septiembre 10, 2007

Segundo Mandamiento: Alex& Betty





Entre estos dos artistas encuentro puntos comunes. Ambos tienen la misma edad, no se conocen, y han ganado premios importantes en sus respectivos trabajos. Recuerdo a Betty sentada en una esquina de la mesa de lectura durante el Encuentro de Escritores en Orizaba. El orden de su trabajo, la forma en que miraba como si nada hacia el público, y su ridículum que la avalaba y la precedía. Un premio Rosario Castellanos, uno de los principales de poesía en México, varias publicaciones en antologías y sus pocos años allí, burlándose de todo aquello. Después ella comenzó a leer, citó a Alejandra Pizarnik, dijo que le gustaban las triki trakes (son unas galletas con chispas de chocolates que pueden detener la avalancha migratoria, si a uno le advirtieran que no las venden en Estados Unidos). Hasta ahora no se me ha pasado el deseo de tenerla siempre cerca. Tuvimos la oportunidad de leer en una mesa juntas en una Universidad en Orizaba, y curiosamente no tuve más esa sensación de estar frente a un artista casi de mi edad, pero artista en serio, hasta que conocí a Alejandro hace algunas semanas. En el caso de él, y esto se que le encantará a Betty, nadie lo presentó. Encontré en Internet su ridículum, bitácora de sus muchos premios y exposiciones en Cuba. Premio de la Fototeca, de la Bienal de la Habana, profesor de San Alejandro, premios premios premios. Lo invitaron a una exposición en Canadá y zaz! cruzó a pie las Cataratas del Niágara, llegó a Florida y ahora presenta una exposición fotográfica en una galería de Miami. Aquí les dejo entonces algunos textos de Mapas del Viaje, de Beatriz Pérez Pereda y fotos de Límites y Monumentos, de Alejandro Taquechel. Por favor comenten, ellos lo esperan, aunque no lo admitan.













Coordenada 1º



Regreso a la habitación
a los cuadros que nunca he colgado

No hay retorno feliz
sólo la resignación de que otra ausencia hace fila en la memoria
Cuál es el significado de volver
cómo abrir un libro y decir este es mi sitio

De regreso en la habitación
no sé si las paredes o yo son las dueñas del aire
No sé cuál de las dos segrega más silencio.





Coordenada 2º


Me levanto con la sensación de tierra en la garganta
de espinas que brotan con el sudor

Dormir es imposible
si la nostalgia teje nudos en las sienes

En aquel lugar son cinco minutos menos que aquí
En aquel lugar soy menos yo
soy más palabra
escritura
dolor que tensa la hoja.





Coordenada 3º


El reloj marca la hora de hace dos meses
mi mente se fija en una plaza
en las mejillas sucias de un cielo
que llora todas las tardes a las cinco

Caminar entre tanta gente es poner un ruido inmenso
rodeando un silencio más profundo

Andar con la memoria en los pies
cansarla
poner trampas al dolor

Mientras la calle no termine
el exilio no comienza.



Coordenada 4º


Sentada afuera aguardo una ambulancia. Escucho sirenas que nadie más parece notar, miro algunas que van hacia otros desahuciados.

Pronto, una vendrá hacia mí y se sorprenderá de la herida. Estoy a punto del diluvio. En mi frente, un cielo ceniza relampaguea.





Coordenada 5º


Odio la casa
sus ventanas sin cristales
la cama que se hunde con mi peso

Abro la puerta
y los retratos caen sobre mí con su estruendo de botellas
Mi cabeza gira sin encontrar el sueño que soporte su cansancio

No existe lugar en el que yo caiga
sin advertencia sin cuerdas
como esta casa de cimientos blandos.





Coordenada 6º



Del día sólo la niebla
la escandalosa visión de levantarse

La luz está por fugarse en alguna aduana
Cómo pedirle que permanezca
si el sol es un centavo sin brillo

Cómo puedo yo también permanecer
si nada germina ya en mis ojos.



Coordenada 7º
(parada para una lectura de mano)
En otro reino hubo una mesa cubierta de promesasuna victoria en la copa de tu manoun castillo de naipes invenciblesExistió el cielo para encauzar tu suerteel peñasco que contuvo la miseriael mar dispuesto a consumir tu salHubo también una verdad puesta en tu lenguaen algún otro reino.





Coordenada 8º


El frío es señal de muerte
nos deshace con su sol de granizo

La palabra se refugia en unas manos
donde la nieve calca sus irrepetibles copos

¿Qué invocar que no se congele a la vista?
¿Cómo correr al huésped de hielo en mi garganta?

Hoy es mi primer encuentro con el frío.





Coordenada 9º


Un niño con atraso en la memoria
un hombre que arrastra la lujuria de sus padres
una madre que oprime el brazo de su hijo
como si las piernas pudieran llevarlo a alguna parte

Un tren con pasillos de hospital
que muestra en sus cristales la descomposición de nuestros rostros

No existe antiséptico para limpiar la miseria

Reversa y todo gira
un niño un hombre una madre
ven la herida de una mujer
que finge mirar sólo la ventana.





Coordenada 10º

Conservo los boletos de autobús para convencerme del regreso
fijar mi geografía
aunque los dedos se estiren para alcanzar otras distancias

Mi realidad no concuerda con la brújula
no encuentro las calles a mi hogar
el de luces como piras en la playa

Oprimo timbres mudos
lanzo versos a balcones de cortinas apagadas
No está la calle
el cuerpo que me espere

Sólo mi boleto de autobús
llegar a ninguna parte.




agosto 30, 2007

Nuevas hojas del Calendario


Esta imagen es el exilio. Los colores, la forma de las palmas en fila, incluso el edificio al fondo. Hay tardes en que caigo, y en la noche, en una pantalla iluminada, un hombre a miles de millas me despierta, y con sus manos alegres me pone de regreso entre los vivos. De esas tardes, estas hojas, que he arrancado nuevamente al Calendario, ese que parece no termina nunca. Espero sus protestas y comentarios, y sus colaboraciones, tengo muchas ganas de publicar algo de ustedes.


321

Te hablo
Mi boca traga mi cuerpo
Soy una espiga,
una culebra que se retuerce dentro de su sangre

En el silencio del subsuelo vetado

por los gritos de una palabra que no escucho

una palabra que podría ser tu nombre


un eco viene y recoge
lo que ha dejado el cemento.



320

Estoy condenada a permanecer inútil
Aprendo con los años el complicado juego
saltar hacia adentro de mi cuerpo

Cuando logre entrar
Mi cuerpo estará cerrado de tiempo y de ciclones
y huiré de nuevo
esa vez sin la sutilidad absurda de la vida.



319

He caminado yo como otros sin cansarme
He recorrido cuerpos y cortinas de cualquier dirección
sé diferenciar una niña enferma y un ramo de ojos azules
he escrito para las cinco de la tarde y las noches de octubre
he sido huérfana y madre de algún hombre entre mis piernas

Ahora recuerdo que nunca quise
ni por un instante
salir de casa.



318

Entre una y otra vertientes del día
en alguna parte de la gran acera
atestada de almas en silencio
yo muero

Mientras caigo ruidos de portafolios
rugen un eco sobre mi carrera loca
para que no me traguen mis venas inertes


Cuando despierto veo otra vez
no tuve valor para alejar los brazos de las losas secas

Pero alguna noche me rebosaré de lágrimas
ya no habrá sequedad que me sujete a la tierra.



317

La nada es un hueco cíclico y periódico
Cuando menos lo espero
sucede la nada
íntima máscara del silencio.

Viv-Oh!


Amigos, les dejo una muestra de algunas fotos que pude rescatar, como primera entrega del trabajo de mi amiga Viviana Alcohón, de quien ya había publicado una imagen hace poco tiempo.

En esta serie, aparecen algunas de las fotos que sirvieron como portada al poemario Estaciones, y otras de trabajos recientes. Esperamos sus comentarios, sus preguntas o cualquier cosa que les gusten escribir. En poco tiempo, les presentaremos parte de su trabajo con un conjunto de retratos apodados como "Todo y Nada".

Viviana es residente non grata de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (UV), en México. Tiene una madre, dos hermanos y dos hijas, Lizek y Moanna: su cámara fotográfica y su laptop. Escribe cuando quiere, y ganó en secundaria segundo lugar nacional de Cuento. Ahora prepara su carpeta para ser una alumna ilustre de Licenciatura en Fotografía de la UV a partir del próximo agosto. Si tienen comentarios, pueden contactarla, vía email, vam_pacifista@hotmail.com.





agosto 24, 2007

350


Siempre me ha gustado imaginar las formas curvas en constante mezcla. Ahora con esta imagen de la Casa Milá, imagino a Gaudí tratando de colocarle un poema. Yo no lo escribo, por supuesto, pero encuentro ahora en él, como tantas veces, la respuesta a mis incógnitas.

Les dejo un texto que me parece varía un poco la forma de lo que he puesto antes en este blog, pero que tiene un significado especial para mí. Lo dedico a Pipa, quien por supuesto es culpable, además de tantos recuerdos hermosos, del eterno culpable de todo este Calendario.

Y porque espero que de una vez me visite.






350

La autopista es una enredadera de cemento
en sus agujeros lleva despedidas y retornos

La autopista se cansa de andar ahí
posada bajo el sol
sin pasiones ni chismes ni sentido
Los automóviles pasan por encima
con sus ventanillas cerradas
los helicópteros le dan envidia
y de vez en cuando la golpean
las botellas plásticas que lanzan desde arriba
o las gotas de lluvia que no pagan impuestos

Las autopistas tienen ganas de doblarse
tendríamos rollos de autopista corriendo el continente
verían maravillas de marcas no registradas
ni páginas de Internet
sabrían del caos que abunda el sur
y como se siente dormir armado de periódicos

Rezaré esta noche por el milagro
Ten cuidado porque quizás
el próximo bocado que te lleves a la boca
me lleve dentro no sea que comas
taco de autopista con mujer incluida.

agosto 23, 2007

327






Santiago de Chili, Inc., 0 pm.- Escribo desde un sitio que no existe, en un café junto a la Plaza de Armas, para mostrar que esta noche no soy poeta. La realidad es una jugarreta nueva que inventaron los niños, y lo sé porque tengo una, que como no ha nacido confía en mí y cuenta sus secretos planes.
Ya estoy harta de buscar nombres propios sin poder meterlos a un poema, y que al final vengan con la integralidad integrada de un poemario actual, sólo porque me tocó la mala venia de estas calles y horas.
Yo no quiero que te confundas con mi musa, pero debes saber con todas sus letras que eres tú, Carlos, y ningún otro, quien sabe cómo coser mi sueño para bordar letras. No me engaño, no escribiría poemas, ni siquiera podría estremecerme.
No te engañes, Carlos, no eres una pausa ni la luz de la ventana, eres el asfalto de mi tiempo, el despertar de todas mis letras, sus mezclas y niveles.
No calles, porque desarmarías las reglas, me hundirías en una cuenca con escombros, porque si callo, sólo tú serías culpable de mi muerte.

agosto 22, 2007

331




La luz cae sobre la ventana
como latigazos en la espalda de Cristo
Gozo los rayos esparciéndose en la casa
escribo largos compases de versos

He ensuciado con la sangre de dios
esta libertad para escribirte
he comprado al traidor
para pronunciar tu nombre

Ahora soy un personaje dispuesto
a morir en cualquier parte de mi historia
ahora a punto del suicidio no temo
estuve prescrita desde antes de amarte
anduve sobre ti desde que mi sombra era un murmullo

La luz cae sobre la ventana
escribo tu nombre nuevamente
y los grandes temas se acumulan llenos de polvo
en una esquina de mis versos.

326





Nada me fatiga en este oficio de minúsculas. Me encanta este vacío de la casa después de un día entero de mirar por la ventana. Si no fueran las responsabilidades y la preocupación de estar haciendo nada, creo que no gozaría tanto de esta sensación de octubre, con el vacío de lunas griegas a pleno agosto.
Yo no sé nada de la evolución de mis poemas.
Yo sólo soy la copista, la artesana que ve desde fuera lo que está sucediendo con mis versos. Cuando un poema se levanta de nivel y decide emerger solemne, yo lo dejo. En realidad sólo me interesa morirme, ser lo suficientemente irónica como para que alguien me entienda.
Mis familiares dicen que escribo poesía vanguardista. Mis conocidos dicen que evoluciona, que dejo mis influencias y trato de ser más yo. A mí no me queda nadie para leerme. Mi marido estará de acuerdo con todo lo que le escriba, por supuesto, mientras no sea que me quiero librar de él. A mis enamorados les conviene que los ignore, eso les da material para escribirme. Y nada de eso me importa sino que Alejandra, o Sylvia, si estuvieran vivas, nada les interesaría de mi cuerpo, o quizá sólo mi cuerpo. Al contrario de ellas, me miro al espejo y me gusto, pero me siento a leer y todo me parece bajo, digno de quemarse en la primera fosa común que me encuentre cuando salga. Pero no salgo, y las fosas comunes ya se extinguieron hace mucho en este país.
Un viejo amigo dice que cada día escribo mejor, y a mí me retumban en los oídos las palabras de los escritores, o la cifras de publicaciones basura alrededor de la red.

agosto 21, 2007

Carta sin carta


Les dejo un poema de El Poeta, un conjunto de cinco textos que tengo en este momento en un concurso. La imagen es Frida con la Gitana Tropical, la pintura de Victor Manuel conocida como la Mona Lisa cubana.








Carta sin carta



Las calles duelen y no asoman su vergüenza.
Lina de Feria

La ciudad es este cuerpo duro
de largas venas por donde transito.

Roberto Díaz Muñoz

Nunca la humedad de sílabas compite contigo. la hoja no corrige mis voces ni mis ausencias, el poema no arma el horror ni me justifica, es más que el lenguaje lo que duele, mas sólo esta herida de palabras me hunde, me aprieta el cuello, me condensa fuera de mis senos. las calles son unas vírgenes incautas frente a la poesía, esa inquisidora amorosa decantó mis células nobles para suplirme con recursos, métricas, ritmos, nada cercena. cuando vi tus ojos de cuervo supe: había nacido para hablarte de todas las desgracias inventadas fuera de los libros y qué es un libro sino una rutina de páginas donde el poeta acomoda sus muertes y sus orgasmos y sus enfermedades y su amor por la abuelita y su disciplina y sus catarsis y sus influencias lejanas a los maquillajes de su cuerpo. qué es la poesía sino esa madrastra hipócrita, ese filtro de la luz instalado en mis ojos, esta queja escrita en los andenes del tren. Vengaré sin palabras el yugo de mis palabras: no les contaré del cuerpo donde transitas.