mayo 23, 2011
Crónicas estatales I
También están los sueños, cada vez más disparatados, más persistentes. Aunque debo confesar que eso me lo gané por anteceder a esta situación con un libro de Doris Lessing en que contaba a detalle un suplicio muy superior y macabro. La novela se llama El Quinto Hijo y, aunque es maravillosa, no la aconsejaría para ninguna etapa previa a la obsesión de las semanas.
Ahora la vida consiste en comer y dormir, leer y escribir, todo mientras caen como gotas en mi cerebro las mismas dos preguntas, ¿se verá, latirá su corazón? Y aún faltan siete largos días con sus siete largas noches.
marzo 17, 2011
Calle 8 y Calle 13
En México las cosas cambiaron. Nunca he sido representante de nada, una vez di un discurso sobre José Martí en una escuela primaria, no porque a alguien le importara lo que pienso, sino porque era la única disponible. Si acaso, me he sentido en la necesidad de NO representar el cliché sexoso-pornográfico que sacude a cada cubana que se para por acá.
Pero al llegar a la Calle 8 de Miami, esa noche de noviembre, con dos cervezas Corona en el estómago, las cosas cambiaron. Ahí estaba, parada en la mítica avenida que por años asocié con el capitalismo salvaje y vehemente devorador de voluntades. Ahí estaba, acostada sobre el capó de un carro, mirando la luna, disfrutando de la compañía de mi hermano Filio Galvez y soñando los dos con Nueva Orleans.
Nos fuimos un rato más tarde, cansados y aburridos, sin dinero para entrar en ningún bar ni en un concierto. Y el fantasma de esfumó, con la consigna tan simple de que yo me asumía como latinoamericana, de que no sabía nada sobre Fidel, porque era para mí tan encarpetado y plástico como los carteles de Mc Donald's que tenía en cada esquina.
Volví a México y descubrí Calle 13. La Perla, Querido FBI, Latinoamérica. Me enteré que la patria consiste en la felicidad de decidir qué comer, dónde abrazarte cada noche, sobre qué escribir, sobre qué callarte.
Estas dos "calles" han definido, de ida y vuelta, el camino que espero, me lleve a otras noches, en que vivir como uno piensa, y no como un manual estanilista, menos una revista Vanidades, sea, por lo menos, la rutina.
septiembre 11, 2010
Esperar lo inesperado: Entrevista con Fausto Fernández Ponte

Quiero publicar este texto, que es el resultado de una entrevista realizada en la casa de Fausto, en el Barrio de La Huaca, en Veracruz, en mayo del año pasado, como tributo a un gran amigo cuyas ideas merecen ser directriz de muchas de nuestras consideraciones en materia de periodismo y sociedad, para todos quienes amamos este país como nuestra Patria. Ahora que ha partido a los 74 años en el Puerto de Veracruz, vayan estas letras como un homenaje a su calidad como periodista, como amigo y como hombre.
Veracruz, Ver.Mayo 13/ 2009.- Cuando uno encuentra un hombre que retoma la posición de que un periodista debe ser a la vez un líder social, un educador, y un ciudadano, sin duda habrá hallado una advertencia, un indicio de que algo ha cambiado en nuestro entorno, de que algún par de décadas de bytes se nos pasaron, para que estas afirmaciones resulten cómo raros especímenes salidos de un país de sueños.
En un mismo sujeto coinciden entonces la concepción política de un Estado devastado, que percibimos pero rara vez conseguimos explicar, con la enorme ilusión de un pueblo que, aún americanizado, se alimenta de su memoria histórica y camina hacia el futuro con nuevos bríos. El oficio periodístico se revela entonces sólo como el pretexto para ahondar en lo que el hombre, en este caso el pensador, piensa de sí mismo y de su pueblo.
Y la realidad circundante se modifica sustancialmente al ser descrita por sus ojos, que la dibujan clara, sensible y dolorosa, tan humana que nos parece ajena, que asemeja otro país cuyas calles no caminamos a diario.
El periodista, el escritor, el amigo de tantos hombres relevantes de la política y la ciencia mexicana, revela en esta conversación algunas claves para la comprensión de su oficio, para la inserción a un gremio “vulnerable” e indefenso, de una generación cuya tarea diaria se sustenta sobre siglos de suspicacia, descomposición, coraje.
En términos generales, ¿cómo describe la situación actual del periodismo en México?
La situación que prevalece en el periodismo mexicano no es ajena a la descomposición general que yo advierto en el poder político del Estado Mexicano. Cuando digo poder político me refiero a uno de los elementos constitutivos del Estado mexicano o de cualquier otro Estado con arreglo a la teoría general del Estado. Ese elemento constitutivo, sin embargo, no es el más importante. El más importante es el pueblo. Luego entonces, los demás elementos constitutivos, incluyendo el poder político, están subordinados a los intereses del principal, que es el pueblo.
En el pueblo no se advierte esa descomposición, o por lo menos yo no la registro. Lo que sí registro es que la descomposición, para mí muy evidente, se está dando en el poder político, independientemente de que sus personeros sean del PAN, del PRI, del PRD o de cualesquier otro partido político. Y le llega a casi todas las actividades humanas, incluyendo la del periodismo, en todas sus manifestaciones, formas y modalidades.
Así que la inseguridad que padecen los periodistas, que de por sí forman un grupo social o gremio vulnerable de acuerdo con la definición de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), tiene expresiones dramáticas. Éste ha sido un sexenio sangriento en ese sentido y en lo que va de la de la década se ha acentuado también dramáticamente esa situación de inseguridad para el ejercicio de la función profesional o inclusive no profesional. Todo lo que sea una actividad difusora incide en intereses creados, sean cuales sean. Esto le da otra dimensión a lo que entendemos como inseguridad pública.
La administración pública, en este clima que ha descrito en el país, ¿en qué medida es responsable de garantizar la seguridad y la vida de estos periodistas que muchas veces atacan precisamente el poder político con su trabajo, con la difusión que hacen o con la información que revelan?
Cualquier respuesta que salga a partir de esa pregunta nos lleva a reconocer una situación de gravedad, incluso propia de la idiosincracia del poder en cualquier latitud del planeta. Al poder no le gustan históricamente los contrapesos, y el periodismo es un contrapeso en cierta medida ciudadano, ajeno al poder político. El contrapeso está representado en el poder legislativo, pero es un contrapeso del propio poder político. Entonces es manipulable, manejable y de alguna manera hasta neutralizable. Pero el contrapeso ciudadano que representa el ejercicio independiente (y lo subrayo) del periodismo, eso uno al cual el poder político, incluso el poder económico como lo vemos en el caso de la revistaContralínea, definitivamente no le agrada, es una fiscalización.
La pregunta nos lleva precisamente al fondo de este otro problema, que es típico del comportamiento del poder en general. Habría que situar el ejercicio del poder del contrapeso que es el periodismo en otra dimensión para ponerlo, no invulnerable a las reacciones negativas del poder, sino por lo menos en condiciones de defenderse.
¿Y cuál sería esta otra dimensión?
Estamos hablando ya de la estructura y la superestructura en este caso de la sociedad mexicana, es decir, hablando de las instituciones que le dan cohesión a la sociedad y a la cultura en torno a la base económica del país. Quiero decir que los medios de difusión periodística son los mismos que de alguna manera tienen complicidades o están vinculados al poder político.
Eso hace todavía más vulnerables a los periodistas o al ejercicio de la difusión honesta, independiente, porque el peligro que corremos los periodistas no nos viene solamente del poder político sino también del régimen de propiedad de los medios de difusión.
En su columna Asimetrías usted se ha referido en repetidas ocasiones al Estado mexicano como un Estado Fallido, y a los medios de comunicación como un poder fáctico que contribuye a la proliferación y el mantenimiento de este Estado Fallido. ¿Cuál cree que es el papel de este periodista “independiente” dentro de tal Estado?
El periodista para mí es un educador y a la vez un líder social. A partir de esa noción que yo tengo del periodista y del Periodismo, el objetivo de ese ejercicio sería el de liberar al hombre. ¿Cómo lo liberas? Educándolo y ¿cómo lo educas? De alguna manera, despertando su conciencia, la conciencia de su entorno, del contexto dentro del cual actúa y acerca de la realidad circundante. Mientras no hagamos eso, simplemente estamos ayudando a los intereses que atentan contra los intereses de la sociedad a la que presumiblemente los periodistas servimos o debemos servir.
Además, esto cuestiona la forma de organización económica, política y hasta social. En el caso específico de México es muy notorio. La cuestiona porque el poder político está vinculado y tiene extensión también con el poder económico, es decir, los dueños de los medios de difusión. Cuando tú me dices que el poder político tiene comprado a los medios de difusión, yo diría que son los dueños de las estaciones de radio, de televisión y los periódicos quienes han comprado al poder político. Esos dueños son parte en el modelo económico, político y social mexicano, son parte del grupo oligárquico, de la gran élite que domina este país. Por eso el gobierno es plutocrático, sirve a los ricos, sin que esto signifique una desestimación peyorativa de ser rico o no serlo.
Existen dos variables que evidentemente indican un descontento en el pueblo mexicano. El llamado comúnmente “sospechosismo” con respecto las acciones del gobierno y la incredulidad acerca de la información oficial relativa a cualquier tema actual o pasado que provenga directamente del poder político. ¿Cree que este clima ha sido alimentado por el periodismo mexicano actual?
Sin duda, a mi modo de ver. Ahora, el sospechosismo y la incredulidad han sido parte de una idiosincracia de suspicacia histórica del pueblo de México. Con ello me refiero a después de la independencia en 1821, en que ya hubo una consolidación más clara de lo que es el pueblo de México, no sólo en su sentido étnico y cultural sino ya de cosmovisión, filosófico. Nuestro pueblo siempre ha sospechado de los motivos de nuestros gobernantes y esa suspicacia ha sufrido vaivenes por temporadas históricas, con arreglo a experiencias que han llevado precisamente a la Guerra de independencia, a la Guerras de Reforma, a la Revolución Mexicana y a lo que estamos viendo ahora, que no es más que una continuidad de esos esfuerzos libertarios que se iniciaron antes de 1910.
La gran efervescencia que está sucediendo ahora es una continuidad, que alimenta la suspicacia, que se nutre de la experiencia histórica. Hemos estado viendo que nuestros gobernantes no han estado a la altura ni de los retos históricos, ni coyunturales ni de los desafíos con respecto a nuestro futuro y lo estamos viendo precisamente en estos momentos, que hay un escepticismo generalizado, así que la suspicacia inclusive puede que alimente también el papel histórico de los periodistas, de contrapeso, vigilancia, fiscalización.
¿Tiene hoy el periodista mexicano también la obligación de indagar en las cuestiones sentimentales o espirituales que atañen al público al cual informa?
Definitivamente sí, porque la búsqueda de la verdad trasciende el ámbito institucional. Para discernir y comprender la realidad, además de la metodología que ya existe desde hace muchas generaciones, está la otra parte, que yo llamaría: la búsqueda de la verdad, o de las verdades. Y la búsqueda de la verdad está precisamente en el alma humana. La cultura, si quieres llamarle así. Así que tenemos que asomarnos ahí, levantar las piedras a ver qué hay, mover las ramas de los árboles, en fin, para descubrir esas verdades.
El periodismo mexicano ha tenido que moldear sus formas para cubrir lo que el gobierno de Felipe Calderón ha llamado “la guerra contra el narcotráfico”. Si bien no ha sido un periodismo bélico, sí ha tenido que ajustarse a la violencia, a la búsqueda de información oficial del gobierno pero también sobre el gobierno. ¿Cómo determinar la barrera que el periodista debe establecer para su trabajo entre la ética periodística y el respeto a la vida privada de aquellos a quienes investiga, incluso si detentan el poder político?
En este sentido los únicos límites son los que fijan los códigos de ética de los propios medios de difusión, de la profesión y la ley. Pero la búsqueda de esa verdad que mencionaba no tiene barreras siempre y cuando se ajuste uno a esos imperativos. Es decir, no voy a indagar sobre tu vida si no tiene relevancia con respecto del interés social, es decir, de la ciudadanía. Ahora, el problema principal que padecemos los periodistas no es tanto la violencia que deviene del narcotráfico sino también de la violencia económica que estamos sufriendo, de la violencia política. En este momento todos los mexicanos estamos viviendo una situación tal que se manifiesta en lo que yo llamo estado-decepción, decretado además por la presidencia, invocándose paradójicamente los postulados constitucionales para justificar una ilegalidad. En ese estado-decepción todo es válido y posible para el poder político pero no para ciudadanía, de la cual los periodistas formamos parte, y que sentimos que la representamos con fidelidad, honestidad y lealtad, independientemente de cómo uno entiende estos términos con respecto a la sociedad.
Finalmente, ¿cuáles cree que son las oportunidades y amenazas que tienen los estudiantes de Periodismo actualmente en México?
Les aconsejaría, de la manera más humilde, que primero se preparen, no sólo en lo académico, profesional o técnico, sino psicológicamente, para asumir un papel que según mi experiencia registra no se nos prepara: el liderazgo social. Ese mismo liderazgo conlleva responsabilidades y riesgos enormes, que no son diferentes a los que sufre la sociedad en un sentido general. Deben prepararse para lo inesperado, esperar lo inesperado.
Toda crisis, como dicen los chinos, es oportunidad, aunque este es un axioma muy trillado. Nuestra principal oportunidad es la de servir, la de contribuir a liberar al mexicano del mexicano mismo. Ésa es nuestra misión central y una vez que lo logremos, inspirados por cualquier filosofía, ése será el camino de nuestra trascendencia. Ello no significa que uno vaya a ser exitoso bajo cualquier definición de éxito, sino en el sentido de que se contribuye al desarrollo pleno, integral de la sociedad.
diciembre 01, 2009
La misma camiseta
Nuestra compañera Karla Briseño estuvo con nosotros para leernos-comentarnos sus impresiones al respecto de esta polémica. Durante la primera hora de la Asamblea de Estudiantes se había leído un oficio acordado ayer, que pedía a las autoridades la realización de la Junta esta semana. Sin embargo, se decidió esperar la visita de ella para luego decidir si quedaba aclarado o se pedía definitivamente una segunda Junta Académica Extraordinaria.
Los puntos más importantes que expresó fueron, a mi juicio, los siguientes:
1.- Ella recibió el link al video por parte de un excompañero de la Facultad, como aclaración al origen de su conocimiento sobre éste.
2.- Su intención con ponerlo en su página personal de Facebook fue mostrar la indignación que sentía (y siente) por el contenido de los comentarios expresados en él, en el que se burlan de una mujer con cáncer, que bien pudo ser la madre de cualquiera de nosotros. Nunca quiso que la directora se enterara del video, pero aclaró que en la “Dirección ya tenían conocimiento de éste desde antes de que lo publicara”.
3.- No considera que haya hecho difusión del video puesto que tomó el link de un sitio de Internet público y lo colocó en su página, que “considera no recibe ni siquiera 15 visitas diarias”.
4.- No asistió a la Junta Académica Extraordinaria porque no fue citada a ella, ya que es “una mujer que no teme dar la cara y haría de nuevo y por cualquier persona lo que hizo por la maestra Rocío”.
5.- Cree que el problema se ha hecho más grande de lo que es y que con ello se ha contribuido a crear una mala fama de la Universidad en el medio local veracruzano.
6.- Especificó que algunos comentarios que se han hecho al respecto tendrán consecuencias, porque cada quien debe ser responsable de lo que dice y hace. (Hizo referencia a algunos comentarios publicados esta semana en Facebook, algunos de ellos en mi portal, lo cual me alegra porque no sabía si ella había tenido la oportunidad de leer mis textos).
7.- Enfrentó directamente a Antonio Alonso al respecto de la acusación que éste hizo a ella por la presunta suplantación de identidad, le dijo que ese texto no tenía su estilo de redacción y que ella jamás haría tal cosa, además que era “muy poco hombre de su parte acusarla en los pasillos y a sus espaldas”.
8.- Pidió que no “se engañen a los compañeros estudiantes con chismes de pasillo” y que la respeten como mujer y como compañera, ya que no tiene que demostrar a nadie el tipo de persona ni de mujer que es.
Al terminar, comentó que estaba muy indignada y que no tenía que pedir disculpas a nadie puesto que volvería a hacer lo mismo “por cualquier persona en esa situación”.
No quiso permanecer más en la sala, así que cuando terminó de hablar se retiró.
De aquí desprendo varias reflexiones, a riesgo de que quizá algunas de ellas ya se comentaron/votaron en la Asamblea de la que me salí antes porque tenía que ir a inyectarme.
No me imaginé que tendría que escribir mi opinión ética sobre el video de mofa. Y no lo pensé porque tanto en lo que he escrito, hablado en “los pasillos” con mis compañeros, maestros, mi madre que tanto me ha aconsejado en este asunto, creía que a todos quedaba claro, por la obviedad del sentido común, que nadie podría defender lo indefendible.
Es decir, que burlarse no de una mujer con cáncer, sino del cáncer de una mujer que es además líder de la comunidad en que uno diariamente se desenvuelve, sobrepasa por mucho los calificativos de mal gusto o escarnio, y entra en terrenos indeseables para cualquier situación sobre la que jamás en la vida me gustaría debatir.
Por eso es que ni siquiera me pasó por la mente plantear la discusión desde el terreno ético, por el simple hecho de que no habría discusión posible: no encontraría, creo, una sola persona que crea que es correcto burlarse, menos en esos términos, de una persona, una mujer.
Ni siquiera los propios implicados/sancionados entrarían a debate si alguien se le ocurriese plantearlo bajo tal perspectiva, ellos fueron los primeros en acusar el video y pedir disculpas públicas por su contenido.
Ahora, el hecho de que aún a tantos días salga a colación el tema ético como protagonista del discurso de Karla me hizo pensar dos cosas: a) portamos (ella y los de la Asamblea) en realidad la misma camiseta en términos de percepción del video, b) no lo sabemos.
Por eso me alegra que Karla haya estado hoy con nosotros, me permitió poner en perspectiva esta situación desde la certeza, ahora sí, de que de raíz hablamos de lo mismo: es un hecho descalificable, terrible y absolutamente reprobable desde cualquier punto de vista. Me parece triste que esta base necesite aclararse, pero sí me siento en la responsabilidad de hacerlo por escrito en este punto de la discusión, porque ello nos puede conducir a comenzar a enfrentar el problema desde el plano en que siempre lo he visto: la dispersión en la condena.
Disentimos en otros puntos importantes, por tanto a mi criterio este asunto no está agotado. Pongo a disposición de ustedes esos puntos, así como espero su opinión sobre la postura de nuestra compañera.
9.- Lo que ya se ha dicho: aumentaron las visitas desde que ella lo puso en su página. Pero, aclarada por ella la intencionalidad y el hecho de que a su consideración, las visitas a su perfil eran muy pocas diariamente, podemos concluir que es una consecuencia no deseada basada en la imagen errónea de la popularidad de su sitio. ¿Qué opinan?
10.- Aunque ella no hablo nada sobre la sanción de Randú y Pedro, creo que es importante. Nosotros consideramos que deben apoyarse para que las consecuencias no sean escolares sino civiles y, en todo caso, no representen un año fuera de la universidad. Sobre todo, apoyamos el criterio que un hecho personal no debe privar a alguien al derecho a la educación, sino que la propia institución tiene otros métodos de aleccionamiento de los valores y la condena pública a los hechos de bajo nivel ético. ¿Creen que esto es una diferencia?
Por último quiero referirme a otro punto álgido en mis reflexiones: la mala fama de la universidad. Según he leído, este asunto no ha llegado a los medios de comunicación. Creo que la nuestra es una gran Universidad y como tal dispone de muchos recursos internos de apelación/aclaración/defensoría que encaminan un problema universitario por muchas vías internas dentro de la propia institucionalidad. Nosotros hemos transitado por estas vías, seguimos transitando por ellas y creo que seguiremos haciéndolo, mientras las instancias internas previstas den curso a nuestras peticiones.
Difiero de Karla con respecto a la imagen que este asunto muestra sobre la Universidad Veracruzana. Si bien el origen de la discusión/molestia/petición de aclaración habla mal de nuestros miembros, el curso que se ha llevado, en especial por los estudiantes, nos habla de civilidad, pacifismo, vida democrática interna y tolerancia, valores pilares de la alma mater de donde con gran orgullo egresaré próximamente.
Nuestras peticiones han sido dentro del marco de la ley, en los tiempos que dispone cada trámite. Hemos sido transparentes en nuestras prácticas, hemos publicado por escrito nuestras opiniones en sitios públicos, hemos convocado a Asambleas estudiantiles abiertas para cualquier estudiante interesado, las hemos grabado, así como los intercambios con las autoridades de nuestra escuela.
Se nos acusó hoy de haber engañado a estudiantes. No doy crédito a tal acusación hasta tanto no me lo diga directamente la persona que se sintió engañada o se descubrió engañada. Como no he dado crédito a ningún rumor que involucre temas no comprobables, o que no son expresados abiertamente por alguien que sea capaz de sostenerlo.
Creo que estamos haciéndolo como adultos capaces de llevar esta experiencia a terrenos menos tristes en el marco ético, algunos, como ya he dicho, que sí involucran la vida estudiantil de todos. Terrenos en los que no dudo, Karla y nosotros tendremos, otra vez, la misma camiseta.
noviembre 29, 2009
Asamblea General
En esta ocasión, mi Facebook está deshabilitado ya que según me informó el "Facebook Team" aloguien lo reportó de forma anónima acusándome de publicar pornografía en mi página personal. No tendré acceso a mi cuenta en tanto no se aclare la situación, así que desde acá les envío una convocatoria para una Asamblea mañana, abierta para debate entre estudiantes.

noviembre 25, 2009
Para todos: Facico
noviembre 23, 2009
Imágenes de mi Habana 3/3: Sin tierra
Conocí el blog de Yoani Sánchez por una clase de Periodismo, cuando un profesor mexicano me preguntó por ella a propósito del premio Ortega y Gasset. En ese momento me resultó más divertido el hecho de que algunos de mis compañeros de clase pensaran que Ortega y Gasset eran dos amigos que siempre andaban juntos y no le di importancia a Generación Y.
Un día entré por curiosidad, el concepto del nombre llamaba mucho mi atención. Al leerlo pensé que era un blog que podría haber escrito cualquier persona, sin necesidad de una profesión de periodista (argumento que la misma Yoani repitió en una entrevista que hace poco vi en Youtube).
Noté que los comentarios que replicaban los posts eran muy ofensivos, tanto de una parte como de la otra. La revancha, el espíritu de venganza y de odio que enfrentaba a personas que tenían en común historias, recuerdos, melodías y sabores me espantó. Sinceramente.
Salí volada del blog y no regresé a tocar el tema con nadie hasta hace poco más de un mes, en el Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social (Felafacs) en el Palacio de las Convenciones en La Habana.
Ya me habían contado que Yoani era un tema tabú en Cuba, y por más que había indagado con mi familia, amigos y vecinos nadie la conocía ni jamás había oído o leído algo sobre ella. Esto era lógico, tomando en cuenta que Yoani es "más virtual que real" como ella misma se ha calificado y que en Cuba para conocer lo virtual se deben disponer de recursos que mi familia no posee.
Luego supe que en Cuba su blog había sido bloqueado, tema que fue constatado por la avalancha de participantes en Felafacs que ansiosos por el morbo corrieron esa tarde a buscar Generación Y desde sitios públicos, laptops, netbooks, Blackberrys y todo dispositivo que se le parezca.
Fue en el tercer Diálogo, con el tema de las nuevas tecnologías y el mercado laboral en comunicación, que se destapó el tema. Ya durante la conferencia magistral de esa mañana, Octavio Islas había halagado hasta el cansancio a Ramón Alberto Garza, director de Reporte Índigo, una de las revistas de periodismo de investigación que más respeto y admiro en México.
Al tomar el micrófono, Garza llevó de un tema a otro hasta engancharlo rápidamente a Yoani, y pidió al gobierno cubano que la dejasen salir a recoger el Premio María Moors Cabot, que le había otorgado una mención especial y de cuyo jurado el propio Garza había formado parte.
Pasó a otros temas, pero sinceramente no escuché nada más. Como estaba sentada en la parte trasera del salón, sentí mi cabeza calentarse, sentí los nervios de antaño en todo mi cuerpo y comencé a ver entrar mucha gente, otros salir, todos a moverse despavoridos y algunos constreñir el rostro, aguzar los dientes, conteniendo la ira.
Al final Garza regresó al tema de Yoani y dijo que una sola persona, sin un gran medio de comunicación detrás, podría generar un gran cambio. Creo que en ese punto ya nadie más escuchaba, a excepción de los extranjeros, que ni idea tenían de lo que vendría a continuación.
Se dio la palabra a Arleen Rodríguez, recuerdo de ella una frase en particular: es muy fácil vender a Cuba, lo que es difícil es defender a Cuba. (Aplausos repetidos y largos).Luego habló una estudiante de Periodismo. Dio los datos exactos del dominio y la página (datos que hacía diez minutos le había yo explicado a un amigo, también estudiante de Periodismo en la UH). Dijo que el dominio de la página de Yoani era alemán, que tendría que tener respaldo económico "del imperio" para tener tantas traducciones a idiomas y que ella no trabajaba, así que tenía que ser mantenida de algún enemigo de la Revolución. Me pregunté de nuevo cómo sabía todo eso, si el sitio estaba bloqueado en Cuba, según ella por Estados Unidos.
Ahí me dije, ¿y cómo se mantiene Yoani? ¿Quién es ella, por qué hace todo eso, finalmente? La interrumpían continuamente con aplausos, griteríos, entre las caras de absoluta sorpresa de los delegados internacionales, que asistían a un festejo ajeno al que no habían sido invitados.
Luego replicó Garza. Con una media sonrisa, la voz pausada (sin la evidente pasión al tema que mis compatriotas mostraron) dijo: yo no estoy defendiendo a Yoani. Estoy diciendo que tienen que haber muchas como ellas, para que cada quien dentro y fuera de Cuba haga su versión de lo que sucede aquí. Y digo que esos fantasmas, esos grandes emporios de los que hablan ya no existen, una sola persona que es leída puede ser un gran cambio.
Y se calló, aún con la risa en los labios.
Alcancé a ver como Octavio Islas, apenado, pedía disculpas a una profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, organizadores del evento.
Al salir, aún me temblaban las manos.
He pensado largamente en todos los argumentos que pude decir esa tarde. Que Yoani podía ser vendida pero que no podían comprar a todos los que entraban a su blog, que su éxito era culpa de que no hubieran otras propuestas mejores (entonces no conocía La Polémica Digital, que creo es no sólo mejor sino mucho mejor), que era una contradicción que le dieran tanta importancia y levantara tanta furia alguien que "no representaba nada", que Cuba es mucho más que las historias de una sola persona, pero es también las historias de una sola persona.
Pero no dije nada. Aún con mi ciudadanía extranjera, mi título de una Universidad en México, mi larga trayectoria contestataria en cualquier tema, desde la elección del menú hasta las posiciones políticas, no dije nada. Lo poco que dije fue tomado como lógico, porque yo vivía en el extranjero. Ninguneado, claramente.
Pocos días después, declaró que había sido atacada, culpó a la seguridad del Estado. Me atreví entonces a escribirle, bajo apodo, para pedir una foto de sus golpes. Fui acusada por sus comentaristas de comunista retrógrada. Afirmaron categóricamente que era yo empleada de una oficina de seguridad, y que escribía desde la comodidad de una oficina climatizada en Miramar.
Yo, enferma en Veracruz, me sentí de nuevo sin tierra.
noviembre 10, 2009
Imágenes de mi Habana: "Venceremos" 2/3
noviembre 09, 2009
Imágenes de mi Habana 1/3
La Habana es una de las únicas partes totalmente ciertas de mi vida. Por eso es que no podía dormir los días previos, por eso el que Carlos fuera conmigo se revestía de un halo más importante, por eso ver a abuela, cosida a la ciudad desde que tengo memoria, era de una dimensión colorida y violenta para mí.
Llegamos al sabor ocre de los octubres de mi tierra y, al llegar, me asaltó la misma palabra de siempre: desenfado. El aeropuerto tenía como siempre esa mezcla de miedo y lujuria que proyecta la capital. Me gustó más que Carlos estuviera ahí, para que el recuerdo fuera totalmente mío, sin tener que adobarlo para contárselo después.
1/3
Vamos al jamón. Temblaba como un papel cuando recogí mi pequeña maleta de 24 kilos y medio, de la estera para equipajes desde México. Un tipo de al menos dos metros señalaba nuestra otra maleta (la otra, la de la comida, con un enorme asterisco azul pintado en la etiqueta) y decía: ésa está repleta, no dejen que se les vaya. Desentendida, caminé lo más derecha que pude sin ver a mi esposo quien, ya alistado en los menesteres de la Aduana de Cuba, me miraba de reojo para que no nos pasaran juntos a la revisión del peso para pasajeros cubanos.
Me dispuse a la salida como quien no quiere la cosa, aunque me regresaron a buscar un carrito y dirigirme a la zona de escrutinio de los 30 kgs permitidos para nacidos en mi isla. Ya me habían advertido que este peso era de 30kgs sin importar que la aerolínea permitiera 50kgs por pasajero, pero lo que no me habían dicho era que también pesaban mi equipaje de mano.
En un hilo acomodé ambos equipajes en la pesa cuyo resultado fue: exento de pago. Suspiré. Mi bolsa de mano no excedía el peso. Ya casi salía del trance cuando vieron que mi talón de equipaje no decía mi nombre sino otro: Carlos Cerdán. Aún temerosa de que vieran que era mi marido, dije que debía ser una equivocación porque todos los pasajeros rumbo al Congreso de Felafacs en el Palacio de las Convenciones habíamos documentado juntos en el Distrito Federal. Pasé otra prueba y ya con talón en mano me moví feliz, ya por otro pasillo, hacia la salida donde esperaban mi tía y mis amigas.
Pero no era todo. Detuvieron a Carlos por el asterisco en la etiqueta y lo mandaron a "revisión sanitaria". Enojado, desvió el carrito y tuvimos que esperarlo afuera, bajo advertencia de los presentes de que le cobrarían al menos doscientos CUC de exceso de equipaje por traer comida para mi familia.
Aquí la parte que él relata: abrieron la maleta, tocaron todo lo que venía sellado y en la parte que estaba envuelta en la toalla sintieron algo frío, el jamón. "Tengo que retirárselo, señor, es por restricción sanitaria debido a la influenza porcina".
Era un jamón de seis kilos, de pavo y sellado al vacío, que traíamos a mi abuela por su cumpleaños. Era un jamón corriente, simple, sin gran añejo, proveniente de una finca en Veracruz casi desconocida. Era un jamón que se adquiere en la tienda de la esquina de mi casa por $30 el kilo. Sellado al vacío, bajo las normas de ingreso de comida a cualquier país del mundo.
No le cobraron nada, dicen que por su pasaporte decía Estados Unidos Mexicanos.
Y me pregunto, ¿de dónde salen estas reglas? ¿Por qué debemos pagar por ingresar víveres que el gobierno no ha surtido en las tiendas, por qué nos limitan por cosas que aún con dinero y por los motivos que sean en la isla no se pueden comprar? Esto no tiene nada de político, es más un caso de burocracia y, si me permiten, tontería. No es Cuba ni remotamente el único país del mundo donde los que viven en el extranjero mantienen parte del núcleo familiar. Ni es tampoco quien impone los reglamentos internacionales de protección sanitaria. Lo que pasa es que se dan armas para que el empleado de Aduanas, ciudadano de a pie con las mismas necesidades que mi abuela, se le antoje con toda razón 12 libras de jamón de pavo.
Y esas armas debe ponerlas el gobierno, no dejarlas al albedrío de un empleado cuyas necesidades y aspiraciones tampoco han sido totalmente cubiertas.
Es, como dirían en mi casa, como esperar que dure un merengue en la puerta de un colegio.
mayo 22, 2009
Homenaje a Mario Benedetti

Dónde esté, si es que está, será una pena que no exista Dios. Pero Mario descansó en domingo, extrañando a Luz, contestando con su cuerpo todas las preguntas sobre la mortalidad, la trascendencia, que en vida se hizo, nos hicimos. Se nos murió Mario, dijeron el domingo. Una señora lloraba en el Palacio, a unos pasos de su cadáver sin haber podido estar en vida a unos pasos de él, sin haber recibido su candidez y su humildad, su compromiso y su constancia. De hombres de constancia estamos faltos ahora, y por eso es también que merece Mario este homenaje. De mi vida con él recuerdo pasos, sitios donde invariablemente caminamos juntos, él como poeta, yo como niña. De su vida conmigo no recuerdo nada, la planeó antes de que yo naciera, la escribió antes. De su estancia en Cuba sé muy poco, sólo que habló de la injusticia y la masacre, sólo que condenó la dictadura con fuerza y sentido común, que tanta falta hace a los poetas. Recuerdo de él y Eliseo Subiela en esa película dulce y terrible que es El Lado Oscuro del Corazón, donde Mario declama sus poemas en alemán, y parece uno más en la historia. Supe que las prostitutas lo guardaban en floreros, que los militares lo usaron como almohadas, que aquellos quienes no gustan leer nada lo pusieron en Youtube con sus nombres y sus imágenes. Su discurso limpio y con retozo nos desentrañaba lo evidente, nos hacía mirar con insistencia los relojes, las alfombras, las tasas de café. Nos hacía mirar con insistencia la vida. Así recuerdo yo a Benedetti, con los ojos abiertos y el corazón como un retrato constante de que la verdad no necesita aspavientos ni diplomas, de que la rutina es perfectamente capaz de parir a lo inaudito, de que el hoy por hoy de la oficina, puede ser también un motivo de descanso, una tregua. Nos hacía mirar, como Sabines, a la muerte de cara y sin tapujos, con la redondez que merece, no como una línea al fondo de un horizonte de otros siglos, cuando el hombre no sabía nada de sí mismo. Me enseñó varias verdades increíbles, pero sobre todo ésta: uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere.
abril 26, 2009
Viaje a la semilla
Por: Liomán Lima Padrón*.
Roncali barría de luz las noches de Guanahacabibes. Mientras, en sus casuchas de madera y tejas todavía contaban que el tesoro era cierto, que estaba perdido por hechizos de piratas en algún lugar cercano al faro y algún día habrían de encontrarlo.
Noches de mi pueblo, noches de mi infancia: las casas eran un país de sombras largas. Como en los tiempos originales del hombre las manos dibujaban, por un instante, animales oscuros en las paredes. Alrededor de un viejo quinqué, hoguera de eternos apagones, nacían historias de botijas enterradas y oro, mitos de proezas y miedo, de barcos hundidos o gritos más allá de los farallones.
Guanahacabibes parecía un pueblo sacado de las leyendas, detenido en el tiempo, como si todavía no se hubieran creado Internet o las guerras, o aún fuera historia futura el pecado de la manzana. Maravilla de pueblos perdidos en medio de la nada. Macondos cotidianos de pocas casas y piedras como huevos prehistóricos.
No nací allí. Había llegado con sólo unos meses. Pero fue entre sus manglares y gente buena, de ésas que en la capital llaman tontos, con leyendas de corsarios y luces nocturnas, de ciervos encantados y sonidos de radares, donde aprendí la lección infalible de crecer.
Los niños éramos entonces una hermandad de piratas armados de piedras y palos que salíamos a desandar las sombras, a buscar mapas envejecidos dentro de botellas o a molestar tortugas en desove. Otras veces, alumbrábamos con linternas hacia las casas o nos uníamos en alaridos desesperados.
Así, al amanecer, cuando las manos callosas comenzaban a tensar las pitas y acariciar las proas de los botes, ya se escuchaban los rumores de los fantasmas de la noche anterior. Y nosotros reíamos y sabíamos que era bueno vivir en un lugar así, donde es todavía posible creer en misterios, como pasos perdidos del hombre, como viajes a su semilla.
Después tuve que regresar a la ciudad de Pinar del Río, llena de olvidos y burlas, donde un día había nacido y de la que nada recordaba. Pero alguna parte de mi vida quedó allá, acompañando al torrero en la soledad de su servicio o escondida, tal vez, junto a los tesoros todavía ocultos.
Quizás algún día deba regresar a buscarlos, como cuando era un muchacho. Volver. Andar otra vez por sus calles de tierra, sobre la cuerda de la memoria. Escarbar entre los recuerdos y los aromas. Asomarme a las ventanas de un pueblo viejo para verme marchar hacia los nuevos senderos de la vida.
abril 24, 2009
Día del Libro
Ayer fue Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor y leí unos poemas de la nueva serie que estoy armando: Las sombras en los días. Aquí les dejo par de ellos, para que no me diga Iván que ya no subo poesía al blog. Pronto tendrán un ensayito sobre el lenguaje y si la logro, la anunciada entrevista con Gorki.
“María se bebe las calles”, de Pasión Vega
Ligada con la lengua del barrio,
Arropada en los álamos de hielo
de aquél con quien duerme,
la mujer se abre al día
con una certeza:
la risa es otra sombra
donde hemos visto cal
donde hemos suspendido los espacios
donde fue concebido el absurdo silencio
de la lluvia en mayo.
habría deshecho los números,
habría sido fuego para endulzar la esencia de lo atroz
habría sido un boleto de autobús con rumbo al día siguiente,
y en la noche,
el cansancio de las letras,
almidón de los sonidos que rugen en la radio,
natura en los colores de Pantone,
lo verde en el metódico ornamentaje de los parques,
comprenderían el tino
en el atestado ir y venir de la nada,
en las zanjas de su aldea de luces,
cuya vialidad ha superado la historia,
cuya idónea administración decidió escondernos,
para que ella, y nosotros,
no fuésemos un parche más en el paisaje.
¿Quién quiso entonces derramarse en el oscuro vitral de mi silencio?
¿Qué ápice de gloria infinita he mordido, que ando intoxicada, molida por las noches, tejiendo para mi cuerpo unas calcetas de olor?
Niña de la Casa de Muñecas
Soy nada: no les temo mis demonios
Las decapitaciones que sufro a diario
no me bastan,
Requiero más dolor, como si la angustia de ser perpetrada a la vida
durmiera sobre mis manos
Si alguna vez caigo apresurada comprendan
Los viajes han tejido telarañas de humo en mis palabras
Y si expreso lo que soy nadie podrá creerlo
De ahí los tatuajes de gloria que bordo en mi silueta.
No podría desubicarme en un pueblo pequeño,
ni siquiera en una parte oculta de algún continente
en ciudades de fibra en las que se mira el mar en los carteles
luciérnaga iluminando el huracán
bandoneón en medio del Pacífico
larga cabellera en la armazón de la noche.
mi poesía me ha llevado a volar más alto que los hombres.
abril 06, 2009
Gorki, el imbatible
Me enteré de buena fuente que Gorki Aguila viene a vivir a Xalapa. El personaje más polémico de la escena punk-rock cubana en los últimos tiempos, y me atrevería a decir que uno de los más queridos y odiados entre la intelectualidad y los jóvenes que viven dentro y fuera de la isla, sale para asentarse en una realidad gobernada por otro Fidel, que también es rojo y pide fidelidad absoluta e intransitoria.