He despertado a golpe de viento y agua. Anoche, al dormir, dijiste te amo tantas veces que no pude evitar sentir tu aliento etílico. Esta mañana, cuando te dije que quería despertar, porque un sueño de una mujer pariendo adolorida me empujaba a abrir los ojos, esa pequeña sonrisa ojerosa me confirmó mis sospechas.
Tu amor de hoy me limitaría el paseo por la tierra morena donde acostumbraste mis pasos cortos. Y luego el sol coqueto que se quejaba del viento, y el viento dominaba todos nuestros planes del día.
Me gusta haber nacido en este Puerto, papá, me gusta que me ames más cuando flotan en tu cuerpo esas botellas grandes de cerveza con nombre de animal marino.
Después, abuela despeinada y ajustándose los dientes ante el espejo, o mi tío, que invariablemente duerme con una pierna por delante y la otra doblada. Abuelito siempre tiene cara de tierno, esté dormido o despierto. Lo malo es que cuando duerme no le brillan los ojitos.
Hoy en la tarde quiero que me lleves a las nieves, papá, pero seguro dices que no porque he tenido mucha tos en estos días. Por lo pronto, mientras te siga el olor, tengo tres horas enteras para darse besitos en la cara sin que protestes y me quites.
Mejor me apuro a besarte, no sea que el viento abra la puerta y en tu afán de salvarme la vida me quede sin mi ración de besitos mañaneros.
1 comentario:
me gusta peni, me gustaria recordar como veia el mundo a los dos años.
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