noviembre 23, 2009

Imágenes de mi Habana 3/3: Sin tierra


Conocí el blog de Yoani Sánchez por una clase de Periodismo, cuando un profesor mexicano me preguntó por ella a propósito del premio Ortega y Gasset. En ese momento me resultó más divertido el hecho de que algunos de mis compañeros de clase pensaran que Ortega y Gasset eran dos amigos que siempre andaban juntos y no le di importancia a Generación Y.

Un día entré por curiosidad, el concepto del nombre llamaba mucho mi atención. Al leerlo pensé que era un blog que podría haber escrito cualquier persona, sin necesidad de una profesión de periodista (argumento que la misma Yoani repitió en una entrevista que hace poco vi en Youtube).

Noté que los comentarios que replicaban los posts eran muy ofensivos, tanto de una parte como de la otra. La revancha, el espíritu de venganza y de odio que enfrentaba a personas que tenían en común historias, recuerdos, melodías y sabores me espantó. Sinceramente.

Salí volada del blog y no regresé a tocar el tema con nadie hasta hace poco más de un mes, en el Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social (Felafacs) en el Palacio de las Convenciones en La Habana.

Ya me habían contado que Yoani era un tema tabú en Cuba, y por más que había indagado con mi familia, amigos y vecinos nadie la conocía ni jamás había oído o leído algo sobre ella. Esto era lógico, tomando en cuenta que Yoani es "más virtual que real" como ella misma se ha calificado y que en Cuba para conocer lo virtual se deben disponer de recursos que mi familia no posee.

Luego supe que en Cuba su blog había sido bloqueado, tema que fue constatado por la avalancha de participantes en Felafacs que ansiosos por el morbo corrieron esa tarde a buscar Generación Y desde sitios públicos, laptops, netbooks, Blackberrys y todo dispositivo que se le parezca.

Fue en el tercer Diálogo, con el tema de las nuevas tecnologías y el mercado laboral en comunicación, que se destapó el tema. Ya durante la conferencia magistral de esa mañana, Octavio Islas había halagado hasta el cansancio a Ramón Alberto Garza, director de Reporte Índigo, una de las revistas de periodismo de investigación que más respeto y admiro en México.

Al tomar el micrófono, Garza llevó de un tema a otro hasta engancharlo rápidamente a Yoani, y pidió al gobierno cubano que la dejasen salir a recoger el Premio María Moors Cabot, que le había otorgado una mención especial y de cuyo jurado el propio Garza había formado parte.

Pasó a otros temas, pero sinceramente no escuché nada más. Como estaba sentada en la parte trasera del salón, sentí mi cabeza calentarse, sentí los nervios de antaño en todo mi cuerpo y comencé a ver entrar mucha gente, otros salir, todos a moverse despavoridos y algunos constreñir el rostro, aguzar los dientes, conteniendo la ira.

Al final Garza regresó al tema de Yoani y dijo que una sola persona, sin un gran medio de comunicación detrás, podría generar un gran cambio. Creo que en ese punto ya nadie más escuchaba, a excepción de los extranjeros, que ni idea tenían de lo que vendría a continuación.

Se dio la palabra a Arleen Rodríguez, recuerdo de ella una frase en particular: es muy fácil vender a Cuba, lo que es difícil es defender a Cuba. (Aplausos repetidos y largos).

Luego habló una estudiante de Periodismo. Dio los datos exactos del dominio y la página (datos que hacía diez minutos le había yo explicado a un amigo, también estudiante de Periodismo en la UH). Dijo que el dominio de la página de Yoani era alemán, que tendría que tener respaldo económico "del imperio" para tener tantas traducciones a idiomas y que ella no trabajaba, así que tenía que ser mantenida de algún enemigo de la Revolución. Me pregunté de nuevo cómo sabía todo eso, si el sitio estaba bloqueado en Cuba, según ella por Estados Unidos.

Ahí me dije, ¿y cómo se mantiene Yoani? ¿Quién es ella, por qué hace todo eso, finalmente? La interrumpían continuamente con aplausos, griteríos, entre las caras de absoluta sorpresa de los delegados internacionales, que asistían a un festejo ajeno al que no habían sido invitados.

Luego replicó Garza. Con una media sonrisa, la voz pausada (sin la evidente pasión al tema que mis compatriotas mostraron) dijo: yo no estoy defendiendo a Yoani. Estoy diciendo que tienen que haber muchas como ellas, para que cada quien dentro y fuera de Cuba haga su versión de lo que sucede aquí. Y digo que esos fantasmas, esos grandes emporios de los que hablan ya no existen, una sola persona que es leída puede ser un gran cambio.

Y se calló, aún con la risa en los labios.

Alcancé a ver como Octavio Islas, apenado, pedía disculpas a una profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, organizadores del evento.

Al salir, aún me temblaban las manos.

He pensado largamente en todos los argumentos que pude decir esa tarde. Que Yoani podía ser vendida pero que no podían comprar a todos los que entraban a su blog, que su éxito era culpa de que no hubieran otras propuestas mejores (entonces no conocía La Polémica Digital, que creo es no sólo mejor sino mucho mejor), que era una contradicción que le dieran tanta importancia y levantara tanta furia alguien que "no representaba nada", que Cuba es mucho más que las historias de una sola persona, pero es también las historias de una sola persona.

Pero no dije nada. Aún con mi ciudadanía extranjera, mi título de una Universidad en México, mi larga trayectoria contestataria en cualquier tema, desde la elección del menú hasta las posiciones políticas, no dije nada. Lo poco que dije fue tomado como lógico, porque yo vivía en el extranjero. Ninguneado, claramente.



Pocos días después, declaró que había sido atacada, culpó a la seguridad del Estado. Me atreví entonces a escribirle, bajo apodo, para pedir una foto de sus golpes. Fui acusada por sus comentaristas de comunista retrógrada. Afirmaron categóricamente que era yo empleada de una oficina de seguridad, y que escribía desde la comodidad de una oficina climatizada en Miramar.

Yo, enferma en Veracruz, me sentí de nuevo sin tierra.

3 comentarios:

Pancho Ramirez dijo...

Oye guapetona caribeña, hija de la patria de mi discípulo Martí, entra a mi blog y sabrás porque has sido reemplazada como doncella preferida de la Suprema Inteligencia del Universo todo, osease yo, el Gran Monotributo, Adonis de Plutón...por una gallina. Te espero mi cubanita rellena de dulce de cajeta

Octavio Islas dijo...

Peni

Recibe un respetuoso y cordial saludo.
Dos precisiones sobre tu texto que considero pertinentes en mis menciones.
1. Si elogié a Ramón y a Reporte Indigo es porque el proyecto lo merece y sí, efectivamente, Ramón es mi amigo.
2. En ningún momento extendí disculpas a ninguna autoridad de la U. de la Habana. Esa tarde mi habitación en el hotel fue bloqueda y gracias a la oportuna intervención de autoridades de FELAFACS pude recoger mis maletas y marchar al día siguiente a México.
Si asististe al evento de clausura, podrías haberte percatado de las groserías de que fui objeto por parte de la gente de la U. de la Habana.

Gracias. Un afectuoso saludo

Anónimo dijo...

Tu tierra es esta America...

Me encanto la frase es tan facil vender a Cuba, pero tan dificil defenderla..

Soy chava por cierto, quise comentar con mi cuenta de google pero por enesima ocasion perdi la contraseña (no me acuerdo nunca de ella...)