo la duda
hoy es un collage de tus imágenes

II
Encontré un sombrero que se adapta a mi cuerpo
Encontré un hombre que fue hecho
para que yo le ame.





307
I
Tu falta es un águila tentando mi cama. La ausencia como una matrona me sujeta los brazos, me amarra a los pies del muelle para que mi locura caiga al vacío.
Afuera es movimiento. El circo entre mis cabellos es un algodón de ruido. Lo aplasto con mis manos y lo trago. El espacio es un fantasma insondable, edifica máscaras. Pero no escapo, me maravillo.

II

Tu falta juega a ser lluvia dentro de mi vientre. Hoy he descubierto: un higo crece en mis venas. Lavo mi cuerpo con el ácido que baja del cielo. Saco la lengua para que le zafe de su sabor ambiguo, pero es necia la lluvia, se niega al soborno.

III

Nada es grave, ni siquiera mi muerte. No cae mi miedo, ni los milagros que guardo en el colchón. Nada cae, ni siquiera tu ausencia. Oculto mi silencio para que nadie se atreva a llenarlo de colores. Y hablo para decir nada. He aquí mi modesto luto, única confirmación de que aún te espero.





306
No sé de este capricho de sal
(la otra orilla huele a patria)
Mi locura sella la luz
la rendija entre las cortinas recuerda
un siglo cuando dormí en tus venas

Miro el océano y es África al otro lado
entera con su fertilidad indomesticable
Abajo la escarbada de montañas
en medio una gran bolsa de olas el farol
y en el extremo izquierdo
el beso cuando dije te quiero
y aguzaste las venas para hacerme espacio dentro

Escucho el saxo y cierro los ojos
para recordar versos que no he escrito.


305

Huyo de este mar de adjetivos inertes
Seré libre de metáforas
y escribiré lo que quiero sin que deba llamarse poesía
Ya no soy más este vicio de hacer literatura
ni moriré en Nueva York como héroe
de la enredadera más iluminada del mundo

(Tengo un águila por marido
en cualquier instante vendrá a morderme)
No me preocupa la consistencia de la especie
porque he sido bendecida con la humedad
y lo sé porque soy capaz de aún desde la nada
construir mil veces tu cuerpo.



304
Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente
(Creo que te inventé en mi mente).
Sylvia Plath
I
El agua salada de mi vientre
amarra mi cuerpo a una bolsa de aire
Yo no sé donde es la música.

II
La locura sobrevive como un alga
Yo no sé cual de mis venas es el abandono
Mi nacimiento es una cuerda alargada veinte años

III
Un árbol crece dentro de mí
en mis venas como un nudo de planes
Hombre misterio he olvidado tu cuerpo
esa frágil línea que bordea mi deseo
los días son manos que tiemblan
Hombre coral te conviertes en sombra

IV
Mi tristeza huele a bálsamo
No logro desasir mi muerte
¿Qué has hecho cobarde
por qué tuviste que tragarla?

V
La humedad es una pescadora cautiva
en el patio de mi casa
Y yo vivo sola
sola en la cima del mundo donde caigo.





303
¿Cómo se cura el llanto? Muchas veces debo obviar este ejercicio de una hoja en busca de amantes que la complazcan. La ciudad está llena de mujeres que juegan con los gatos. Se miran al espejo, se ponen máscaras de idiomas, se enferman de ganas de vivir. Callan. Sólo queda su estela de polvo en los vagones, historias de guerra y los graffitis, nuevos pergaminos para la lengua de dios. Yo sólo quiero dormir hasta que me haya muerto. Y en lugar de escarbar, escribo.





302
Octubre me arropa con sus alas
me ha visto morder el aire
sabe de la sangre que ríe fuera de mí
existe para que yo pesque los inviernos

Octubre cuelga el silencio de mis labios
se desliza sordo por mi cuerpo
octubre de ruidos oblicuos
octubre disfrazado de viuda
te sabe tatuado en mis manos
te huele en las raíces de mi sombra

Octubre no te ha visto pero acierta
mientras no vuelvas
aunque escriba todos los atardeceres del mundo
y su aliento revele qué es una gota de agua
yo desearé siempre
la primavera.

octubre 01, 2007

Alejandra




Alejandra en todos los peces y las burbujas de cristal. Alejandra en las tormentas eléctricas y los placeres tormentosos y Alejandra para rato y Alejandra muerta. Y Alejandra se suicidó un día cuando paseaba fuera del hospital psiquiátrico. Y nosotras la amamos, y yo la amo porque ella tiene un corazón enorme donde cabe mi locura. Pizarnik con su apellido suntuoso, su locura apolillada y su desesperación parisina. Alejandra Pizarnik en este poema enormísimamente húmedo, como muchas veces ha estado nuestra nostalgia. Invitamos a todos los poetas y lectores de este blog a tomar un epígrafe de este poema y escribir un texto. Publicaremos las colaboraciones este viernes cinco de octubre. Este poema es un cuerpo, pero a veces también es un animal que vuela. Ojalá que muchas hojas se desprendan de él.



L'OBSCURITÉ DES EAUX


Escucho resonar el agua que cae en mi sueño. Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis aguas, me digo mis silencios. Toda la noche espero que mi lenguaje logre configurarme. Y pienso en el viento que viene a mí, permanece en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia desconocida. A mí me han dado un silencio pleno de formas y visiones (dices). Y corres desolada como el único pájaro en el viento.







septiembre 24, 2007

Carta para Voi


Queridos amigos:

Esta vez haré algo que es inusual en mí. Siempre he sido amante de las cartas de amor, incluso puedo enorgullecerme de haber conquistado uno o dos tipos por mis improvisadas metáforas en secundaria, o mi a veces loca visión de la vida, plasmada en cartas intimísimas de las que tengo pocos recuerdos. Una vez, en bachillerato, hice una muy original, porque era un cartel enorme con un borde rojo, y en el borde escribí muchas frases cariñosas. Lo coloque en el pizarrón de la escuela, muerta de pena de que alguien me leyera. Pero era tan complicado estar mucho tiempo con la cabeza volteada tratando de seguir mi manuscrita que optaron por decir ¡qué chido! y largarse.
Esta vez es distinto. Esta vez Carlos existe, es palpable (lo sé aunque no le toque) esta vez Carlos existe y merece que les diga a todos ustedes amigos, que él nació para que yo le ame, o que, tal vez, yo nací para maravillarme con la forma en que toma un cigarro entre los dedos, o como frunce el ceño cuando discute y cree que tiene la razón.
Mi amiga se apareció en la cafetería y estuvimos juntas muchas horas. Ella lo llamó, ella tomó su teléfono, marcó su número y por alguna extraña razón el corazón comenzó a latirme con fuerza.
Yo sólo lo había visto dos veces. Lo más que recordaba de él eran sus ojos fijos, que me cortaron la voluntad aquellas dos veces cuando fue a mi escuela y me miró. Ella lo llamó, concertamos la entrevista y me fui a casa con un salto en el pecho. Si alguien pudiera hacer un recuento de lo mejor de su vida, o de cómo comienza lo mejor de su vida de la forma más banal, fue cuando conocí a Carlos. Quién sospecharía que aquel muchacho alto, que caminaba tan lento y parecía siempre cansado, sería este montón de letras que me alimentan la vida. Quién iba a sospechar que comenzaríamos a hablar de los tratamientos para el cabello, las bandas locales de rock, la mala técnica periodística, y después caminaríamos hasta el periódico donde me había emocionado tantas veces con algo de que verdad me llenaba, y que ahí nos miraríamos un segundo, y yo me sentiría cohibida por un hombre.
No necesito explicar mucho esto a las personas que me conocen. Sin embargo, muchas veces después le di vueltas al asunto. Soñé con el todas las noches siguientes durante un mes. Me tomaba de la mano, estábamos en la Habana, hacíamos el amor.
Cuando lo vi de nuevo pensé que toda mi adolescencia estaba viniendo de un golpe. Nunca, ni siquiera cuando no sabía nada de conquista masculina, me había empequeñecido tanto que alguien me mirara, que se fijara en mí y para colmo de maravilla viniera a hablarme, se sentara conmigo.
Tuvo que darse cuenta. Con una excusa muy barata le di mi número de teléfono, y por arte de magia en unos días olvidé pedir un dato y estuve forzada a llamarlo. Le dije: soy Peniley Ramírez, la alumna de tu papá. Respondió: hola Peni, claro que me acuerdo, ¿cómo estás?
Usaré una frase de Amelié, que queda bien porque Carlos es mi Nino. Sólo el descubridor de la tumba de Tuntankamón sabe como me sentí cuando él dijo que recordaba mi nombre.
Después vino la noche mágica, el recuerdos más hermoso de todo el continente americano. Salí de la cafetería a las dos de la mañana, después de atender al ultimo cliente y limpiar todo el lugar. Caminé las seis cuadras en silencio, escuchando Café Paola, de Habana Abierta. Me gustaba mucho el intro de piano y el solo de saxo, me gusta mucho el saxo, un saxo en una noche tranquila, en una calle consumida por la niebla no puede ser sino buen augurio.
Llegué a la casa sin sueño. Me bañé con la luz apagada, cosa rara porque en esos días le tenía un poco de miedo a la oscuridad. Ese hombre lleva medio siglo en la soledad de aquella mesa, ya casi es media noche. ¡Qué bien poder meterte en un rincón del tiempo! Y Habana Abierta y el saxo y la luz apagada y yo con uno de esos presentimientos de que algo grande iba a ocurrir. Estuve sentada un rato escribiendo, recuerdo que leí un poco y traté de arreglar el mundo con un amigo de otra ciudad.
A las cuatro y media sonó mi celular. Un mensaje que al principio no entendí. Se disculpaba mucho por la hora, y decía que si quería ir al aniversario de su banda. Ni siquiera lo pensé. Descolgué el teléfono, apreté las teclas y allí salió su voz, cortada por la pena, y la mía que era un hilito, y así nos dimos cuenta de que nos pensábamos. Le dije que me iba, que no se ilusionara conmigo. Quiero vivirlo, dijo, quizá no habrá después algo mejor en mi vida. Cuatro horas después confesó que moría de ganas de verme. Yo estaba embelezada con el sueño de las ocho de la mañana, después de toda la madrugada de saxo y teléfono y la sorpresa que aún no me dejaba en paz.
Nos besamos en la tercera vez. Me llevó al mar y me amarró por la cintura con sus brazos. Dijo que pelearíamos a los ochenta años. Dos meses después hicimos el amor. Dios existe. Una noche le dije que deberíamos terminar. Me pidió matrimonio. Otra noche le dije que lo extraño mucho. Dijo que vendrá a llevarme a París.
Y yo sólo escucho café Paola y se me enciende el rostro y se me humedece la entrepierna y Dios existe otra vez. Escribo ahora poemas de amor. Tengo un fondo de pantalla con una foto nuestra. Le dedico mis páginas, mis contraseñas, mis pensamientos y mis palabras, las lecturas de mis poemas y mis libros. Le dedico mis gastos mensuales y mis ahorros y mis deseos de anonimato y mis lágrimas y todos mis instintos sexuales reprimidos por la distancia.

He de desdoblarme una vez amor mío para que sepas que te pertenezco
He de desenvolverme de mi cuerpo y de mis letras para que me veas desnuda
y la humedad de mi piel diga las palabras que mis dedos no alcanzan a pronunciar
He de pertenecerte para dejar de ser esta bestia hurgando la inanimidad
este recorte de persona que hoy existe porque tú le amas.

Quiero agradecerles a todos, amigos míos, por leernos y sabernos tantas veces felices y tristes y juntos. Y a ti, Carlos, gracias por creer que un solo de saxo puede convertirse en una niña hermosa que se llame Carolina y sea hija nuestra, y gracias por hacerme creer en los milagros y en la vida. Felices siete meses, amor mío.

Te ama,

Lina de Voi.

septiembre 21, 2007

Tercer Mandamiento: Hector& Viv-oh!












Héctor fue un espejismo en la central de autobuses de Veracruz. Yo estaba en medio de un tórrido arrumaco con mi maridito, imagínense, nuestro primer viaje y todo eso que ya saben. Entonces, aunque su rostro me pareció conocido, no le hice mucho caso. Él me miró de reojo y yo dije sin ton ni son: éste seguro que va a donde nosotros vamos. Subimos al autobús y cuando nos bajamos vino con su voz suave, de esas que parecen no querer nunca importunar a uno, y me preguntó si yo era con quien había hablado varias veces por Internet. Yo me moría de la vergüenza de que EL, Héctor de Paz, me hubiera reconocido, a pesar de mi despiste banal e injustificado. Pero es que así puede describirse Héctor, por eso tantas veces lo han llamado la revelación. Yo conocía de él por Pulido, mi maestro, quien lo adora y con razón de más. A medida que pasa el tiempo su fama crece y se expande por todo el sureste mexicano, como el gran poeta que habla sólo cuando uno le escucha, y pocas veces se olvida lo que ha dicho.
Viv-oh!, por su parte, es la gran musa verde que casi no necesita presentación. Si eligiera una sería que yo la amo. No me gusta caer en tanta tanta tanta poca objetividad, pero la artista tiene aquello que a mi parecer le falta al mundo: el verde. Esta mujer es una amalgama de verde y de paciencia, de lujo y de cubos de hielo. Puede convertir en metáfora desde un maguey con una botella plástica instalada, hasta una línea de bambúes con una mujer desnuda recorriéndolos. Les dejo algunos textos de Héctor de Paz, parte de Ahogada Lumbre en la Sangre, y unas imágenes de la serie Todo y Nada, de Viviana Alcohón, como ya les había prometido.








(A su debido tiempo)


A su debido tiempo
será el deseo
flor de sangre y neblina

hierba calcinada
en el jardín marchito

de estos papeles
que te nombran.




(El evangelio de tu llegada)


El evangelio de tu llegada
está escrito sobre el aire nocturno
tatuado con resplandores de ámbar
y olor a encajes nuevos

reverberan
el mundo
sus contornos

y esta respiración
que te presiente.





(Aparto las columnas del templo)



Aparto las columnas del templo
hasta encontrar un jardín
entre incendios.





(Porque te invento con mi boca)


Porque te invento con mi boca
desde los pies que sostienen al mundo
hasta los cabellos que brotan de la noche

ya no hay sitio para el vacío

ni vacante para la ausencia.





(Es el rumor de tu sangre)


Es el rumor de tu sangre
un mantra silencioso
que despierta con el tacto
de mis labios.





(Hay esquirlas de furor en cada poro)


Hay esquirlas de furor en cada poro

(transpiramos)

y esta sed
ávida de labios

estas bocas
ahítas de piel.





(Toda caricia)


Toda caricia
es ofrenda
palpitante
a la piedra inerte
del
vacío.





(Caerán)


Caerán
también
nuestros
besos
como
la
hojarasca

en
el
vientre
de
la
lumbre.




(En todas las lenguas)


En todas las lenguas
el amor desborda vocablos
que lo nombran

los amantes aprenderán
–entonces–
el duro trajín
del silencio.





(Toda pasión)


Toda pasión
construye imperios
sobre fósforo y cal
(labios del polvo)
(huesos de amantes)
( )




(Todo era)


Todo era
zumbar de abejas
delirio de hormigas
vuelo de gaviotas
nubes presagiando minúsculos diluvios
rondar de libélulas sobre hierba sensitiva

(ahora duermes)

yo me desvelo
con tu imagen acunada
en mis párpados insomnes.




(Dibujas sobre sábanas tu cuerpo)

Dibujas sobre sábanas tu cuerpo

como si nunca fueras a irte.




Primer Mandamiento: Filio& Tere


Esta vez tendremos una serie de poemas de quien es considerada por muchos de nosotros como el gran talento joven de Veracruz. Teresita tiene esa mirada perdida, esa facilidad para sentarse siempre en el pasto de la escuela y con esa misma tranquilidad poder escribir lo que tantas veces nos ha dejado sin argumentos. Filio, por su parte, dice que la des-ortografia es una forma de vida, y con la misma dulzura pasmosa con que cuenta sus aventuras en Nueva Orleans durante el Katrina, si es que a eso le podemos llamar Aventuras, pinta, hace fotos y recorre toda Cuba en busca de espacios nuevos para enmarcar-se. Ustedes juzgan y leen, nosotros los dejamos.

Dibujos - Filio: Orlando Galvez, Cuba, residente de Hialeah.
Textos - Tere: Teresita Zoyre-Che, México, residente oficial de Connie, extraoficial de Cardel.





Hay un ojo blanco que vigila
allá
en las alturas
yo aquí
abajo
con agua de mar
limpio mis heridas
arde
hasta el grito
la noche
y me burlo
porque para sobrevivir
sólo necesito recordar los golpes.





El mar se estrelló en mi garganta
rompí en gritos
se abrió el silencio en la piedra.

La espuma hizo de sal
la palabra en mis ojos, los arranque
para vaciar en una caracola
la claridad que me hizo ciega.

La caracola es el eco
donde sumerges tu oído,
yo soy la brisa
la voz que levanta la arena.



A la orilla de la playa
un aprendiz de poeta
escribe versos sobre la arena,
cree estar desafiando
el ritmo de la muerte,
no entiende que frente al mar
todo se deshace
en la cresta de la ola,
que aquí solo existe
la fugacidad de la espuma.





Me hundo con el brillo arrogante de una navaja

Estoy adentro

Desde la profundidad de mi sangre
Lanzo la red de palabras
Que tejió mi histeria

Son la promesa

Las palabras son otra forma de esperarte



Experimentando

Mírese en el espejo atento
no deje que ciertas imperfecciones lo distraigan,
tampoco aquellos detalles que puedan hacerlo bello,
digamos que atractivo a ciertas horas,
no, no piense en eso, es importante que sea conciente
de que, lo que mira y busca en el espejo no es usted,
así que concéntrese en buscar el asco, el vomito en lo que mira,
si es necesario utilice recuerdos de la infancia,
noticias vistas en el televisor,
el objetivo es horrorizarse,
por ejemplo: dedíquese a rememorar a la multitud tan solidaria, tan unida
gracias al sudor y a sus grasientas preocupaciones,
si esta a punto de ceder, de rendirse ante su cometido,
respire profundo y haga que sus fosas nasales recuerden la peste
del indigente que esta mañana estuvo a punto de patear,
ahora si, puede usted empezar a ensayar la misantropía
saque las uñas, escarbe, escarbe, dentro, muy dentro
un hueco tibio donde enroscarse como gusano.





Si no hablo
es porque abajo de mi lengua mi saliva afila palabras
voy a escupirle al silencio los ojos.

Si no hablo
es porque no quiero,
yo le impongo mi mudez al silencio
es tan fácil engañarlo
que su cierva me ha creído
pero en esta oscuridad lo he vuelto ciego.

Sé muy bien que el silencio
quiere cortarme la lengua
pero yo lo he sometido
por eso estoy a oscuras
cosiéndole la boca con mis labios.

Si no hablo
es porque yo lo decido,
en la humedad de mi boca el silencio
jamás tendrá hijos.
Este mutismo a oscuras es mentira
hablar nunca me ha hecho falta
estoy gritando y nadie entiende
que mi voz revienta en la lengua roja de mi sangre.




Odio la cobardía de la página
me avergüenzo
de ella y de mí
cuando la violento hasta penetrarla
con la lengua voluptuosa de la tinta.





Insomnio

No llega el sueño:
brazos de la muerte
donde se fuga mi vida
para hallar su corto descanso.

Los pensamientos
se vuelven una congestión viscosa
que me quita el habla.

Mi insomnio
despierta la página,
mis manos la arrugan.

Me horroriza
la blancura de tanto silencio,
debo darle aire al grito de mis dedos.

Debo abrir la voz de mis manos:
centro de mis nervios
hasta que brote en la página la llama
y se haga mancha,
hasta que se desprendan de mis dedos
como coágulos de sangre las palabras.














septiembre 10, 2007

Segundo Mandamiento: Alex& Betty





Entre estos dos artistas encuentro puntos comunes. Ambos tienen la misma edad, no se conocen, y han ganado premios importantes en sus respectivos trabajos. Recuerdo a Betty sentada en una esquina de la mesa de lectura durante el Encuentro de Escritores en Orizaba. El orden de su trabajo, la forma en que miraba como si nada hacia el público, y su ridículum que la avalaba y la precedía. Un premio Rosario Castellanos, uno de los principales de poesía en México, varias publicaciones en antologías y sus pocos años allí, burlándose de todo aquello. Después ella comenzó a leer, citó a Alejandra Pizarnik, dijo que le gustaban las triki trakes (son unas galletas con chispas de chocolates que pueden detener la avalancha migratoria, si a uno le advirtieran que no las venden en Estados Unidos). Hasta ahora no se me ha pasado el deseo de tenerla siempre cerca. Tuvimos la oportunidad de leer en una mesa juntas en una Universidad en Orizaba, y curiosamente no tuve más esa sensación de estar frente a un artista casi de mi edad, pero artista en serio, hasta que conocí a Alejandro hace algunas semanas. En el caso de él, y esto se que le encantará a Betty, nadie lo presentó. Encontré en Internet su ridículum, bitácora de sus muchos premios y exposiciones en Cuba. Premio de la Fototeca, de la Bienal de la Habana, profesor de San Alejandro, premios premios premios. Lo invitaron a una exposición en Canadá y zaz! cruzó a pie las Cataratas del Niágara, llegó a Florida y ahora presenta una exposición fotográfica en una galería de Miami. Aquí les dejo entonces algunos textos de Mapas del Viaje, de Beatriz Pérez Pereda y fotos de Límites y Monumentos, de Alejandro Taquechel. Por favor comenten, ellos lo esperan, aunque no lo admitan.













Coordenada 1º



Regreso a la habitación
a los cuadros que nunca he colgado

No hay retorno feliz
sólo la resignación de que otra ausencia hace fila en la memoria
Cuál es el significado de volver
cómo abrir un libro y decir este es mi sitio

De regreso en la habitación
no sé si las paredes o yo son las dueñas del aire
No sé cuál de las dos segrega más silencio.





Coordenada 2º


Me levanto con la sensación de tierra en la garganta
de espinas que brotan con el sudor

Dormir es imposible
si la nostalgia teje nudos en las sienes

En aquel lugar son cinco minutos menos que aquí
En aquel lugar soy menos yo
soy más palabra
escritura
dolor que tensa la hoja.





Coordenada 3º


El reloj marca la hora de hace dos meses
mi mente se fija en una plaza
en las mejillas sucias de un cielo
que llora todas las tardes a las cinco

Caminar entre tanta gente es poner un ruido inmenso
rodeando un silencio más profundo

Andar con la memoria en los pies
cansarla
poner trampas al dolor

Mientras la calle no termine
el exilio no comienza.



Coordenada 4º


Sentada afuera aguardo una ambulancia. Escucho sirenas que nadie más parece notar, miro algunas que van hacia otros desahuciados.

Pronto, una vendrá hacia mí y se sorprenderá de la herida. Estoy a punto del diluvio. En mi frente, un cielo ceniza relampaguea.





Coordenada 5º


Odio la casa
sus ventanas sin cristales
la cama que se hunde con mi peso

Abro la puerta
y los retratos caen sobre mí con su estruendo de botellas
Mi cabeza gira sin encontrar el sueño que soporte su cansancio

No existe lugar en el que yo caiga
sin advertencia sin cuerdas
como esta casa de cimientos blandos.





Coordenada 6º



Del día sólo la niebla
la escandalosa visión de levantarse

La luz está por fugarse en alguna aduana
Cómo pedirle que permanezca
si el sol es un centavo sin brillo

Cómo puedo yo también permanecer
si nada germina ya en mis ojos.



Coordenada 7º
(parada para una lectura de mano)
En otro reino hubo una mesa cubierta de promesasuna victoria en la copa de tu manoun castillo de naipes invenciblesExistió el cielo para encauzar tu suerteel peñasco que contuvo la miseriael mar dispuesto a consumir tu salHubo también una verdad puesta en tu lenguaen algún otro reino.





Coordenada 8º


El frío es señal de muerte
nos deshace con su sol de granizo

La palabra se refugia en unas manos
donde la nieve calca sus irrepetibles copos

¿Qué invocar que no se congele a la vista?
¿Cómo correr al huésped de hielo en mi garganta?

Hoy es mi primer encuentro con el frío.





Coordenada 9º


Un niño con atraso en la memoria
un hombre que arrastra la lujuria de sus padres
una madre que oprime el brazo de su hijo
como si las piernas pudieran llevarlo a alguna parte

Un tren con pasillos de hospital
que muestra en sus cristales la descomposición de nuestros rostros

No existe antiséptico para limpiar la miseria

Reversa y todo gira
un niño un hombre una madre
ven la herida de una mujer
que finge mirar sólo la ventana.





Coordenada 10º

Conservo los boletos de autobús para convencerme del regreso
fijar mi geografía
aunque los dedos se estiren para alcanzar otras distancias

Mi realidad no concuerda con la brújula
no encuentro las calles a mi hogar
el de luces como piras en la playa

Oprimo timbres mudos
lanzo versos a balcones de cortinas apagadas
No está la calle
el cuerpo que me espere

Sólo mi boleto de autobús
llegar a ninguna parte.